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2 de marzo de 2022 - 09:37 Invasión a Ucrania.

Madre recrea "La vida es bella" para engañar a su hija

Esta mujer de 35 años se las ingenió para que su hija de 4 años atraviese el conflicto de la mejor forma posible.

Una madre ucraniana llamada Ksenia Lunova, que tiene su casa en Obujov, ubicada a 30 kilómetros de Kiev, tiene una hija de cuatro años, quien no entiende actualmente que la guerra haya llegado a la puerta de su hogar. Todo esto es gracias a su madre, quien tiene un plan para protegerla.

Todos los días, desde que inició de la invasión de las tropas rusas a Ucrania, Ksenia recrea la película del actor y director italiano Roberto Benigni “La vida es bella”, que logró obtener el Oscar a la mejor película no inglesa en 1999.

“Déjenla ser una nena”, exclamó esta madre con los colegas de TN. En la película de Benigni, el protagonista le oculta a su hijo la espantosa realidad que ambos viven en un campo de concentración nazi durante la Segunda Guerra Mundial, haciéndole creer que forman parte de un concurso en el que deben atravesar diferentes hechos dramáticos para sumar puntos. El ganador (según le promete el padre a su hijo) será premiado con un auténtico tanque blindado.

Ksenia es amante de la película de Benigni. Pero nunca pensó que en algún momento iba a tomar la decisión de resguardar a su hija lejos de lo espantoso de la guerra, más allá de las distintas circunstancias históricas.

“Trato de protegerla lo mejor posible de lo que está sucediendo ahora” en Ucrania. “Hay un hermoso filme de Roberto Benigni, ´La vida es bella´. Ahora algunos de los eventos de esta película son la realidad de nuestras vidas”, detalló Ksenia.

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Y continuó: “Yo le digo que jugamos a las escondidas. Y por cada situación se ganan puntos que más tarde ella podrá canjear para comprarse lo que quiera”. “Lo primero fue que ganaba 100 puntos si corría al refugio. Quien no llorara y no tuviera miedo, otros 100 puntos. Y así siempre”, narra.

“Pero también hay penalidades. Por ejemplo, quien se acerca a la ventana, pierde”, indicó. “Por las noches hacemos un picnic en el pasillo. Nos tumbamos en el suelo bajo las sábanas y comemos chocolate y manzanas”, comentó.

Ksenia maneja un poco de inglés y se apoya en un traductor digital para relatar su historia. Antes de que comience la guerra era una ama de casa que se dedicaba a cuidar de su hija junto con su esposo, Igor Lunov, quien trabajaba como programador desde su casa. Pero la guerra modificó en forma dramática sus planes de vida, como la del resto de los ucranianos.

“Ahora Kiev está peleando. Caen misiles desde Bielorrusia. Las tropas rusas están llegando. Edificios residenciales, jardines de infantes y uno de los más famosos hospitales en Ucrania fueron atacados. Murieron personas inocentes y, lo peor de todo, muchos niños están muriendo”, aseguró.

La familia vive a 30 kilómetros de Kiev. Ksenia puede escuchar los aviones por el cielo y siente las unidades militares en tierra. “Mi hija duerme en el piso del corredor de mi edificio todas las noches”, afirmó.

Los niños son el grupo más débil de toda la guerra. “Según los últimos datos, cerca de 20 niños murieron. Y hay un montón de heridos. Las mujeres embarazadas dan a luz en refugios porque los enemigos están atacando las maternidades y los hogares”, aseguró Ksenia.

Y puntualizó: “¿Cómo se atreve alguien a quitarle la infancia a nuestros niños? Una noche la pasamos en el sótano de la escuela, en un refugio antibombas. Pero ya no hay lugar ahí. Por eso ahora nos escondemos en el pasillo de nuestro edificio, frente a nuestro departamento”.

Por otra parte, su esposo Igor colabora con el ejército ucraniano “como puede”: “Él no tiene preparación militar, pero ayuda a construir barricadas. Además llevamos medicinas y alimentos a nuestro ejército”. Knesia intenta brindarle a su hija una vida lo más normal posible en medio de la guerra. Pero la realidad la supera.

“Ahora hay larguísimas filas en los supermercados y en las farmacias. Muchos productos no están disponibles. Pero la gente común no deja atrás a nadie. Comparten sus productos. Hay empresarios que distribuyen comida para bebés y pañales a quienes lo necesiten”, señaló.

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Y afirmó: “Muchos entran en pánico y temen quedarse sin comida”. Ksenia se despidió con un mensaje de esperanza: “Ojalá mi niña olvide este duro momento”.

“Nosotros estamos de pie para defender nuestra tierra. Donamos sangre, dinero, la gente hornea pan para los soldados y da refugio en sus hogares. Nosotros estamos de pie y seremos libres en nuestro hermoso país”, aseguró.

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