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12 de mayo de 2014 - 19:03

Mujica y Obama se reúnen en la Casa Blanca, pero no adelantaron si hablarán sobre Guantánamo

Los presidentes de Uruguay y Estados Unidos llevaron adelante un encuentro con la prensa, previo a una bilateral, en la que informaron que analizarán el intercambio comercial y educativo y la "fuerte relación" entre ambos países.

Aunque no le mencionaron en su contacto con la prensa, donde no estaban habilitadas las preguntas, también hay expectativas de que integre la agenda de los mandatarios el posible envío de presos de Guantánamo a Montevideo, así como la reciente legalización de la marihuana en el país sudamericano.

Mujica, quien llegó este fin de semana y desarrolla una intensa agenda en la capital estadounidense, abordó además la "durísima" pelea legal que está llevando adelante con la tabacalera, Philip Morris, y pidió que nadie se haga "el distraído" con el tema.

Al inicio del encuentro, en el Salón Oval de la Casa Blanca, Obama dijo haber quedado "favorablemente impresionado con el progreso" que está realizando Mujica en Uruguay y destacó la "fuerte relación" que mantienen los dos países en una serie de temas.

Mientras que el jefe de Estado norteamericano vestía traje azul con corbata al tono y el prendedor con la bandera estadounidense, tal como marca el protocolo de la Casa Blanca para estas reuniones, Mujica, quien estaba sentado a su derecha, se presentó con un terno oscuro, camisa blanca, sin corbata, y zapatos marrones.

Secundados por dos traductoras, los mandatarios dialogaron cerca de 15 minutos con los medios, que en esta oportunidad estuvo integrado por una amplia comitiva de periodistas locales, uruguayos y extranjeros, entre ellos Télam.

Los presidentes evitaron hacer comentarios sobre la reciente legalización de la marihuana en Uruguay o la posibilidad de que Montevideo reciba a presos que permanecen en la cárcel de Guantánamo. Dos asuntos centrales en la relación bilateral que la prensa de todo el mundo sigue de cerca.

En el Salón Oval, ubicado en el ala este de la Casa Blanca y empapelado en sus paredes por diferentes cuadros y objetos históricos, estuvieron también presente el secretario de Estado, John Kerry, el vicepresidente, Joe Biden, el director para la región del Consejo de Seguridad Nacional, Ricargo Zuñiga y la asesora de seguridad nacional, Susan Rice.

Obama abrió el diálogo distendido con un agradecimiento por la visita de Mujica y logró la risa de los presentes al bromear respecto a que lo primero que mencionó el jefe de Estado uruguayo al verlo, fue que su pelo "está mucho más canoso" desde la última vez que se vieron.

El mandatario estadounidense describió a su par uruguayo como alguien que "tiene, personalmente, una credibilidad extraordinaria cuando se trata de asuntos de democracia y derechos humanos dados sus fuertes valores e historia personal, y es un líder en estos asuntos a lo largo de todo el hemisferio".

Mujica, por su parte, afirmó que su visita oficial a los Estados Unidos está enmarcada en "buscar conocimiento e investigación en todos los grupos de ciencias biológicas, particularmente agrarias" ya que el continente americano "tiene que producir mucha comida para el mundo", así como hay que "llevar profesores americanos" a Uruguay, agregó.

"La sabiduría hay que buscarla donde está", afirmó Mujica con un ritmo que se mantuvo pausado durante toda la reunión pero que por momentos se apresuraba e interrumpía a la traductora para agregar palabras a la frase que estaba elaborando.

El presidente uruguayo aprovechó la ocasión para tratar la "durísima pelea" que está llevando adelante su país con la tabacalera, Philip Morris, que recurrió al Ciadi, Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones, del Banco Mundial), dadas las estrictas normas existentes en Uruguay contra el tabaco.

"Los gobiernos no tienen que participar en pleitos privados pero acá hay una batalla por la vida" y "nadie tiene que hacerse el distraído porque de todos los valores el más importante es la vida", advirtió Mujica reconociéndose él mismo como un "viejo fumador".

Mientras Obama seguía las palabras del presidente rioplatense y asentía con su cabeza y en silencio, Mujica agradeció "de todo corazón" la invitación a la Casa Blanca y concluyó mencionando el hecho de que está "poniéndose viejo, y eso significa no querer salir de casa".

"Me gustaría tener unos años menos para recorrer el (río) Mississippi, ver el maíz, conocer las lecherías de Los Ángeles", comentó el mandatario dando fin al encuentro.

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