Siria fue la gran protagonista de la apertura de la Asamblea General de la ONU. Barack Obama y Vladimir Putin defendieron posturas completamente opuestas sobre cuál es la mejor fórmula para poner fin a la guerra, horas antes de su primera reunión bilateral en dos años. El presidente de EE.UU. cargó contra Bachar al Asad y los que lo apoyan, entre ellos Rusia.
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Duelo entre Obama y Putin por Siria
Aunque señaló que “Estados Unidos está preparado para trabajar con cualquier país, incluyendo Rusia e Irán, para resolver el conflicto”, Obama descartó incluir en la solución a Bachar al Asad.
Una hora después en la misma tribuna, su homologo ruso defendió que Al Asad es la única vía para combatir al Estado Islámico (EI). “Sería un error enorme no cooperar con aquellos que combaten frontalmente el terrorismo”, dijo, antes de reclamar una “coalición amplia” para luchar contra los yihadistas “parecida a aquella contra Hitler”.
En uno de sus discursos más duros contra el presidente sirio, Obama señalo que de acuerdo con la lógica de Putin, “deberíamos apoyar a tiranos como Bachar al Asad que tira bombas de barril sobre niños inocentes, porque la alternativa sería seguramente peor”. El inquilino de la Casa Blanca dejó clara su postura: “La realidad nos dice que el objetivo es acabar con el Estado Islámico, pero la realidad también nos dice que lo que se necesita es una transición controlada por un nuevo líder lejos de Bachar al Asad”.
Una postura similar fue defendida en la misma tribuna por el presidente francés, François Hollande, un día después de que cazas franceses bombardearan por primera vez objetivos yihadistas en Siria. “Las víctimas y el verdugo” no pueden trabajar juntos, declaró. Hollande acusó al presidente sirio de ser responsable del caos en el país de Oriente Medio y consideró que “nadie puede imaginar una solución política para Siria con Al Asad”.
Washington está desconcertado por las últimas y sorpresivas maniobras rusas en relación con Siria. En el último mes, Moscú ha aumentado su apoyo militar al régimen de Damasco. En una entrevista a la CBS, Putin aseguró que su país no tiene, “por el momento”, intención de desplegar tropas terrestres a ese país, pero el anuncio del domingo de que Rusia ha firmado un acuerdo para compartir información de inteligencia con Irán, Irak y Siria para luchar con mayor eficacia contra el EI solo ha aumentado los recelos de la Casa Blanca.
Desde el mismo estrado, el rey de Jordania hizo un dramático discurso sobre Siria y definió la situación actual como de «tercera guerra mundial», y el primer ministro turco, Ahmet Davutoglu, apoyó la postura de EE.UU. al insistir en que Al Asad no puede continuar en el poder.
La reunión en la ONU este año, en el que cumple 70 años, es una de las más concurridas de su historia. Putin no intervenía desde hacía diez años y Raúl Castro no había acudido nunca. En la apertura del debate, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, también centró la atención sobre Siria y sobre los países que tienen en sus manos una solución: Rusia, EE.UU., Arabia Saudí, Irán y Turquía. Además, pidió que los causantes de “los crímenes atroces” en Siria sean juzgados por el Tribunal Penal Internacional y a Europa a “hacer más” para ayudar a los millones de refugiados que llegan a sus tierras.