La Justicia de Salta imputó a una mujer de 48 años por un grave caso de maltrato animal ocurrido en la localidad de Rosario de Lerma, donde un perro, "Hércules", en estado crítico fue rescatado por proteccionistas y trasladado de urgencia a una veterinaria, pero falleció días después como consecuencia del avanzado deterioro de su salud.
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Imputaron a la dueña de un perro por un grave caso de maltrato animal
Según informaron, el animal presentaba desnutrición extrema y una infección avanzada en Rosario de Lerma.
La intervención judicial se activó a partir de una denuncia realizada a fines de enero, luego de que organizaciones proteccionistas de Campo Quijano y Rosario de Lerma tomaran conocimiento de la situación de un perro que se encontraba en un estado de extrema gravedad frente a una vivienda del barrio 2 de Abril. Vecinos del sector indicaron que el animal pertenecía a una familia del lugar y que, durante un tiempo prolongado, no habría recibido alimentación adecuada ni atención veterinaria, pese a su visible deterioro físico.
Un rescate de urgencia y un final trágico
Tras la alerta, proteccionistas lograron trasladar al perro a una clínica veterinaria en Cerrillos. Los profesionales que lo atendieron diagnosticaron un cuadro de desnutrición severa y una infección avanzada, con graves lesiones en el rostro. Debido a la complejidad del estado en el que ingresó, el animal quedó internado de inmediato.
A pesar de los tratamientos y cuidados brindados, el perro murió días después, luego de atravesar un período de agonía. El caso generó conmoción en la comunidad y reavivó el debate sobre la responsabilidad de los dueños en el cuidado de los animales.
Investigación y responsabilidad penal
En el marco de la investigación, se incorporaron testimonios de vecinos, informes policiales, actas de inspección, material fotográfico y la historia clínica veterinaria del animal. Estos elementos permitieron reconstruir que el perro habría permanecido durante un largo período en condiciones de abandono, sin recibir la asistencia mínima necesaria para garantizar su bienestar.
La imputación se formuló bajo la figura de maltrato animal por omisión, al considerar que la propietaria incumplió su deber de cuidado, lo que derivó en sufrimiento innecesario y, finalmente, en la muerte del animal. Desde la Fiscalía remarcaron que este tipo de delitos no solo se configuran por acciones directas de crueldad, sino también cuando quien tiene la responsabilidad de proteger a un animal no actúa para evitar su padecimiento.