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2 de junio de 2026 - 11:27 Política.

Sindicatos en Bolivia endurecen su postura y sostienen los bloqueos contra el gobierno

La Central Obrera Boliviana ratificó su rechazo al diálogo incluso tras la suspensión de órdenes de detención contra sus dirigentes.

Este lunes, cientos de personas salieron a las calles de La Paz para manifestarse y reclamar la renuncia del presidente Rodrigo Paz, en el marco del primer mes desde el inicio de los bloqueos que mantienen paralizada a Bolivia. La Central Obrera Boliviana (COB) lidera la protesta junto a organizaciones campesinas y juntas vecinales de El Alto.

Dicha organización rechazó cualquier instancia de diálogo y reafirmó su posición inamovible: exige como única salida la renuncia del jefe de Estado.

Bolivia: el conflicto social se expande y gana nuevas adhesiones

Los sindicatos bolivianos rechazaron negociar y mantienen los bloqueos para presionar a Rodrigo Paz.

El conflicto, que comenzó a comienzos de mayo con reclamos impulsados por trabajadores fabriles, sectores campesinos, mineros, choferes del transporte y docentes, terminó transformándose en una discusión más profunda sobre el rumbo económico que debería adoptar Bolivia luego de veinte años de administraciones de corte socialista.

Los grupos movilizados arribaron a la capital portando wiphalas —la bandera indígena de múltiples colores— luego de marchar aproximadamente 15 kilómetros desde la ciudad de El Alto, ubicada en las cercanías de La Paz.

No sabe escuchar, no sabe entender al pueblo mayoritario. ¡Ahora es tarde para el diálogo!”, expresó a la agencia AFP Edgar Condori, de 40 años, quien encabezaba a un grupo de comerciantes durante la protesta. Entre las consignas, una pancarta sintetizaba el clima de tensión: “¡Que renuncie el pollo!”, en tono irónico hacia el mandatario de perfil centrista, que lleva seis meses en el poder.

Al cumplirse un mes de protestas, la COB descartó el diálogo pese a que el gobierno retiró las órdenes de detención contra sus líderes.

Por su parte, la Administradora Boliviana de Carreteras informó que los cortes y bloqueos en rutas ya superan los 90 puntos, lo que representa unas treinta interrupciones más que la semana anterior, y afecta a seis de los nueve departamentos del país.

Bloqueos extendidos, tensión social y creciente impacto en la vida cotidiana

La ciudad de La Paz cumple ya 30 días de aislamiento, en un contexto en el que la falta de abastecimiento provocó un fuerte incremento de los precios de carnes, huevos y verduras, que llegaron a duplicarse en cuestión de semanas. En paralelo, los hospitales trabajan con niveles críticos de oxígeno, con reservas mínimas para la atención de pacientes. Según datos de la Defensoría del Pueblo, el saldo del conflicto incluye siete fallecidos —en su mayoría vinculados a la ausencia de atención médica oportuna—, además de 23 personas heridas y 321 detenidos.

La Paz lleva 30 días aislada con escasez crítica de alimentos y oxígeno hospitalario.

El rechazo a cualquier instancia de negociación se mantuvo firme incluso después de que el sistema judicial dejara sin efecto, el 29 de mayo, las órdenes de detención emitidas contra Mario Argollo, secretario ejecutivo de la COB, y Vicente Salazar, dirigente de la Federación Departamental de Campesinos Túpac Katari.

Esa resolución había sido planteada previamente por las organizaciones sindicales como requisito indispensable para sentarse en la mesa de diálogo promovida por el Poder Legislativo y la Iglesia Católica.

Sin embargo, aun cuando esa condición se cumplió, la Central Obrera Boliviana (COB) decidió no integrarse a la instancia de negociación. “Hemos decidido mantener las medidas de presión y ratificamos nuestro pedido de renuncia de Rodrigo Paz. No hay nada más que negociar”, afirmó el dirigente Severo Marca. En la misma línea, José Luis Álvarez agregó: “La COB va a continuar con las medidas de presión, hemos descartado el diálogo”.

Sindicatos bolivianos rechazaron negociar y mantienen los bloqueos para presionar a Rodrigo Paz.

Este lunes, el presidente hizo un llamado desde Cochabamba a avanzar hacia una etapa de “reconciliación” y señaló que en los próximos días podría alcanzarse una salida al conflicto, aunque evitó detallar qué tipo de acciones se implementarían.

Crisis económica, aislamiento y sin señales de acuerdo

Por su parte, el Ejecutivo informó que se encuentra próximo a cerrar un entendimiento con determinados sindicatos para habilitar un corredor de abastecimiento hacia La Paz. Al mismo tiempo, descartó el uso de las Fuerzas Armadas para liberar los bloqueos en las rutas y tampoco decretó el estado de excepción, a pesar de contar con atribuciones legales para hacerlo.

En paralelo, la situación de fondo trasciende las demandas sindicales. Bolivia atraviesa desde 2023 una crisis marcada por la falta de divisas y el aumento de la inflación, que cerró 2025 en niveles cercanos al 20%.

La COB descartó el diálogo pese a que el gobierno retiró las órdenes de detención contra sus líderes.

El esquema económico de fuerte intervención estatal impulsado durante los gobiernos de Evo Morales (2006-2019) y Luis Arce (2020-2025) derivó en una caída de las reservas internacionales, que quedaron reducidas a niveles equivalentes a menos de un mes de importaciones, además de una disminución sostenida en la producción de gas.

Escenario político incierto

Rodrigo Paz asumió la presidencia con la promesa de revertir ese escenario heredado, aunque las medidas aplicadas —como la reducción de subsidios a los combustibles y el ajuste del gasto público— terminaron generando un aumento en el costo de los servicios esenciales y profundizaron el descontento social que ya venía acumulándose.

Alrededor de un centenar de simpatizantes de Evo Morales se suman al fortalecimiento de las protestas, mientras que el Gobierno lo señala como responsable de incentivar episodios de violencia.

Los sindicatos bolivianos rechazaron negociar y mantienen los bloqueos para presionar al Gobierno.

Con la Central Obrera Boliviana (COB) manteniendo su postura intransigente y el Poder Ejecutivo sin recursos eficaces de negociación o coerción, la disputa entre un bloque que apuesta a prolongar el conflicto mediante el desgaste y un mandatario con escaso margen económico podría extenderse más allá de las previsiones oficiales.

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