Este sábado por la noche, La Renga se presentará en Ciudad Cultural ante una multitud. Sin embargo, en Alto Padilla la previa del recital comenzó antes y generó malestar entre vecinos por el vallado y las estructuras instaladas en distintos puntos del barrio.
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Un barrio entre vallas: el reclamo de los vecinos de Alto Padilla por el recital en Ciudad Cultural
El show de La Renga será este sábado por la noche, pero desde hace varios días los residentes conviven con vallados y estructuras instaladas en calles y sectores próximos a algunas casas.
Las imágenes compartidas por los propios residentes muestran grandes estructuras sobre calles y en sectores próximos a propiedades particulares. En algunos puntos delimitan accesos y modifican la postal cotidiana de la zona.
El reclamo de los vecinos de Alto Padilla
El planteo fue difundido en el grupo Vecinos Alto Padilla, donde señalaron que la situación de estos días vuelve a poner sobre la mesa una problemática que, según sostienen, viene creciendo.
Los residentes aclararon que no están en contra de los eventos, de la música ni de quienes llegan para disfrutarlos. El cuestionamiento pasa por el impacto que las convocatorias masivas tienen sobre un barrio residencial y la necesidad de contemplar a quienes viven allí durante todo el año.
En ese sentido, las estructuras instaladas en sectores próximos a propiedades particulares generaron especial preocupación. Los vecinos consideran necesario que se respeten las viviendas y sus accesos y reclaman mayor planificación, comunicación previa, controles y límites claros ante actividades de gran convocatoria.
Varios días entre vallas
Las fotografías difundidas muestran vallados en calles y sectores cercanos a viviendas, una imagen que se instaló en el barrio durante la previa del espectáculo. El reclamo apunta a encontrar una convivencia entre “una Ciudad Cultural activa y un Alto Padilla seguro, ordenado y tranquilo”, respetando las propiedades particulares, sus accesos y la vida cotidiana de quienes residen allí los 365 días del año.
El vallado por el evento de este sábado volvió a visibilizar un reclamo más amplio. Los vecinos aseguran que habitualmente conviven con música a alto volumen, ruidos durante la noche, problemas de tránsito y estacionamiento, además de motos y autos circulando a gran velocidad o realizando picadas.