La leche de burra comenzó a despertar interés científico y médico por sus propiedades nutricionales y por su posible uso en personas con alergia a la proteína de la leche de vaca, especialmente en niños que no toleran otras fórmulas. Sobre este tema habló la veterinaria Julieta Bustamante Pérez, MP 293, quien trabajó en proyectos de tambo en Córdoba y explicó por qué esta producción empieza a ganar visibilidad.
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Leche de burra: qué propiedades tiene y en qué casos se estudia su uso
Por su composición, la leche de burra es estudiada como alternativa para niños con alergia a la proteína de la leche de vaca.
En Argentina, Córdoba es uno de los puntos donde más avanzó esta experiencia. En Villa María se desarrollaron proyectos vinculados al primer tambo y planta pasteurizadora de leche de burra del país, con participación de universidades y equipos de investigación. La Nación informó que se trata de una alternativa estudiada para personas con alergia a la proteína de la leche de vaca.
Por qué se habla de la leche de burra
La leche de burra tiene una composición que, según estudios citados por investigadores, presenta similitudes con la leche humana. Además, se destaca por su tolerabilidad, palatabilidad y por la presencia de compuestos bioactivos. Un trabajo académico publicado sobre el tema señala que, por esas características, fue propuesta como una alternativa hipoalergénica natural para casos de alergia a proteínas bovinas.
En Chile, por ejemplo, se utilizó leche de burra en bebés con alergias alimentarias, siempre dentro de un abordaje médico y con controles profesionales. El interés aparece especialmente en cuadros de alergia a la proteína de la leche de vaca, una condición que puede generar síntomas digestivos, respiratorios o en la piel.
Una producción distinta y con controles
Bustamante Pérez explicó el valor de los proyectos de tambo y remarcó que no se trata simplemente de “tomar cualquier leche”, sino de una producción que requiere manejo sanitario, control veterinario, ordeñe cuidado y procesos seguros.
Este punto es clave: para que pueda consumirse, la leche debe provenir de establecimientos habilitados, con controles microbiológicos y pasteurización. En Argentina, proyectos como el de Córdoba trabajan con investigación, producción y desarrollo para ampliar la evidencia disponible y mejorar el acceso. El País informó que Equslac produce y distribuye leche de burra desde un tambo en Córdoba y que su desarrollo está vinculado a estudios, universidades y hospitales.
No reemplaza una indicación médica
Aunque sus propiedades generan expectativa, los especialistas insisten en que la leche de burra no debe consumirse por decisión propia en bebés, niños o personas con alergias. Cualquier incorporación debe ser evaluada por un pediatra, gastroenterólogo, alergista o nutricionista, según cada caso.
La recomendación es todavía más importante en lactantes o pacientes con antecedentes de alergias severas, porque cada organismo responde de manera diferente y se necesita seguimiento profesional.
Una alternativa con potencial
La leche de burra no es una moda nueva, sino un producto que vuelve a ser estudiado por sus características particulares. Su perfil nutricional, su posible tolerancia en determinados pacientes y el avance de tambos especializados la ubican como una alternativa con potencial dentro del campo de la salud y la alimentación.