Al menos 30 presos fueron asesinados, algunos de ellos incluso decapitados, en un sangriento motín que ocurrió en la Penitenciaría del Litoral de Guayaquil, la segunda más grande de todo Ecuador, cuando chocaron tres bandas por el control de los pabellones.
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Ecuador: 30 muertos en un sangriento motín
Se registraron además entre 42 y 48 heridos, mientras que los comercios aledaños debieron cerrar sus puertas por las balas que volaban por el aire e incluso salían de las paredes del complejo carcelario.
Se trató de un enfrentamiento armado entre bandas rivales que se disputan el poder en la Penitenciaría. El motín comenzó ayer por la mañana en el Centro de Privación de Libertad Número 1, ubicado en la capital provincial, Guayaquil, con detonaciones de armas de fuego y explosiones.
Según el comandante de la Zona 8 de la Policía, general Fausto Buenaño, los incidentes ocurrieron cuando los presos de los pabellones 8 y 9 intentaron tomar el pabellón 5, como represalia por su negativa a formar parte de una de las bandas.
Una crisis de autoridad detrás del motín
La de ayer fue la segunda masacre más violenta ocurrida en el año, luego de la de febrero de 2021, cuando murieron 79 presos en una serie de motines coordinados en cuatro penitenciaría del país.
Los enfrentamientos ocurren un día después de que Fausto Cobo dejó el cargo de director del Servicio Nacional de Atención Integral a Personas Adultas Privadas de la Libertad y a Adolescentes Infractores del Ecuador (SNAI) y fue reemplazado por Bolívar Garzón.
Garzón también es excoronel del Ejército y fue director de la Cárcel de Latacunga antes de asumir como la cabeza del organismo rector del sistema penitenciario en Ecuador. El sitio del diario El Comercio atribuye a la Policía el dato de los cinco decapitados y además de los muertos por balazos agrega la explosión de granadas como otra de las causas.
Las primeras investigaciones señalan que la masacre se debió a una pelea entre miembros de tres bandas delictivas: Los Choneros, Los Lagartos y Los Tiguerones. En redes sociales circularon imágenes de presos en los techos y patios del centro penitenciario.
Apenas pudieron, las autoridades activaron los protocolos de seguridad y evacuaron al personal administrativo de la prisión, mientras instalaban un comité de crisis formado por la Policía Nacional y el SNAI. Horas más tarde entraron al penal alrededor de 400 uniformados que, tras más de tres horas, consiguieron retomar el control de la cárcel.