Adolescencia y salud mental: claves para acompañar a los hijos en una etapa crítica del desarrollo
El especialista Rodrigo Aladzeme advierte que en la adolescencia las personas requieren un acompañamiento con más diálogo, regulación emocional y presencia adulta frente a los nuevos desafíos, esto implica para los padres una deconstrucción de los mandatos culturales que todavía persisten acerca de una crianza más dura y severa, el modelo principal de las generaciones anteriores.
En el Día Mundial del Bienestar Mental para Adolescentes, el Psicólogo Rodrigo Aladzeme (Mp 284) explica que la adolescencia no es solo una etapa de cambios visibles: es, sobre todo, un período decisivo en el desarrollo cerebral. “Es una etapa crítica que atraviesa el ser humano, donde el cerebro todavía no ha terminado de formarse”, partiendo de esto es que en diálogo con El Cuatro desplegó una serie de herramientas para madres, padres y docentes.
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La adolescencia y un cerebro en construcción
Uno de los puntos centrales es que la corteza prefrontal —encargada de regular emociones, planificar y medir consecuencias— continúa madurando en la adolescencia. “La corteza prefrontal es la que regula las emociones y planifica. Todavía está evolucionando en esta etapa”, señaló para explicar las conductas contradictorias, explosivas y cargadas de emocionalidad de los adolescentes.
Frente a ese escenario, el mensaje fue claro: paciencia y tolerancia. “Los papás que se agarren bien, porque van a tener que generar mucha paciencia”, expresó, marcando una diferencia con generaciones anteriores, atravesadas por modelos más rígidos y centrados en la prohibición.
De la prohibición a la regulación
El desafío actual, sostuvo, no es prohibir sino enseñar a regular. “Más que la prohibición, es la regulación. ¿Cómo enseñamos a nuestros hijos a regular las emociones? Primero las tenemos que tener reguladas nosotros”.
El aprendizaje, recordó, se da principalmente por imitación. “Los adolescentes aprenden por limitación, no por lo que les decimos. Si yo le doy un buen ejemplo, va a aprender mucho más desde ese lugar”.
En ese sentido, destacó la importancia de generar espacios cotidianos de conexión: el viaje a la escuela, una charla breve al buscarlos, un almuerzo compartido o una cena. “Tener una comunicación fluida y asertiva, estar muy presentes con nuestros hijos”, remarcó.
Señales de alerta
Consultado sobre los indicadores que deberían llamar la atención, el especialista fue prudente: no se trata de alarmarse, sino de registrar cambios significativos.
Alerta
Uno de cada tres adolescentes sufrirá adicción a las redes sociales.
“Primero tenemos que conocer a nuestros hijos. No todos son iguales”, explicó. Un cambio conductual fuerte, especialmente en lo social o emocional, puede ser una señal para acercarse y preguntar. “Alertarnos, pero no preocuparnos. Acercarnos y decir: ¿Te pasa algo?”.
En el contexto actual, el entorno digital ocupa un lugar central y también debe controlarse: “No es prohibir la exposición digital constante, sino regular: qué estás viendo, qué contenido producís, cómo te vinculás con lo digital”.
Entre las posibles consecuencias de una exposición inadecuada mencionó el aislamiento y la dismorfia corporal. “Mirarme al espejo y no reconocerme puede ser parte de la adolescencia, pero cuando se hace muy constante, ya es para prestar atención”, advirtió.
Burnout parental y nuevos desafíos
El escenario familiar también cambió. Con ambos padres trabajando y jornadas extensas, la demanda emocional puede generar lo que hoy se conoce como “burnout parental”. “Es un desafío no solamente para los padres, sino también para las instituciones y los docentes”, sostuvo.
Las escuelas, agregó, cumplen muchas veces el rol de segundo hogar. Por eso, la escucha y la contención no deben recaer únicamente en la familia. “Tenemos que generar ambientes con salud mental equilibrada, espacios donde haya contención”.
El desafío, reconoció, es creciente. “Cada año se hace más grande en lo que es salud mental y contención”, afirmó, subrayando la necesidad de una deconstrucción adulta: revisar los modelos aprendidos y adaptarlos a una realidad distinta.
Sembrar para el futuro
Lejos de plantear un panorama pesimista, el especialista invitó a pensar la adolescencia como una oportunidad. “Son el futuro, lo que nosotros sembremos hoy es lo que van a dirigir mañana”.
Acompañar con diálogo, regulación emocional y presencia activa aparece como el camino posible en una etapa intensa, pero fundamental. Porque, como recordó, el cerebro adolescente todavía se está formando y el entorno adulto puede marcar la diferencia.