Los equipos técnicos del Ministerio de Ambiente y Cambio Climático y de la Policía Rural, encabezaron un operativo especial en La Esperanza para poder rescatar a dos ejemplares de pecaríes de collar o Pecari tajacu, que eran mantenidos en cautiverio en el patio de un domicilio particular.
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Rescataron a pecaríes que estaban en cautiverio en una casa en La Esperanza
En una casa particular en La Esperanza decomisaron dos pecaríes de collar que eran víctimas del mascotismo ilegal.
Los animales estaban en poder de una persona desde que eran cachorros, quien aseguró que su intención siempre fue devolverlos a la naturaleza y que, al desconocer la existencia de un lugar habilitado para la recuperación de fauna silvestre, intentó contactar por su cuenta a entidades cercanas sin obtener ninguna respuesta.
El procedimiento tuvo la participación de profesionales del Centro de Atención de la Fauna Autóctona (CAFAJu) le comunicaron que la tenencia de fauna silvestre está prohibida en Jujuy según lo establece la Ley de Caza Nº 3014.
La norma protege la biodiversidad y previene riesgos tanto para las personas como para los animales, siendo la autoridad de aplicación de las Leyes ambientales en Jujuy el Ministerio de Ambiente y Cambio Climático de la provincia.
Se notificó al hombre que deberá presentarse dentro de los próximos cinco días hábiles en la sede del Ministerio de Ambiente y Cambio Climático, para dar continuidad a los trámites administrativos correspondientes.
Las autoridades de la cartera ambiental y los oficiales de la Policía Rural, recordaron que los animales silvestres no son mascotas, y que mantenerlos en cautiverio puede afectar seriamente su comportamiento natural, su salud, impactar sobre el ecosistema, e incluso representar un riesgo para la seguridad de las personas.
Dónde se encuentran los pecaríes
La especie está distribuida en el centro y norte de Argentina, en regiones de Yungas, Chaco Seco, Chaco Húmedo, Selva Paranaense, y está siendo reintroducido en los Esteros del Iberá, especie que respecto de las otras dos de pecaríes, es la menos susceptible a la degradación del bosque, la fragmentación y a la caza.
El animal presenta una dieta generalista y su productividad es más alta, pero, sin embargo, necesita de bosques nativos para persistir, extensiones que están siendo reemplazadas por otros tipos de cobertura con fines productivos, por lo que es una especie amenazada.
Se sospecha una reducción en el tamaño poblacional superior al 30% producto de la disminución del área de ocupación (AOO), extensión de presencia (EOO) y calidad del hábitat, pasada (15 años) y proyectada (10 años) hacia el futuro.