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7 de octubre de 2026 - 09:14 Jujuy.

Virgen de Río Blanco y Paypaya: la historia de una devoción que atraviesa siglos en Jujuy

Cada 7 de octubre Jujuy honra a la Virgen de Río Blanco y Paypaya. Su historia reúne siglos de fe, tradición e identidad jujeña.

Cada 7 de octubre, Jujuy tiene una cita que atraviesa generaciones. Miles de personas vuelven a encontrarse alrededor de Nuestra Señora del Rosario de Río Blanco y Paypaya, Madre y Patrona de los jujeños.

Para muchos, su imagen está asociada a recuerdos profundamente personales: una promesa, una peregrinación en familia, una gracia agradecida, una petición llevada en silencio o aquellos primeros kilómetros caminados hacia Río Blanco.

Pero detrás de esa devoción que cada octubre vuelve a movilizar a la provincia existe una historia de varios siglos, vinculada a los primeros tiempos de Jujuy, a los pueblos originarios de la región y también a acontecimientos centrales de la historia argentina.

Los primeros rastros de una historia centenaria

Los orígenes se remontan al siglo XVII. Hacia 1611 comenzaron las acciones destinadas a la evangelización de los pueblos Ocloyas, Osas y Paypayas que habitaban la región.

En ese contexto se levantó una capilla en el Valle de Palpalá y se conformó la población de San Francisco de Paypaya. La historia de aquellos pueblos estuvo atravesada por epidemias, incendios y ataques que provocaron una fuerte disminución de sus habitantes.

No existen documentos suficientes para establecer con exactitud cuándo apareció por primera vez la imagen de la Virgen. De hecho, una declaración de 1669 sobre los bienes de la capilla de los Paypayas no registraba todavía su presencia.

Sin embargo, pocos años después aparecen pruebas concretas de la devoción. Una pequeña campana fechada en 1696 lleva la inscripción que la vincula con Nuestra Señora de Paypaya, mientras que un registro de 1698 ya menciona una capilla de Río Blanco bajo la advocación del Rosario.

Así comenzaba a escribirse una historia que terminaría profundamente ligada a Jujuy.

Una Virgen a la que el pueblo comenzó a pedir protección

Con los años también nacieron los relatos transmitidos de generación en generación. La tradición cuenta que españoles y habitantes originarios comenzaron a atribuirle a la Virgen una protección especial frente a los ataques que sufrían las poblaciones de la zona. Su imagen comenzó entonces a ser reconocida como una presencia protectora y maternal.

Hacia 1714, según esos registros históricos, la imagen habría sido trasladada a Río Blanco, donde ya existía una capilla dedicada a la Virgen del Rosario. Desde entonces, Río Blanco dejó de ser solamente un lugar en el mapa. Con el paso de los siglos se transformó en un punto de encuentro para la fe de miles de jujeños.

La devoción por la Virgen de Río Blanco nació hace siglos y acompañó momentos centrales de la historia y la identidad de Jujuy.

Belgrano, Güemes y la Virgen de Río Blanco

La historia de la Virgen también se entrelaza con los años de la Independencia.

La tradición jujeña señala que frente a su altar estuvieron figuras como Manuel Belgrano, Martín Miguel de Güemes y Juan Antonio Álvarez de Arenales, y que fue elegida capitana de las tropas.

También se sostiene que Nuestra Señora del Rosario de Río Blanco y Paypaya estuvo vinculada a los actos del 25 de mayo de 1812, cuando en Jujuy fue bendecida la bandera creada por Belgrano.

Ese vínculo terminó de unir la historia religiosa con algunos de los capítulos más importantes de la historia jujeña y nacional.

La coronación de 1920

Otro momento fundamental llegó el 31 de octubre de 1920.

Con autorización de la Santa Sede, la imagen de la Virgen de Río Blanco fue solemnemente coronada. La ceremonia se realizó en el mismo ámbito histórico relacionado con la bendición y jura de la bandera de 1812. Décadas después llegaría otro reconocimiento trascendental: a pedido del primer obispo de Jujuy, Enrique José Mühn, el papa Juan XXIII la declaró patrona. Desde 1960 es Patrona de la Diócesis de Jujuy.

Su imagen se venera en el camarín especialmente construido para ella en la actual Catedral Basílica de San Salvador de Jujuy.

Una historia que sigue caminando

Más de tres siglos después de aquellos primeros registros, quizás la mejor manera de comprender la importancia de la Virgen de Río Blanco no esté solamente en los documentos.

Está también en lo que sucede cada octubre.

Está en quienes salen cuando todavía no amaneció para caminar hacia el santuario. En los abuelos que transmitieron la devoción a sus hijos y nietos. En quienes llegan para agradecer y en quienes cargan una preocupación y buscan consuelo.

Está en las promesas, en las flores, en los rosarios y en esos kilómetros recorridos muchas veces en silencio.

Porque la historia de Nuestra Señora del Rosario de Río Blanco y Paypaya comenzó hace siglos, pero para los jujeños no quedó detenida en el pasado.

Cada 7 de octubre vuelve a caminar con su pueblo.

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