La figura de Cristina Mariscotti, conocida como la “abuela Lalalá”, quedó asociada a uno de los momentos más emotivos del camino de la Selección Argentina hacia el título en el Mundial de Qatar 2022. Su imagen, espontánea y festiva, se volvió viral en redes sociales durante la fase de grupos y luego se instaló como una de las postales más recordadas de aquel torneo.
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Murió Cristina Mariscotti, la "abuela Lalala" del mundial 2022
La mujer que se volvió símbolo en redes durante el Mundial falleció a los 79 años. Su historia nació en Liniers y recorrió todo el país.
La noticia de su muerte se conoció este domingo. Tenía 79 años y, según trascendió, falleció a principios de marzo. La familia decidió mantener el hecho en reserva durante varias semanas.
Mariscotti alcanzó notoriedad en su barrio, Liniers, cuando salía a la vereda con una bandera argentina para celebrar cada triunfo del equipo dirigido por Lionel Scaloni. En uno de esos festejos, un grupo de jóvenes se sumó y creó una canción improvisada que se volvió viral en cuestión de horas.
El origen de un fenómeno viral
El momento que impulsó su popularidad surgió de manera casual. Mientras celebraba un triunfo de la Selección, hinchas comenzaron a cantar a su alrededor al ritmo de “Go West”, tema del dúo británico Pet Shop Boys. La adaptación incluyó el ya conocido “¡Abuela, lalalalalá!”, que rápidamente se replicó en redes.
Un video captado con un celular alcanzó miles de reproducciones en pocas horas. Desde entonces, Cristina Mariscotti pasó a ser “la abuela Lalalá”, un apodo que se instaló en el imaginario popular durante todo el campeonato.
A pesar de la exposición, su vida cotidiana no registró grandes cambios. La mujer siguió con sus rutinas habituales y evitó una sobreexposición mediática.
Una vida sencilla detrás de la fama
Mariscotti no tenía nietos, aunque el apodo quedó instalado por la canción. Era la menor de tres hermanas y mantenía un fuerte vínculo con sus sobrinos, a quienes definía como el centro de su vida.
Vivía entre Liniers y zonas cercanas, donde los vecinos la reconocían y saludaban con frecuencia. Su historia trascendió como una expresión espontánea del clima social que se vivió durante el Mundial.
En una entrevista brindada en 2023, dejó en claro su postura frente a la notoriedad: prefería mantener un perfil bajo y continuar con su vida sin cambios. Allí remarcó que lo vivido durante el campeonato fue un momento puntual.
Fanática de Boca Juniors, Mariscotti tenía una particular cábala: no miraba los partidos. Aun así, seguía cada resultado y celebraba en la puerta de su casa junto a otros hinchas.
Admiraba especialmente a Lionel Messi, a quien definía como su jugador favorito. En declaraciones públicas, expresó que un eventual encuentro con el capitán argentino le generaría una fuerte emoción.
Tras la consagración de Argentina, participó en algunos espacios radiales y compartió anécdotas de su barrio. Su figura quedó ligada a una de las expresiones más populares del festejo colectivo.
Los últimos días y el adiós en el barrio
Según información difundida por medios barriales, Mariscotti murió por una insuficiencia cardíaca tras ser atendida en el Hospital Santojanni. La noticia se conoció semanas después por decisión de su entorno cercano.
Vecinos indicaron que su última aparición pública se registró en febrero, durante una misa en la parroquia San Enrique. En ese encuentro, algunos notaron un cambio en su estado habitual.
Días más tarde, su internación marcó el inicio del desenlace. Tras su fallecimiento, allegados y vecinos organizaron una misa en su memoria.