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21 de septiembre de 2026 - 12:10 Salud.

Primavera con alergias: el árbol que da sombra, refresca y hace sufrir a muchos en Jujuy

Estornudos, picazón y ojos llorosos pueden tener detrás un árbol muy común, "el plátano" que forma parte del paisaje de la capital jujeña.

Hay una escena que para muchas personas se repite todos los años sin saber que hay un árbol por detrás. Empiezan los días más templados, las ventanas vuelven a abrirse, dan ganas de caminar y disfrutar de la primavera, pero aparecen también los estornudos interminables, la nariz congestionada, los ojos que pican y esa sensación de irritación que parece acompañar cada salida a la calle.

Muchas veces la respuesta puede estar arriba de nuestras cabezas. Muchas veces la respuesta puede estar arriba de nuestras cabezas.

El plátano de sombra, uno de los árboles urbanos más característicos de numerosas ciudades argentinas, atraviesa durante esta época uno de sus períodos de mayor actividad. Su nombre científico es Platanus x acerifolia —también denominado Platanus x hispanica— y no tiene ninguna relación con la fruta que conocemos como banana o plátano.

Es grande, resistente, longevo y generoso con la sombra. Puede crecer varias decenas de metros y soportar contaminación, podas y las condiciones difíciles de una vereda urbana. Precisamente por esas características fue plantado durante décadas en calles, parques y avenidas.

Pero tiene otra cara. Su polen posee un importante potencial alergénico y puede convertirse en un verdadero problema para las personas sensibilizadas.

Su polen posee un importante potencial alergénico Su polen posee un importante potencial alergénico

Polen y “pelusa”: no son exactamente lo mismo

Aquí aparece una diferencia importante que muchas veces pasa inadvertida. Lo que vemos volando por las calles y que popularmente llamamos “pelusa del plátano” no es exactamente lo mismo que el polen que provoca la alergia.

El verdadero polen es mucho más pequeño y puede permanecer suspendido en el aire. En las personas sensibilizadas, el sistema inmunológico reconoce determinadas proteínas del polen y desencadena la reacción alérgica. La Sociedad Argentina de Alergia e Inmunopatología identifica al plátano como una fuente importante de aeroalérgenos capaz de provocar rinitis, rinoconjuntivitis y asma.

En cambio, los pequeños pelos o fibras que rodean frutos y hojas jóvenes pueden ejercer un efecto irritante sobre ojos y vías respiratorias. Por eso incluso alguien que no sea propiamente alérgico al plátano puede sentir picazón, carraspera o molestias al atravesar una zona donde esas partículas están flotando. Quirónsalud señala precisamente esta diferencia entre el polen alergénico y los tricomas o fibras irritantes del árbol.

Esa distinción explica algo habitual: una persona puede cruzar una calle llena de estas partículas, comenzar a estornudar y asumir inmediatamente que “es alérgica al plátano”, cuando para confirmarlo se necesita una evaluación médica.

Alergias en Jujuy: demás del polen, los plataneros también producen pelos irritantes en las hojas, conocidos como tricomas, y fibras de aquenio, que pueden provocar síntomas respiratorios y oculares por irritación.

¿Qué síntomas puede provocar?

La alergia al polen del plátano suele manifestarse principalmente en nariz, ojos y vías respiratorias. Entre los síntomas más frecuentes aparecen estornudos repetidos, secreción nasal acuosa, congestión, picazón en nariz, ojos o garganta, lagrimeo y enrojecimiento ocular. También puede presentarse tos y, en personas con asma o cuadros respiratorios previos, pueden agravarse los síntomas bronquiales.

No alcanza, sin embargo, con que los síntomas aparezcan en primavera para afirmar que el responsable es este árbol. El diagnóstico puede requerir la historia clínica, relacionar los episodios con la época de polinización y realizar pruebas cutáneas o estudios específicos de IgE. Además, el plátano no está solo. Fresnos, moreras, cipreses, gramíneas y otras especies también liberan pólenes capaces de provocar alergias, y una misma persona puede estar sensibilizada a varios de ellos.

Alergias en Jujuy: demás del polen, los plataneros también producen pelos irritantes en las hojas, conocidos como tricomas, y fibras de aquenio, que pueden provocar síntomas respiratorios y oculares por irritación.

¿Hay árboles de plátano en San Salvador de Jujuy?

Sí. Y no es solamente una suposición por observar árboles similares en las calles. Hay evidencia científica que documenta su presencia en la capital jujeña.

Una investigación del Laboratorio de Palinología de la Universidad Nacional de Jujuy, que monitoreó durante un año el polen presente en el aire de San Salvador de Jujuy, identificó al Platanus acerifolia entre las especies exóticas de origen local y con potencial alergénico. Durante la primavera aumentó su presencia junto con la de fresnos, eucaliptos y otras especies del arbolado urbano.

Otro trabajo de investigadores de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNJu, presentado en 2024, estudió el estado sanitario de árboles del microcentro de San Salvador de Jujuy y volvió a registrar ejemplares de Platanus acerifolia entre las especies observadas.

Es decir que quien camina habitualmente por el centro de la ciudad sí puede encontrarse con plátanos dentro del arbolado urbano.

Existen además registros históricos que mencionan ejemplares de grandes dimensiones en el Parque San Martín y en Los Perales, particularmente en la antigua finca Tezanos Pinto. Ese dato pertenece a documentación histórica y no equivale a un inventario actualizado de los árboles que permanecen hoy en esos puntos.

Por el momento no encontramos publicado un mapa municipal actualizado que permita ubicar cada plátano, cuadra por cuadra, en San Salvador de Jujuy. Lo que sí está científicamente documentado es que la especie está presente en el microcentro y forma parte del polen que circula en el aire de la ciudad.

El problema no se limita a un árbol

Hay otro dato interesante en las investigaciones realizadas en Jujuy: el aire de la ciudad recibe polen tanto del arbolado plantado en calles y espacios verdes como de la vegetación nativa de las Yungas que rodea a San Salvador. En el monitoreo realizado entre agosto de 2011 y julio de 2012 se identificaron 56 tipos de polen. El estudio detectó 18 con potencial alergénico y mostró que, dependiendo de la época del año, cambian las especies predominantes.

Esto significa que ante una alergia primaveral no siempre hay un único culpable visible en la vereda. El polen viaja con el aire y su concentración depende también de la temperatura, el viento y las precipitaciones. Los días secos, cálidos y ventosos suelen favorecer su dispersión. La lluvia, en cambio, tiende a hacer caer los granos suspendidos y puede ofrecer un alivio temporario.

Buenos Aires creó un mapa para tratar de esquivarlos

El problema se vuelve especialmente visible en la Ciudad de Buenos Aires, donde hay decenas de miles de plátanos.

Este mes apareció una herramienta particularmente interesante: el “Mapa de Plátanos CABA”, creado por la investigadora Luciana Staiano a partir de los datos oficiales del relevamiento del arbolado público porteño.

La plataforma muestra las cuadras según su cantidad de plátanos: hasta tres ejemplares, entre cuatro y seis, o siete o más. La idea es muy sencilla: una persona alérgica puede consultar el mapa antes de salir y elegir un recorrido con menor concentración de estos árboles. La versión disponible en septiembre de 2026 todavía se encuentra en etapa beta.

No es el primer intento de utilizar tecnología para este problema. Años atrás se desarrolló Pollen Alert, una herramienta creada por el equipo argentino LemonPy que utilizaba datos satelitales para reconocer períodos de floración, estimar la dispersión del polen y pensar recorridos con menor exposición. El proyecto figura en el sitio oficial de datos de la Ciudad de Buenos Aires como una aplicación vinculada a Salud y Educación.

La idea plantea una pregunta interesante para Jujuy: ¿podría la ciudad contar algún día con su propio mapa de árboles alergénicos y un calendario de pólenes actualizado?

Los trabajos de la UNJu demuestran que parte de la información científica necesaria ya existe.

¿Hay que sacar todos los plátanos?

La respuesta no es tan sencilla.

Eliminar masivamente estos árboles también tendría consecuencias ambientales. El plátano fue elegido precisamente porque soporta muy bien las ciudades: crece rápido, ofrece una copa extensa, genera sombra, tolera la contaminación y ayuda a reducir el calentamiento de calles y veredas durante el verano.

Por eso, distintos enfoques sobre planificación urbana plantean una salida menos extrema: diversificar el arbolado y evitar repetir masivamente una misma especie, especialmente alrededor de hospitales, escuelas y otros sitios con poblaciones sensibles.

El problema, entonces, no es necesariamente que exista un plátano. El inconveniente aparece cuando una ciudad concentra miles de ejemplares de una misma especie con elevado potencial alergénico.

Un vecino incómodo, pero también necesario

Quizás esa sea la paradoja más interesante del plátano. Durante el verano buscamos su sombra. Caminamos debajo de su copa cuando el pavimento arde y agradecemos los árboles grandes en una ciudad cada vez más caliente.

Pero cuando llega la primavera, para muchas personas ese mismo árbol se transforma en sinónimo de pañuelos, estornudos y ojos llorosos.

No es simplemente un “árbol malo” ni tampoco una especie que deba ignorarse porque ofrece beneficios ambientales. El desafío está en otro lugar: conocer qué tenemos plantado en nuestras ciudades, entender cómo influye en nuestra salud y planificar un arbolado más diverso.

En San Salvador de Jujuy los estudios ya dejaron una pista importante. El plátano está entre nosotros y también forma parte de aquello que respiramos cuando llega la primavera.

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