Una nueva crisis militar estalló entre Pakistán y Afganistán luego de una serie de ataques cruzados en la zona limítrofe que derivaron en bombardeos y fuertes explosiones en la capital afgana, Kabul. Los hechos se registraron entre el miércoles 25 y el jueves 26 de febrero, pero la tensión se mantuvo y escaló este viernes 27, generando alarma internacional por el riesgo de un conflicto de mayor magnitud.
- Todo Jujuy >
- Mundo >
Pakistán y Afganistán al borde de la guerra
Bombardeos en Kabul y combates en la frontera reavivan la tensión histórica entre Pakistán y Afganistán en plena sesión internacional de emergencia.
Explosiones en Kabul (Afganistán) tras ataques cruzados
Según informó el gobierno paquistaní, las fuerzas armadas lanzaron ofensivas aéreas contra presuntas posiciones insurgentes en territorio afgano tras denunciar ataques provenientes del otro lado de la frontera. Durante la madrugada, residentes de Kabul reportaron múltiples explosiones y sobrevuelos de aeronaves militares, en lo que constituye uno de los episodios más graves desde el regreso del régimen talibán al poder en 2021.
El foco del conflicto se ubica en la llamada Línea Durand, la extensa frontera montañosa que divide a ambos países y que históricamente fue escenario de enfrentamientos y disputas territoriales. Islamabad sostiene que grupos armados operan desde Afganistán y ejecutan ataques contra fuerzas paquistaníes, mientras que el gobierno afgano acusa a Pakistán de violar su soberanía con incursiones militares.
Crisis militar entre Islamabad y Kabul
Las autoridades talibanas aseguraron que sus fuerzas respondieron a los bombardeos y denunciaron víctimas civiles, aunque hasta el momento no existe un balance oficial confirmado de muertos o heridos. En paralelo, el ejército paquistaní afirmó haber neutralizado objetivos estratégicos y advirtió que continuará con las operaciones si persisten las amenazas en la frontera.
La comunidad internacional reaccionó con preocupación ante la rápida escalada. El secretario general de la ONU, António Guterres, pidió moderación y llamó a ambas partes a evitar un conflicto abierto que podría desestabilizar aún más la región. Diversos gobiernos instaron al diálogo diplomático y alertaron sobre el impacto humanitario que podría derivarse de una confrontación prolongada.
El enfrentamiento se produce en un contexto regional delicado, marcado por crisis económicas, tensiones internas y la presencia de múltiples grupos armados en la zona. Analistas advierten que, si no se logra un canal de negociación inmediato, la situación podría derivar en un conflicto de mayor escala con consecuencias imprevisibles para el sur de Asia.