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29 de julio de 2026 - 07:15 Personas.

La bióloga que se volvió viral por sus 106 tatuajes de tiburones y logró un Guinness

Emily Morrison convirtió su miedo de la infancia en una pasión profesional. La bióloga marina tiene tatuajes desde los pies hasta el cuello.

Emily Morrison convirtió su fascinación por el océano en una marca permanente sobre su propia piel. La bióloga especializada en tiburones tiene 106 tatuajes de estos animales distribuidos por todo su cuerpo, desde los pies hasta la zona del cuello.

Se trata de una cifra que le permitió ingresar al Récord Guinness como la mujer con mayor cantidad de depredadores marinos representados mediante tatuajes.

Sin embargo, el vínculo de Morrison con los tiburones nació a partir de una reacción inesperada: el temor. Cuando tenía apenas ocho años, la película Tiburón (1975) le provocó tanto miedo que llegó a decirle a su padre que estaba convencida de que “los tiburones me comerán”.

Su padre decidió enfrentar ese temor de una manera particular: la llevó a una biblioteca y le propuso una tarea concreta, encontrar argumentos que justificaran su rechazo hacia los tiburones. Pero el resultado fue completamente distinto al esperado, ya que en lugar de descubrir motivos para rechazarlos, nació en ella una admiración que la acompañaría durante toda su vida.

De acuerdo con lo publicado por Guinness World Records (GWR), su padre recordó que la niña comenzó a referirse a estos depredadores “con tal entusiasmo” que quedó claro que aquel miedo inicial había desaparecido.

“Siempre tuve una fascinación con ellos y con la escasez de información disponible”, declaró Morrison a GWR. “Estoy obsesionada con las adaptaciones y el camino evolutivo que los tiburones y los peces cartilaginosos han recorrido a lo largo de 450 millones de años de existencia”, agregó.

Aquella admiración de la infancia terminó transformándose en una verdadera profesión. Morrison orientó su trayectoria hacia la biología marina y, con el paso de los años, se convirtió en propietaria de una compañía dedicada a las experiencias de aventura con tiburones: Shark Lady Enterprises.

La empresa organiza inmersiones en las aguas cercanas a Venice, Florida, donde los participantes pueden buscar dientes fosilizados de tiburones y del histórico megalodón. “Vivo una vida de tiburón”, expresó la propia Morrison al describir la conexión que mantiene con estos animales.

El récord de tatuajes de tiburones

La historia de sus tatuajes comenzó en 1999, cuando tenía apenas 19 años y daba sus primeros pasos en el ámbito profesional relacionado con los animales. Su primera marca en la piel fue la figura de un imponente tiburón blanco ubicada en la zona baja de la espalda, una referencia directa al famoso depredador de la película Tiburón, la obra que despertó la pasión que definiría su futuro.

Con el paso de los años, diferentes partes de su cuerpo, como brazos, piernas y hombros, fueron transformándose en un verdadero registro visual de las múltiples especies de tiburones que tuvo la oportunidad de conocer y observar en su hábitat natural.

La colección de Morrison reúne representaciones de 71 especies diferentes de tiburones, a las que se suman 13 dientes fosilizados y uno actual, formando sobre su cuerpo una especie de enciclopedia natural en movimiento.

Entre sus diseños preferidos se encuentran los tatuajes ubicados en las piernas, especialmente por haber sido realizados con una amplia variedad de colores. Sin embargo, su proyecto todavía continúa: la bióloga busca completar un homenaje a las 58 familias de tiburones existentes y, al momento de la certificación, aún tenía pendiente incorporar siete de ellas.

Buceos y encuentros con tiburones

Durante su trayectoria, la bióloga marina sumó numerosas vivencias en contacto directo con estas especies. Según detalló Guinness World Records (GWR), Morrison tuvo la oportunidad de alimentar ejemplares de tiburón tigre y tiburón martillo en las Bahamas, realizar inmersiones protegidas junto a grandes tiburones blancos en Australia y nadar cerca de tiburones ballena en aguas de México.

De acuerdo con su propio testimonio, ninguna de estas experiencias representó una situación de amenaza ni derivó en comportamientos agresivos por parte de los animales.

Tras varias décadas dedicadas al estudio y la interacción con tiburones, y mientras aún busca completar su objetivo de representar a las siete familias que le faltan tatuar, Morrison continúa enfocada en su misión y no planea detenerse. “Si tenés una pasión, intentá convertirla en una carrera, y siempre serás feliz”, recomendó en una entrevista con GWR.

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