Entre 2020 y 2021 el presupuesto educativo nacional tuvo un leve aumento dentro de los gastos totales del Estado: pasó de representar el 4% a ser el 4,8%. Pero donde hubo más cambios significativos fue en la distribución interna del presupuesto del Ministerio de Educación de la Nación, donde aumentaron los montos destinados a los jardines de infantes, en tanto que disminuyeron las subas de los fondos correspondientes a educación superior.
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Más recursos para jardines y menos para universidades
Los datos surgen del informe Variaciones en el financiamiento educativo. Análisis de la variación en el financiamiento educativo entre 2020 y 2021, elaborado por Observatorio de Argentinos por la Educación y publicado el pasado 8 de abril. A través de una comparación entre los presupuestos publicados por la Secretaría de Hacienda del Ministerio de Economía del año pasado y el presente, el estudio analiza cómo cambiaron las prioridades en el Ministerio de Educación de la Nación.
El programa que más aumentó sus recursos dentro del presupuesto educativo nacional entre 2020 y 2021 fue el de Fortalecimiento Edilicio de Jardines de Infantes: subió un 1.625% y equivale a $31.994,65 millones. Esta inversión en infraestructura para jardines significa un 7,3% de los recursos de cartera que dirige Nicolás Trotta y es una de las tres partidas con mayor presupuesto en 2021.
Las otras dos que más aumentaron fueron la de Información y Evaluación de la Calidad Educativa (+658%) e Implementación del Plan Federal Juana Manso en Educación Digital (+571%).
El Desarrollo de la Educación Superior, en la vereda de enfrente, es una de las partidas que recibió menores aumentos. En ese mismo período, los fondos para universidades aumentaron 32,1%, por debajo de la inflación del 36,1% registrada por el Indec en 2020. Así, perdió peso dentro de las prioridades presupuestarias: pasó del 75% al 61,8% del presupuesto educativo nacional.
Las otras dos áreas con menores aumentos de recursos fueron el Fondo Nacional de Incentivo Docente (+13,8%) y las Erogaciones Figurativas de la Fundación Miguel Lillo (+12,6%).
Javier Curcio, uno de los autores del informe, explica que los cambios en el presupuesto previsto para 2021 derivan de las respuestas diseñadas por el Estado para hacer frente a la pandemia, que priorizaron la conectividad y el fortalecimiento de la infraestructura. "No obstante - agrega -, la continuidad de la pandemia y las dificultades de adaptación del sistema educativo a las necesidades impuestas por la nueva situación obligan a profundizar los esfuerzos para adecuar las actividades y formatos".
Distribución del presupuesto educativo
"El análisis del presupuesto es un ejercicio importante para el estudio de las prioridades –en términos concretos, más allá de lo declamado– de las autoridades y del esfuerzo que la sociedad está dispuesta a realizar para sostener las iniciativas planificadas", detalla el docente e investigador de la UBA Juan Doberti, quien advierte que, además, analizar el presupuesto puede servir para anticipar hacia dónde se dirigirá el financiamiento educativo en los próximos años.
Con respecto a ese futuro, Doberti señala: “Puede advertirse una nueva relación con las jurisdicciones provinciales, destinatarias últimas de la mayoría de los programas especiales del Ministerio, que en buena medida complementan la inversión educativa que llevan a cabo las jurisdicciones”.
Sobre ese tema, Curcio considera que el Gobierno nacional "ejerce un papel preponderante en la coordinación y orientación general, que tiene que ser consensuado y legitimado en el marco del Consejo Federal de Educación y articulado de manera adecuada con las provincias y los municipios”.
Finalmente, Agustín Claus, profesor de Economía de la Educación de FLACSO, considera que es necesario identificar y potenciar los recursos educativos que se destinan a políticas que promuevan la equidad. “Hay un falso mito de que la Nación destina muchos recursos a la educación y es cierto". Sin embargo, resalta, "no a la educación básica, descentralizada en las provincias. La Nación debería diferenciar y potenciar los recursos que destina a programas educativos nacionales estableciendo metas y objetivos específicos que permitan disminuir las brechas educativas estructurales”.