Quienes tenemos un perro sabemos que su amor y lealtad son incondicionales, pero hay comportamientos que no siempre comprendemos. Uno de esos gestos que puede generar confusión es cuando el perro nos muerde. Conocé las causas de porque tu mascota hace esto.
Por qué mi perro me muerde mucho: todos los detalles
Es importante entender a nuestras mascotas y conocerlas para darles la mejor educación y evitar los problemas de conducta. Conocé las causas de porque un perro muerde mucho.
Por qué mi perro me muerde mucho: todos los detalles
Los perros no se comportan de manera agresiva sin motivo. Es importante entender a nuestras mascotas y conocerlas para darles la mejor educación y evitar los problemas de conducta.
1- Dolor
Los perros muerden para aliviar el dolor de las encías, especialmente durante la dentición y morder puede ayudar a aliviar el dolor de otras partes del cuerpo.
2- Miedo
Los perros pueden morder por miedo, ansiedad o posesividad y también si se sienten amenazados o inseguros.
3- Exploración
Los perros muerden para explorar el mundo y aprender sobre la textura y sensación de los objetos.
4- Afecto
Los perros pueden morder suavemente para manifestar cariño y afecto.
5- Ataque
Tu perro muerde a consecuencia de algo. El ataque es un recurso del animal que puede surgir por territorialidad, por ejemplo (se apoderan de nuestras prendas, de juguetes, de objetos de la casa, incluso de lugares como el sillón o la cama).
Cómo educar a un perro para que no me muerda
Para enseñar a un perro a no morder, la clave es jugar con él y mostrarle con claridad cuáles son los límites que no debe sobrepasar. Podemos seguir los siguientes pasos:
1- Iniciar el juego en un momento en el que el perro esté calmado. Si empezamos a jugar cuando esté ya excitado, el perro no estará preparado para aprender algo nuevo, por lo que no nos entenderá y nos frustraremos. Tampoco debemos iniciar el juego cuando el perro esté durmiendo: siempre debemos respetar su descanso. Lo ideal es un momento en el que el perro esté lúcido y tranquilo.
Este ejercicio debe realizarse unas tres veces al día, aproximadamente, durante no más de quince minutos cada una. Si lo repetimos demasiadas veces, el perro terminará perdiendo la concentración y cometerá errores.
2- Ofrecerle alternativas para morder. Enseñar al perro a no morder es más sencillo si le ofrecemos alternativas, como juguetes para morder. Así, mientras aprende, el perro podrá descargar las ganas de morder, y entenderá además que hay cosas que sí puede morder. El objetivo es que el perro sea delicado con nosotros y otras personas y animales.
3- No retar al perro. Estamos adiestrando al perro, por lo que debemos asumir que el proceso de aprendizaje llevará un tiempo y nuestro amigo peludo cometerá errores. Queremos que el perro confíe en nosotros: si nos pasamos retándolo, podría acabar agarrando miedo, o quizás interprete que nuestras broncas son parte del juego.
Por esa misma razón, nunca debemos pegarle. Los perros tienden a jugar entre ellos de forma un poco salvaje, por lo que si le damos cachetes, estiramos y gritamos, probablemente solo conseguiremos que se excite más y le resulte aún más difícil entender que queremos que pare.