Explorar el Noroeste argentino significa sumergirse en paisajes naturales de extraordinaria belleza. En Salta, los valles, quebradas y montañas configuran un entorno que cautiva a viajeros locales y extranjeros, quienes buscan paz, experiencias culturales y actividades al aire libre. Agenda estos dos lugares del país para tus próximas escapadas.
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Los dos mejores pueblo de Salta para vivir la experiencia entre montañas en días de calor
En Salta hay dos tesoros que todo visitante debería descubrir. Estos pueblos de altura encantan con su esencia norteña y sus vistas panorámicas.
Dentro de la provincia, los Valles Calchaquíes se destacan como uno de los destinos montañosos más concurridos del país. Su atractivo no solo radica en los colores vibrantes y las formaciones geológicas únicas, sino también en su riqueza histórica y cultural.
Desde épocas precolombinas, estas tierras han sido habitada y recorridas, conservando hoy vestigios de antiguas civilizaciones junto con tradiciones que siguen vivas.
Para quienes buscan escapadas, especialmente durante marzo o los fines de semana largos de septiembre, los pueblos serranos de Salta se presentan como destinos irresistibles. Entre ellos, destacan especialmente Cachi y Molinos, donde la tranquilidad del entorno natural se combina con la hospitalidad de sus habitantes.
Dos joyas salteñas que no podés dejar de agendar para tus escapadas
Cachi, ubicado a 2.210 metros sobre el nivel del mar, se rodea de cerros nevados y extensos cardonales que conforman un paisaje digno de postal.
Sus calles adoquinadas, casas de adobe y construcciones coloniales conservan la esencia auténtica del norte argentino. Además, la zona posee un gran valor arqueológico, ya que en sus alrededores se han encontrado restos de antiguas culturas que habitaron estas tierras.
Por su parte, Molinos es un pueblo pequeño que parece detenido en el tiempo, donde las costumbres tradicionales se perciben en cada calle y esquina.
Su iglesia, reconocida como Monumento Histórico Nacional, junto a las antiguas casonas coloniales, son testigos de siglos de historia. La serenidad de sus calles, combinada con la majestuosidad de los cerros circundantes, convierten a Molinos en una parada imprescindible para quienes transitan la Ruta Nacional 40.
Estos dos poblados, enclavados en los Valles Calchaquíes, ofrecen la experiencia ideal para quienes buscan un turismo en contacto directo con la naturaleza y la cultura local. Tanto en vacaciones de verano como durante los días largos de descanso de septiembre, recorrer Cachi y Molinos permite adentrarse en lo más genuino y auténtico de Salta.