"Fuimos violadas hasta cinco veces al día", dice Bushra, una joven de 20 años. "Una muchacha fue al baño y se cortó una de sus muñecas. Como no murió, se cortó la garganta. Los guardias me buscaron y me dijeron que fuese a identificarla. Dijeron que era mi amiga. No la pude reconocer. Había demasiada sangre en su cara. Los guardias la envolvieron en una sábana y la lanzaron a la basura".
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Víctimas de Estado Islámico lograron escapar
Los yazidíes no son ni musulmanes ni cristianos, adoran un ser supremo que se conoce como Yasdan. Se lo considera de un nivel tan elevado, que no puede ser adorado directamente.
Las tres jóvenes fueron golpeadas y violadas diariamente durante su cautiverio. Aunque traumatizadas y exhaustas, no desperdiciaron la mínima oportunidad para escapar.
Cuando Noor trataba de salir por una ventana, su captor, Salman, la agarró y le dijo que sería castigada.
"Salman y sus guardias me golpearon y me quemaron con cigarrillos. Salman me ordenó que me desvistiera, me dijo: Te advertí que no te escaparas, ahora sabrás cuál es tu castigo. Dejó que los seis guardias entraran, cerraron la puerta y me violaron brutalmente. No sé cuántas veces".
Las tres muchachas pudieron huir y estuvieron viviendo en campamentos para desplazados internos en Irak. Allí, la organización no gubernamental con sede en Reino Unido Fundación Amar organizó una visita a la nación europea para que contaran sus historias y ayudaran a disuadir a jóvenes británicas de viajar a Irak para unirse a EI.