"Siempre se prioriza la calidad: mientras más educativo sea el contenido que compartimos, mejor", explicó Lezaeta a TodoJujuy. Subrayó que la duración debe ser la menor posible, idealmente hasta 1 hora como tope absoluto.
Supervisión activa, no "enchufar" al niño
Es fundamental que un adulto acompañe activamente el uso de pantallas, haciendo preguntas como "¿qué estás viendo?, ¿qué te gusta y qué no?". "No es lo mismo enchufar al niño frente a una pantalla", advirtió la profesional.
El camino de la prohibición total no es viable, especialmente en familias con rutinas intensas como cocinar o responder mails. "Puede ser una herramienta útil en esos casos, pero hay que reglamentarla: explicarle al niño que el uso tiene un comienzo y un fin", recomendó.
niños y el celular -recomiendan no usarlo antes de los 6 años
El impacto de las pantallas en la mente infantil
El uso frecuente de pantallas genera un exceso de estímulos, dopamina y gratificación inmediata, lo que lleva a los niños a buscar cada vez más para satisfacerse. Sin embargo, la mente infantil necesita contacto físico con personas, especialmente adultos y cuidadores.
Cuando se convierte en hábito, priva al niño de habilidades socioemocionales esenciales para su bienestar integral, como la regulación emocional y las competencias comunicacionales."Un niño frente a una pantalla es un receptor pasivo, no activo", enfatizó Lezaeta.
Llamado a los adultos: desconecten y reconecten
La psicóloga instó a los padres a dejar sus propios dispositivos al volver del trabajo y tener más tiempo de calidad con los hijos. "Estén al menos el tiempo que puedan, para que el niño sienta la mirada del adulto, algo que se ha perdido mucho en los últimos años".
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