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15 de septiembre de 2026 - 09:39 Política.

Se firmó un pacto entre Irlanda del Norte, Escocia y Gales para lograr la independencia del Reino Unido

El acuerdo firmado en Cardiff impulsa nuevos referéndums, aunque no fija fechas para la separación de las naciones ni para una eventual reunificación de Irlanda.

Los referentes que impulsan la independencia de Escocia, Gales e Irlanda del Norte, pertenecientes al SNP escocés, Plaid Cymru galés y Sinn Féin, de orientación católica y republicana, suscribieron este lunes un pacto con el objetivo de avanzar hacia la disolución del Reino Unido.

El entendimiento fue presentado como un momento “histórico” para las naciones que cuentan con instituciones de autogobierno. El objetivo de estos movimientos no se limita a alcanzar la separación del Reino Unido: también buscan un eventual regreso a la Unión Europea y manifiestan su rechazo al Brexit. El planteo se presenta como una “revolución celta” frente a Westminster en defensa de sus aspiraciones independentistas.

Durante el encuentro celebrado en Cardiff, los dirigentes no participaron en calidad de primeros ministros, sino que lo hicieron como referentes de sus respectivas fuerzas políticas favorables a la independencia. En ese contexto, el líder del SNP escocés, John Swinney, sostuvo que Andy Burnham sería “el último primer ministro del Reino Unido” al momento de suscribir el acuerdo.

El acuerdo, que sostiene que “la era de Westminster está llegando a su fin”, pretende redoblar el reclamo de los sectores independentistas para avanzar hacia la convocatoria de un nuevo referéndum.

Sin embargo, la realización de una consulta de este tipo depende de que el primer ministro, Andy Burnham, otorgue la autorización correspondiente a cada una de las naciones desde Westminster, precisamente el centro de poder del Reino Unido que los movimientos independentistas buscan dejar atrás.

La semilla de Donald Trump

La propuesta había sido planteada previamente por el presidente Donald Trump el sábado, durante su visita a Dublín y a la zona oeste de la isla de Irlanda, donde mencionó su iniciativa para avanzar hacia una “Irlanda unida”. Su planteo retomó el sensible debate en torno a la posibilidad de convocar a un referéndum, una alternativa contemplada en el Acuerdo de Viernes Santo, firmado en 1998 luego de que se alcanzara la paz en Irlanda del Norte y se pusiera fin al conflicto religioso que había atravesado a la región.

La propuesta contempla la posibilidad de realizar una consulta popular si tanto el norte como el sur de la isla coinciden en impulsar el proceso y expresar mediante el voto su voluntad de conformar una Irlanda unificada, tal como imaginaron los referentes de la revolución irlandesa durante el período de ocupación británica y la gran hambruna que atravesó la isla.

Una iniciativa que supondría una profunda transformación del Reino Unido tal como se encuentra constituido en términos políticos y territoriales, y que además abre importantes interrogantes acerca del futuro de la monarquía británica y de cuáles serían las naciones que continuarían reconociéndola.

¿Qué significa este pacto?

El encuentro que tuvo lugar este lunes en Cardiff no supone que el Reino Unido esté próximo a dejar de existir de manera inmediata. Tampoco establece un cronograma concreto para la eventual independencia de Escocia o Gales, ni fija un plazo para una posible reunificación de Irlanda.

Sin embargo, la cumbre dejó en evidencia que los sectores nacionalistas de las tres naciones resolvieron unir sus estrategias y ejercer mayor presión sobre Londres para reclamar que sus ciudadanos puedan definir su porvenir a través de procedimientos democráticos.

El Reino Unido está integrado por cuatro naciones: Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte. La primera es, además, la que reúne la mayor cantidad de habitantes y concentra el principal peso político del país. Desde hace varias décadas, distintos sectores de las otras tres naciones sostienen que sus demandas no siempre encuentran suficiente respuesta en Westminster, donde funciona el Parlamento británico.

El Brexit profundizó esa percepción de distancia. Tanto en Escocia como en Irlanda del Norte, la mayoría de los votantes se inclinó por continuar dentro de la Unión Europea. Sin embargo, terminó prevaleciendo el resultado obtenido en el conjunto del Reino Unido.

Qué dice el pacto

El acuerdo, que sostiene que “la era de Westminster está llegando a su fin”, pretende intensificar el reclamo ante Downing Street para que se habiliten consultas populares sobre la independencia. Sus impulsores consideran que este episodio marca un punto de inflexión y reafirma el “derecho inalienable” de cada una de las naciones con competencias transferidas a “decidir nuestro futuro”.

La semana pasada, el primer ministro británico Andy Burnham volvió a desestimar el pedido del SNP escocés para establecer un mecanismo vinculante que permita avanzar hacia un referéndum independentista. Su negativa se produjo apenas 24 horas después de que el mandatario pareciera contemplar la posibilidad de una nueva consulta si existía un “apoyo público mayoritario” para llevarla adelante.

La referencia de Donald Trump a una Irlanda unificada, interpretada como una represalia hacia Gran Bretaña por la negativa del gobierno británico a respaldarlo en la guerra contra Irán, terminó acelerando la determinación política de los sectores independentistas de Gales, Escocia e Irlanda del Norte para volver a poner sus reclamos en el centro de la escena.

El ministro principal de Gales, Rhun ap Iorwerth; el ministro principal de Escocia, John Swinney; la presidenta del Sinn Féin, Mary Lou McDonald; y la ministra principal de Irlanda del Norte, Michelle O'Neill, se reunieron para una fotografía conjunta con la mirada puesta en el futuro.

¿Un nuevo referéndum en Escocia?

Durante la ceremonia en la que se formalizó el acuerdo, Swinney sostuvo que Escocia debería realizar un referéndum sobre su independencia antes de 2031. El período señalado se ubica dentro de la legislatura que comenzará después de las elecciones de Holyrood previstas para mayo. En esos comicios, el SNP volvió a encabezar el gobierno escocés, aunque con alrededor de seis representantes menos en el Parlamento de Escocia (MSP).

A pesar de esa pérdida de bancas, Swinney defendió la existencia de un mandato político para avanzar hacia la independencia, basado en que los legisladores favorables a la separación mantienen la mayoría dentro del Parlamento escocés.

Swinney se mostró convencido de que, si los escoceses vuelven a las urnas para definir su futuro, la opción de abandonar la Unión sería la que terminaría imponiéndose.

El último estudio de opinión sobre la independencia, difundido el mes pasado por Survation, indicó que el 47 % de los consultados respaldaría el “sí” en un eventual nuevo referéndum, mientras que el 43 % se inclinaría por el “no”.

Si se dejan fuera del cálculo a los votantes que todavía no habían definido su postura, que representaban el 9 %, el relevamiento —realizado por encargo de Diffley Partnership— ubicó la intención de voto en 52 % para la independencia contra 48 % en rechazo.

Un cambio de humor

El acuerdo firmado por los líderes de los partidos indica: "El panorama político en estas islas está cambiando. Por primera vez en la historia, los habitantes de estas islas cuentan con ministros principales en Escocia, Gales e Irlanda del Norte que están comprometidos con la independencia respecto al Reino Unido".

"Para quienes observan la situación desde estas islas —y para quienes lo hacen desde todo el mundo— no podría haber una señal más clara de que la era de Westminster está llegando a su fin", argumentaron.

"Creemos que existe una vía mejor: naciones que colaboran en pie de igualdad, comparten ideas y experiencia, y construyen relaciones basadas en el respeto mutuo y en intereses comunes", sumaron.

"Nuestros movimientos cobran impulso; creemos que se avecina un cambio constitucional. Por ello, nos comprometemos a reforzar la cooperación entre nuestros partidos y a identificar ámbitos prácticos en los que el trabajo conjunto pueda marcar una diferencia real", detallaron en su mensaje.

Lou McDonald, del Sinn Féin, manifestó: "Creo que no es exagerado afirmar que la reunión de hoy y la firma de este memorando son históricas. Es el momento en que reafirmamos colectivamente nuestro derecho inalienable a decidir nuestro propio futuro".

En Gales

El dirigente galés Rhun ap Iorwerth sostuvo que será la propia población de Gales la encargada de determinar cuándo debería llevarse adelante un eventual referéndum sobre la independencia.

"Creo que Gales prosperará como nación cuando tomemos la decisión de convertirnos en un país independiente, colaborando con otros. Los plazos los marcará el pueblo de Gales. Es decir, cuando esté convencido", comentó.

Sin embargo, luego del encuentro realizado en Cardiff, desde Downing Street señalaron que la prioridad de Burnham era atender la crisis del costo de vida que afecta a los hogares de todo el país, antes que involucrarse en “debates constitucionales”.

Antes de que se conociera públicamente la muerte del padre de Andy Burnham, el portavoz oficial del primer ministro había expresado: "El primer ministro está comprometido a impulsar cambios en las cuatro naciones del Reino Unido y cree firmemente en la Unión".

"El Reino Unido está en su mejor momento cuando la gente se une en torno a valores compartidos y a la búsqueda de soluciones, en lugar de la división. El primer ministro seguirá aliviando la presión sobre las finanzas familiares y proporcionando mayor seguridad económica, en lugar de participar en debates constitucionales o nuevos referéndums".

Consultado acerca de si el Gobierno británico había designado a algún funcionario para participar del encuentro, el portavoz contestó: "En cuanto a la naturaleza de dicha reunión —y, de hecho, a su enfoque general—, él trabaja en estrecha colaboración con los ministros principales y viceprimeros ministros de Escocia, Gales e Irlanda del Norte".

"Esa labor se basa en la asociación y la colaboración. El primer ministro sigue centrado en esa colaboración y en las cuestiones que más importan a las familias de todo el Reino Unido —lo que incluye aliviar la presión sobre las finanzas familiares y proporcionar mayor seguridad económica—, en lugar de participar en debates constitucionales o nuevos referéndums".

La independencia según el Sinn Féin

Tras sellar el acuerdo junto al SNP y Plaid Cymru, el Sinn Féin, fuerza política de orientación católica y republicana vinculada históricamente al IRA y protagonista del proceso de paz en Irlanda del Norte, sostuvo que “Andy Burnham no puede impedir la desintegración del Reino Unido”.

Por su parte, Michelle O’Neill, ministra principal de Irlanda del Norte, aseguró que Andy Burnham “no podrá contener la marea” nacionalista que atraviesa a Escocia, Gales e Irlanda del Norte.

En el marco de una rueda de prensa compartida por los cuatro dirigentes, señaló: "Sin duda vivimos tiempos de cambios enormes, cambios imparables. Cambios que —independientemente de lo que diga cualquier primer ministro británico— no podrán frenar la marea de lo que está sucediendo ante nuestros ojos en este momento", dijo.

"Nuestra causa común aquí es el convencimiento de que Westminster no sirve, ni servirá nunca, adecuadamente a nuestros pueblos. Nuestra causa común es que tenemos derecho a la autodeterminación, y nuestra causa común es que debemos garantizar colectivamente que ese mensaje se escuche en Westminster", sostuvieron.

Sostuvo que la posibilidad de una Irlanda reunificada se encuentra “claramente sobre la mesa”, en contraste con la postura expresada por Burnham, quien había planteado una posición diferente. Además, consideró que las declaraciones realizadas por Donald Trump durante el fin de semana “reflejan fielmente la existencia de un coro de personas que participan en este debate”.

El derecho a la autodeterminación y ser europeos

El documento destacaba que, luego del triunfo de Plaid Cymru en las elecciones de Gales celebradas en mayo, los tres partidos independentistas pasaron a controlar sus respectivos gobiernos al mismo tiempo, algo que ocurría por primera vez.

El acuerdo sostiene que las tres naciones cuentan con un “derecho a la autodeterminación” que Westminster no debería impedir. Según el texto, cada una de ellas encararía el proceso de separación del Reino Unido “a su manera y a su propio ritmo”. Además, el pacto plantea que el Gobierno británico tendría que preparar las condiciones necesarias para concretar una eventual modificación constitucional en las tres naciones.

El entendimiento también contempla que las tres naciones se incorporen a la Unión Europea una vez concretada su independencia, pese a que Gales respaldó la salida del bloque europeo en el Brexit y a las advertencias sobre las dificultades que podría generar una frontera rígida con Inglaterra. En definitiva, los dirigentes comparten la intención de recuperar el vínculo con Europa.

El documento plantea además “rechazar el modelo económico fallido de Whitehall” y promover un intercambio de propuestas vinculadas al desarrollo económico y al aprovechamiento de los recursos energéticos. A la vez, sostiene de manera explícita que “el futuro de nuestras naciones está en la Unión Europea”.

Mary Lou McDonald, líder del Sinn Féin y una de las dirigentes que suscribieron el entendimiento, calificó la iniciativa como “histórica” y destacó: “Es el momento en que afirmamos colectivamente nuestro derecho inalienable a decidir nuestro futuro”.

A partir de este escenario surge una pregunta central: qué postura adoptará cada una de las naciones frente a la monarquía británica y si decidirán mantenerla o rechazarla. Es posible que Escocia y Gales opten por conservar la figura de un monarca, aunque la situación sería diferente en Irlanda. Al mismo tiempo, la Commonwealth, cuyo jefe de Estado es actualmente el rey británico, también podría tener un papel en la definición de ese futuro.

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