El Estado argentino tendrá que pagar 320 millones de dólares más intereses a la empresa Marsans, que era la dueña de Aerolíneas Argentinas cuando el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner decidió expropiarla.
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Argentina tendrá que pagar US$ 320 millones por la expropiación de Aerolíneas
El tribunal arbitral del Banco Mundial (Ciadi, por sus siglas en inglés) ordenó que Argentina le pague al grupo español Marsans por los daños generados con la expropiación de Aerolíneas Argentinas, Austral, Aerohanding, Optar y Jet Paq, informó el diario La Nación.
En su fallo, el Ciadi afirmó que "el demandado incumplió el artículo IV del Tratado al no haber entregado a las demandantes un trato justo y equitativo de sus inversiones". Además, citó otros artículos referidos a la violación por parte de la Argentina del tratado de protección de inversiones.
El pase de manos de Aerolíneas se realizó en medio de fuertes polémicas. El gobierno kirchnerista tomó la empresa y mandó un proyecto para declararla de interés público. Esa ley le entregó facultades al Ministerio de Planificación, a cargo de Julio De Vido, para que sea el ejecutor.
Con amplia mayoría, tanto en la Cámara de Diputados como en la de Senadores, se aprobó el proyecto. Luego se pidió al Tribunal de Tasaciones de la Nación que valuara los activos. Ese trabajo entregó un valor negativo de 832 millones de dólares, muy lejos de los 600 millones de dólares que decía Marsans que valía el grupo de compañías.
Como las partes no se pusieron de acuerdo, poco después de la estatización se inició un juicio. Entonces, el Estado depositó un peso como valor simbólico y se hizo de la empresa.
El Estado tomó el control de la empresa y colocó primero como presidente a Julio Alak y, después, a Mariano Recalde.
Finalmente el Ciadi ubicó la vara más cerca de lo que pedía Marsans que de lo que estableció aquel Tribunal de Tasaciones.
El juicio empezó formalmente el 3 de marzo de 2014 cuando arrancaron las audiencias en el Banco Mundial. Fueron 15 días que terminaron con los alegatos de cada una de las partes.
Fuente: La Nación