La idea de que hay que “estar bien todo el tiempo” se volvió cada vez más común, impulsada en gran parte por las redes sociales y los mensajes positivos permanentes. Sin embargo, esta exigencia puede resultar contraproducente y generar más frustración que bienestar. Así lo explicó Verónica Dobronich, especialista en Inteligencia Emocional, en una entrevista con Canal 4.
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¿Por qué no está bien ser positivos todo el tiempo?
La positividad permanente puede aumentar la frustración y generar un desgaste emocional por eso no hay que reprimir las emociones, explicó una especialista.
“La positividad permanente puede aumentar la frustración. Es una alta exigencia porque las cosas malas nos pueden pasar todo el tiempo. Si está bueno que cuando nos pasen esas cosas tengamos herramientas para poder atravesarlo, eso es a través de nuestra resiliencia. Estar bien todo el tiempo no es algo posible”, señaló Dobronich. Y agregó que en las redes sociales muchas veces se transmite una imagen irreal: “Todo el mundo parece que está bien”.
La especialista aclaró que tener pensamientos optimistas es mejor que ser pesimista, pero advirtió que no es algo que pueda sostenerse de manera constante. “Al inicio de una situación frustrante lo que va a aparecer es una emoción displacentera. Lo ideal es aceptar esa emoción, ver qué información me trae y gestionarla. El mensaje de positividad permanente es irreal y hasta puede ser una falta de gestión emocional”, explicó.
La importancia de saber gestionar las emociones
Dobronich también alertó sobre los riesgos de reprimir lo que sentimos. “Cualquier emoción, placentera o displacentera, que reprimas, por algún lado va a salir. Las escondemos por creencias o mandatos, y eso puede traer consecuencias físicas y mentales. Cuando uno empieza a negar o reprimir las emociones incómodas, no desaparecen, quedan ahí sin gestionar. Eso afecta nuestro cuerpo, los vínculos y se siente como un agotamiento emocional”.
En cuanto al vínculo con los demás, remarcó que no se le puede exigir al otro que cambie su actitud. “No le puedo pedir que cambie su forma de ser, sería violento decirle ‘no podés ser así todo el tiempo’. Lo que sí podemos hacer es no sentirnos culpables por sentirnos mal. Hablar de lo que nos pasa naturaliza la experiencia y valida toda la gama emocional, del placer al displacer”.
Finalmente, Dobronich sostuvo que el verdadero bienestar no está en la positividad constante. “No es estar bien todo el tiempo, sino vivir con coherencia interna. Reconocer cuando nos sentimos tristes o enojados y gestionar eso. Las emociones más complicadas son las que nos causan sufrimiento, pero también hay que aprender a gestionar las placenteras”, concluyó.