Marzo dejó un patrón claro en el NOA tras el registro de lluvias persistentes durante prácticamente todo el mes. Según el informe de Monitoreo Federal, las precipitaciones y tormentas se mantuvieron tanto en el NOA como en el centro del país, con distintos picos de intensidad a lo largo de las semanas.
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Lluvias récord en marzo: el impacto en el campo del NOA y el dato que preocupa
Durante todo el mes se registraron lluvias y tormentas en el NOA, con picos que superaron los 150 mm. El impacto se sintió en la producción y la calidad de los cultivos.
El comportamiento no fue aislado. A comienzos del mes ya se registraban acumulados importantes, mientras que hacia mediados de marzo las lluvias alcanzaron valores que superaron los 150 milímetros en algunas zonas, marcando uno de los momentos más intensos del período.
Hacia el cierre del mes, las precipitaciones continuaron, con acumulados que se mantuvieron entre los 70 y 90 milímetros en el NOA.
Cómo impacta este escenario en el campo
Este tipo de comportamiento climático tiene consecuencias directas sobre la producción agrícola. La persistencia de lluvias durante varias semanas seguidas no solo condiciona el desarrollo de los cultivos, sino también su calidad y los tiempos de trabajo en el campo.
El propio informe señala que las condiciones climáticas influyeron en la presentación de algunos productos, como los cítricos, cuya calidad se vio afectada por las lluvias, lo que repercutió en los valores de venta.
En este contexto, el exceso de agua puede generar dificultades en tareas clave como la cosecha, el traslado de la producción y el mantenimiento de los cultivos, además de impactar en la oferta disponible en los mercados.
Un patrón que se repitió semana a semana
Uno de los datos más relevantes del informe es la continuidad del fenómeno. Las lluvias no se concentraron en un evento puntual, sino que se distribuyeron a lo largo de todo el mes, con distintos niveles de intensidad. Este patrón sostenido es el que termina marcando el impacto en la producción: no se trata solo de cuánto llueve, sino de cuánto tiempo se mantienen esas condiciones.
El comportamiento de marzo vuelve a poner en el centro el rol del clima en la actividad productiva del NOA. Con lluvias frecuentes, picos elevados de precipitación y temperaturas altas —con máximas superiores a los 35 grados en algunos períodos—, el mes configuró un escenario exigente para el campo.