Cada mes del año tiene una flor asociada que refleja la personalidad y los rasgos únicos de las personas nacidas en ese período. Conocer tu flor de nacimiento puede ser una forma encantadora de conectarte con tus raíces personales y con la naturaleza. A continuación, te presentamos las flores correspondientes a cada mes y su significado simbólico y qué deberías regalar el día de la primavera.
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Qué flor deberías recibir en el Día de la Primavera, según tu mes de nacimiento
Conocer tu flor de nacimiento ayuda a elegir un regalo significativo y lleno de simbolismo para el Día de la Primavera.
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Enero: Clavel, símbolo de amor y admiración.
Febrero: Violeta, asociada a la humildad y la sinceridad.
Marzo: Narciso, ligado a los nuevos comienzos y la esperanza.
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Abril: Margarita, que refleja inocencia y alegría.
Mayo: Lirio, que representa pureza y devoción.
Junio: Rosa, la flor clásica del amor y la pasión.
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Julio: Tulipán, emblema de calma y renovación.
Agosto: Gladiolo, relacionado con la fuerza y la lealtad.
Septiembre: Aster, que simboliza sabiduría y paciencia.
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Octubre: Caléndula, asociada al optimismo y la vitalidad.
Noviembre: Crisantemo, flor de la amistad y la gratitud.
Diciembre: Poinsettia, ligada a la esperanza y la alegría festiva.
Estas flores no solo son hermosas, sino que también pueden ser un regalo significativo en el Día de la Primavera, especialmente si coinciden con el mes de nacimiento de la persona. Además, conocer el significado de cada flor puede ayudarte a elegir la más adecuada para cada ocasión.
¿De dónde viene la idea de regalar flores?
Aunque podríamos pensar que regalar flores es una costumbre más bien moderna, nada más lejos de la realidad. De hecho, se cree que la tradición se remonta nada menos que al paleolítico. Y es que la presencia de flores como parte de rituales fúnebres o celebraciones ha sido documentada gracias a los hallazgos de flores fosilizadas en cuevas de nuestros antepasados más lejanos.
A pesar de la importancia de estos descubrimientos, de carácter más bien reciente, las primeras referencias que encontramos sobre regalar flores se encuentran en culturas antiguas de China, Egipto, Grecia y Roma. En ellas, las flores se asociaban fundamentalmente con divinidades por lo que formaban parte de las ofrendas religiosas. Es más: todavía hoy tenemos una marcada reminiscencia de esta época, que no deja de ser una herencia de la mitología griega. Y es que la forma de honrar a Afrodita, diosa del amor, era con un arreglo de rosas: sus flores favoritas. Curioso que, a día de hoy, continúe siendo la flor por excelencia de los enamorados.
Leyendas aparte, la primera referencia documentada que encontramos sobre regalar flores es en la Edad Media. Es gracias a los textos de «Milagros de nuestra señora» de Gonzalo de Berceo cómo podemos conocer la implicación que tenía regalar flores en la época. De aquella, se utilizaban fundamentalmente en los enlaces matrimoniales o para embellecer el aspecto de una persona. Pero no todo era una cuestión de celebración o estética: parte de la finalidad de las flores de la época era, además, ocultar el mal olor personal.