A poco más de dos semanas de su fecha de inicio, todo indica que la Argentina sería la única sede de la Copa América, un torneo que cae en un muy mal momento por la situación epidemiológica de la pandemia y que divide aguas puertas adentro del Gobierno.
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"Protocolos estrictos", la exigencia del Gobierno para la Copa América
La Copa iba a realizarse originalmente de manera conjunta entre Argentina y Colombia en 2020, pero el inicio de la pandemia obligó a posponerla un año. La situación no ha mejorado, pero Conmebol se negó a cambiar una vez más la fecha. A eso se suma la decisión de Colombia de bajarse de la organización por su delicada situación política y social, por lo que Argentina quedó como único organizador. El contexto que atraviesa el país, por estos días en confinamiento, tampoco es el más favorable, especialmente cuando se le pide a la gente que “se quede en casa”.
Ayer por la noche, el presidente Alberto Fernández recibió al titular de la Conmebol Alejandro Domínguez en Olivos para hablar de la organización. De acuerdo a lo publicado por la propia entidad rectora del fútbol, Alberto presentó el estricto protocolo que se deberá cumplir para que se desarrolle la actividad, que tiene como fecha de inicio el 13 de junio, con el debut de la Selección Argentina ante Chile en el Monumental.
En la reunión también se evaluaron los distintos aspectos organizativos y logísticos en el caso de que la Argentina pueda incorporar más sedes a las ya dispuestas antes del retiro de Colombia, algo que acrecienta las chances de que el país se haga cargo de toda la programación del torneo. Otra de los puntos que trascendió del encuentro fue que será el Ministerio de Salud de la Argentina el responsable de diagramar todos los protocolos que deberán respetarse para que el certamen pueda llevarse adelante.
Según lo dispuesto en el sorteo de diciembre de 2019, Argentina se hará cargo de los partidos del Grupo A de la Copa América, donde chocará ante Chile, Uruguay, Bolivia y Paraguay.
En el caso de ser anfitrión único de la Copa, la Argentina recibiría también a las cinco selecciones del Grupo B y el resto de los partidos definitorios, lo que provocaría que se amplíe el número de estadios donde se jugará el torneo.
A los ya confirmados Monumental de Buenos Aires, Mario Alberto Kempes de Córdoba, Único Madre de Ciudades de Santiago del Estero y Malvinas Argentinas de Mendoza, tendrían que sumarse más escenarios o ciudades.
Las principales alternativas para ocupar esos lugares vacantes serían La Bombonera, el Libertadores de América en Avellaneda, el estadio San Juan del Bicentenario, el renovado estadio de Estudiantes de La Plata o el Amalfitani de Vélez Sarsfield.