A las tres de la tarde del 2 de enero de 1833 llegó la intimación británica a las Islas Malvinas. A las cuatro, la orden quedó por escrito. A las seis de la mañana siguiente, el comandante argentino José María Pinedo intentó una última protesta y, a las nueve, tres botes británicos desembarcaron en las Islas Malvinas. Esa secuencia, casi hora por hora, quedó registrada en una carta conservada durante casi dos siglos en el Archivo Histórico de Tucumán.
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Malvinas: qué dice la carta de 1833 encontrada en el Archivo Histórico de Tucumán
El documento reconstruye hora por hora lo ocurrido entre en enero de 1833 en las Islas Malvinas. El Director del Archivo explicó en Canal 4 sus detalles.
Javier Critto, director Archivo Histórico de Tucumán, explicó en diálogo con Canal 4 Noticias qué contienen esas cuatro hojas y por qué el documento permite reconstruir con tanta precisión uno de los episodios centrales de la historia argentina.
La carta está fechada el 26 de enero de 1833, fue enviada por el entonces gobernador de Buenos Aires, Juan Ramón Balcarce, a su par tucumano Alejandro Heredia, y también lleva la firma de Manuel Maza. Su reconstrucción se apoya en el parte presentado por José María Pinedo, comandante de la goleta argentina Sarandí.
De la llegada de la Clio al arriamiento de la bandera argentina
Según relató Critto, el documento ubica el inicio de la secuencia en la tarde del 2 de enero de 1833.
A las 15, la corbeta británica HMS Clio, comandada por John Onslow, arribó a las islas. Una delegación británica se acercó a la Sarandí y comunicó a Pinedo que debía abandonar el territorio y retirar la bandera argentina.
“Lo visitan en forma muy educada y entra el capitán Onslow, que le intima a Pinedo a que deje las Islas Malvinas y a que saque la bandera argentina de las islas en 24 horas”, contó Critto. Pinedo rechazó el planteo. Una hora después, aproximadamente a las 16, la intimación llegó formalmente por escrito.
El comandante argentino intentó entonces abrir una instancia de diálogo. De acuerdo con la reconstrucción incluida en la carta, envió oficiales para hablar con Onslow, en un contexto en el que Argentina y Gran Bretaña mantenían relaciones comerciales y diplomáticas.
Pero esa gestión no prosperó: “Los hacen esperar hasta las diez de la noche fuera del barco y no los reciben”, explicó el director del Archivo Histórico.
La situación se retomó pocas horas después. A las 6 de la mañana del 3 de enero, Pinedo fue personalmente a bordo de la Clio para realizar una última protesta.
“Fue a exigirle que se retire de las islas, a pedirle que no las usurpe. Y el capitán dice que tiene órdenes de su monarca de ir y tomar las islas”, relató Critto.
La documentación conocida señala que Pinedo responsabilizó a Gran Bretaña por la violación de los derechos argentinos y dejó asentada formalmente su protesta.
Tres horas más tarde se produjo el momento decisivo.
La carta también describe el episodio que tiene una carga simbólica especial: el reemplazo de la bandera.
El texto original precisa que efectivos británicos desembarcaron por Puerto Soledad, izaron el pabellón británico y posteriormente arriaron el argentino que permanecía en tierra. La bandera argentina fue entregada luego a un oficial de la Sarandí.
Por qué una carta sobre Malvinas terminó en Tucumán
El documento no había sido redactado en Tucumán. Llegó allí como una comunicación oficial entre gobiernos provinciales. Para Critto, eso también permite entender el peso político que tenía la provincia en aquellos años.
Además, recordó el vínculo personal y militar entre Balcarce y Heredia, quienes habían compartido campañas y batallas durante las guerras de la Independencia. “Había amistad y había mucho respeto de provincia a provincia”, señaló.
Ese intercambio institucional permitió que el oficio quedara preservado dentro de la documentación administrativa correspondiente a la gobernación de Alejandro Heredia.
El equipo del Archivo Histórico llegó hasta él mientras avanzaba con un proceso mucho más amplio de digitalización documental. Según explicó Critto, completar ese trabajo puede demandar entre ocho y diez años. Y ahí aparece uno de los valores centrales del documento: no fue escrito décadas después ni reconstruido a partir de memorias posteriores. Fue elaborado pocas semanas después de los hechos, con información del comandante argentino que estaba en Malvinas durante la ocupación.
El texto también deja asentada la reacción inmediata del Gobierno de Buenos Aires. En sus últimas líneas, las autoridades expresaron su decisión de sostener los derechos argentinos y reclamar al Gobierno británico una reparación y el reconocimiento de la soberanía sobre las islas.
Casi dos siglos después, esas cuatro hojas permiten volver sobre aquellas horas con una precisión poco habitual: 15, 16, 22, 6 y 9 horas. Una secuencia escrita cuando la ocupación británica de Malvinas acababa de ocurrir.