Los estudiantes argentinos pierden alrededor de 30 días de escuela-educacion-clases-1jpg por año, por lo que Argentinos por la Educación y más de 200 organizaciones lanzan una campaña que busca instalar la importancia del tiempo escolar efectivo en la agenda pública.
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Lanzan #ArgentinaALaEscuela, una campaña para visibilizar la pérdida de días de clase
En Argentina se pierde en promedio, al menos un mes de clases por año. Por eso lanzaron una campaña especial.
La campaña #ArgentinaALaEscuela, tiene el objetivo de instalar en la conversación pública y en la agenda política el problema del tiempo escolar efectivo y su impacto en los aprendizajes. Convocan a la ciudadanía a sumarse en redes sociales el próximo miércoles 22 de abril.
Cómo participar de la campaña
La Campaña Nacional por el Tiempo Escolar es compartir una foto de la etapa escolar acompañada de un mensaje que destaque la importancia de asistir a clases, sumando el hashtag #ArgentinaALaEscuela.
La campaña busca involucrar a personalidades, referentes y ciudadanos en una conversación pública sobre el valor del tiempo escolar. El mensaje central es que no da lo mismo asistir o no a la escuela, y que garantizar la presencia en las aulas es una responsabilidad compartida. Más información en argentinaalaescuela.org.
Los datos de la educación
El tiempo real de clases en Argentina se reduce de manera significativa por múltiples factores y deja a los estudiantes con alrededor de 155 días efectivos de escolaridad por año, según un informe de Argentinos por la Educación.
Aunque el Consejo Federal de Educación fijó un piso de 190 días de clase y los calendarios provinciales prevén en promedio 185, la cifra cae por el ausentismo de alumnos y docentes, los paros y las suspensiones por cuestiones climáticas o de infraestructura.
La entidad advirtió que esta estimación es conservadora, ya que en el país no existe un sistema nacional consolidado que permita medir con precisión cuántos días de clase se pierden efectivamente. Aun así, el diagnóstico enciende una alarma: los estudiantes tendrían al menos un mes menos de clases por año que lo previsto oficialmente.
El ausentismo escolar crece y preocupa en secundaria
Uno de los factores más importantes es el ausentismo estudiantil. De acuerdo con el último informe citado por Argentinos por la Educación, los alumnos faltan en promedio cerca de 30 días por año. En la escuela primaria, eso implica que a lo largo de toda la trayectoria un estudiante puede perder el equivalente a un año completo de escolaridad.
En secundaria, los datos muestran una situación todavía más preocupante. Según Aprender 2024, el 51% de los estudiantes declaró haber acumulado al menos 15 inasistencias en el año. El dato representa una suba de 7 puntos porcentuales respecto de 2022, cuando el valor era de 44%.
Además, el informe marca que, a nivel nacional, el 10% de los alumnos de secundaria reconoció haber faltado al menos 30 días; el 20%, entre 20 y 29; el 21%, entre 15 y 19; el 34%, entre 5 y 14; y solo el 13% dijo haber tenido menos de 5 faltas.
Entre las razones más mencionadas por los estudiantes, el 62% señaló problemas de salud como principal motivo de ausencia. En segundo lugar apareció una causa que también genera preocupación: el 39% respondió que faltó por “no tener ganas de ir a la escuela”.
También influye el ausentismo docente y no hay datos completos
La percepción de los equipos directivos refuerza el diagnóstico. En secundaria, el 46% de los directores indicó que el ausentismo estudiantil es el principal obstáculo para el aprendizaje, por encima de otros factores como la impuntualidad o los bajos logros educativos.
A eso se suma el ausentismo docente. Según las pruebas PISA 2022, el 48,9% de los directores argentinos aseguró que este problema limita el aprendizaje. De los 81 países participantes, sólo en tres se registraron porcentajes más altos.
Desde Argentinos por la Educación remarcaron que la evidencia internacional es clara: el tiempo escolar es una condición central para aprender. Incluso pocas faltas tienen efectos negativos en el rendimiento académico, y ese impacto se acumula con el tiempo, afecta las trayectorias educativas y reduce oportunidades futuras.
Argentina todavía no cuenta con un sistema de información nacional que permita seguir de forma continua y precisa la asistencia de estudiantes y docentes. A diferencia de países como Chile y Uruguay, la información disponible es fragmentada y muchas veces surge de autorreportes, lo que complica el diseño de políticas efectivas para revertir esta situación.