El amor por el deporte mantiene vigente la increíble trayectoria de Bryan Murray, un atleta neozelandés que, pese a su edad, continúa superando límites sobre el agua. Con 95 años, el veterano deportista aún practica esquí acuático y en abril recibió la certificación de Récord Guinness como el hombre de mayor edad en realizar esta disciplina.
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Un atleta de 95 años sigue practicando esquí acuático y fue reconocido por el Récord Guinness
Bryan Murray mantiene una rutina deportiva desde hace décadas y se convirtió en el esquiador acuático más longevo del mundo.
El reconocimiento llegó luego de que se registrara su participación en el lago Lake Kereta, en Auckland, cuando tenía 94 años y 318 días.
El deportista de Nueva Zelanda comenzó a practicar esquí acuático en 1955 y, desde entonces, mantuvo la costumbre de realizar esta actividad durante cada temporada de verano. Padre de dos hijos, abuelo de seis nietos y bisabuelo de 10 bisnietos, fue distinguido por la perseverancia con la que sostuvo esta disciplina a lo largo de varias décadas.
Murray explicó que, en sus primeros años dentro de este deporte, no lo veía como un desafío propio ni como un objetivo que quisiera alcanzar. “No lo pensé al principio, pero a medida que me hice mayor se convirtió en un desafío y lo disfruté tanto que seguí”.
Cómo empezó en el esquí acuático
De acuerdo con Récord Guinness, el vínculo de Murray con el esquí acuático nació de una situación casual: un amigo adaptó un motor a una pequeña embarcación de fibra de vidrio sin techo, mientras que otro compañero, miembro de la Fuerza Aérea de Nueva Zelanda, había observado esta disciplina durante una estadía en Singapur y regresó con un par de esquíes. A partir de esa coincidencia, decidieron probar la actividad por primera vez.
El deportista también contó que su historia genera distintas respuestas entre las personas que conocen su trayectoria. “La mayoría de la gente me dice que soy una inspiración para personas de todas las edades”, expresó en declaraciones a Récord Guinness.
Con el paso del tiempo, Murray comenzó a participar en competencias organizadas a lo largo de todo el país. Además, relató que sus familiares también se sumaron a esta disciplina, por lo que juntos recorrieron distintos lugares de Nueva Zelanda para acompañar y formar parte de esos torneos.
Se inició en el ámbito competitivo durante la década del 60, cuando sintió que había alcanzado la preparación y la experiencia necesarias para enfrentarse a otros participantes. “Tenía unos 30 años y todavía era solo un esquiador básico cuando empecé en competiciones, y nunca alcancé un nivel alto de habilidad, pero era lo bastante bueno para seguir ganando en torneos por grupos de edad en eslalon, figuras y salto”.
Tiempo después, Murray reflexionó sobre su recorrido y estableció una comparación con las vivencias de quienes practican el deporte a edades más tempranas. “Me habría encantado alcanzar el nivel técnico de los jóvenes esquiadores de hoy, pero la edad reduce la flexibilidad necesaria”, dijo.
La actividad física como filosofía de vida
Actualmente, Bryan Murray continúa saliendo al agua durante la temporada de verano y complementa su rutina con entrenamientos en el gimnasio durante los meses más fríos para conservar su condición física. Esa combinación de hábitos le permite seguir practicando la disciplina que más placer le genera.
Además, afirmó que una de sus mayores motivaciones es comprobar que su historia anima a otras personas a llevar una vida activa. Para Murray, su trayectoria demuestra que el ejercicio no debe abandonarse al llegar a la tercera edad, sino que puede convertirse en un elemento fundamental para transitar esa etapa con mayor bienestar.