Encontraron muerta a Araceli Fulles. La joven de 22 años había sido vista por última vez el 2 de abril y era buscada intensamente desde entonces en el partido bonaerense de San Martín y alrededores. Anoche, perros rastreadores y sus guías policías encontraron primero una pierna y luego parte de un cuerpo desnudo y cubierto con cal debajo de un contrapiso, a 35 centímetros de profundidad, en una casa de José León Suárez.
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Araceli Fulles apareció muerta: la estrangularon
La casa, situada en Alfonsina Storni 4477, es de la madre del principal acusado, Darío Vadaraco, quien está prófugo. La vivienda ya había sido revisada por la policía.
La autopsia reveló que Araceli Fulles murió estrangulada
Araceli Fulles sufrió "un estrangulamiento a lazo", según las primeras conclusiones forenses a las que arribaron los peritos que realizaban la autopsia en la morgue del Hospital Carrillo.
Efectivos de la Policía Científica de la Bonaerense secuestró elementos de interés pericial y continúa trabajaban en la vivienda donde se produjo el hallazgo, en José León Suárez.
Los investigadores quieren establecer si la casa de Alfonsina Storni fue el lugar del crimen o si, como se sospecha, la chica pudo haber sido asesinada en otro lugar y llevada allí para ocultar su cadáver.
El prófugo buscado por matar y descuartizar a Araceli tenía antecedentes de robo
Darío Gastón Badaracco, hoy prófugo, está acusado de matar a Araceli Fulles, de descuartizarla, envolver las partes de su cadáver desnudo en una sábana y enterrarlo bajo cal, escombros y una capa de cemento en un rancho en la parte trasera de la casa de su madre. Se fugó ayer, tras declarar por tercera vez en la causa, no como imputado, no como sospechoso, sino como testigo. Habló y se fue.
Ayer por la noche, cuatro hombres fueron detenidos y dos aprehendidos en el caso a pedido de la fiscalía. Los detenidos, como partícipes en el homicidio de Araceli, los otros dos, como encubridores. Son Jonathan Rubén Ávalos, de 29 años, un mensajero oriundo de Villa Progreso, San Martín, su hermano Emanuel, de 25 años, vecino también de José León Suárez, y Marcos Antonio Ibarra, de 32 años, operario de fábrica, de la misma localidad.
Carlos Damián Cassalz completa la lista de los presos por participar en la muerte de Araceli. Comerciante de profesión, calvo, de contextura fornida, tiene un prontuario mucho más pesado que el prófugo Badaracco. En septiembre de 2001, Cassalz fue investigado por la UFI N°2 de San Martín. El delito: tenencia de arma de guerra. En febrero de 2002, cayó por un delito peor: secuestro extorsivo, una causa que instruyó la UFI N°1 de Campana. Irónicamente, Cassalz había sido detenido un mes antes por llevar de nuevo un arma de guerra, el expediente recayó en la UFI N°4 de San Martín. En agosto de ese año, fue investigado por una fiscalía de San Isidro por una supuesta participación en otro secuestro extorsivo.