Un estudio que incluyó a más de 3 millones de personas indicó que la ingesta habitual de chocolate, queso y yogur —alimentos derivados de procesos de fermentación— estaría vinculada con una mayor longevidad, así como con una reducción en las muertes por enfermedades cardiovasculares.
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Los 3 alimentos vinculados a una mayor longevidad, según un estudio internacional
Una revisión de más de 3 millones de personas vinculó ciertos alimentos fermentados habituales con menor mortalidad y mejor salud cardiovascular a largo plazo.
Los resultados fueron publicados recientemente en la revista científica Frontiers in Nutrition y difundidos por el medio estadounidense Fox News.
Un estudio basado en 50 investigaciones a nivel mundial
Este descubrimiento vuelve a poner en discusión la relación entre dieta y esperanza de vida, al señalar que ciertos alimentos de consumo cotidiano, si se eligen de manera adecuada, podrían contribuir positivamente a la salud a largo plazo. El estudio, basado en el análisis de datos provenientes de 50 investigaciones internacionales, se destaca por ser la primera revisión integral de gran escala que aborda el vínculo entre los alimentos fermentados y la mortalidad, según informó el medio estadounidense.
De acuerdo con los investigadores, los alimentos analizados abarcan yogur, leches fermentadas, quesos y chocolate —este último producido a partir de cacao sometido a fermentación—, los cuales evidencian una asociación significativa con una menor mortalidad general y cardiovascular.
Los autores aclararon que, si bien el queso mostró una relación leve con la disminución de muertes por cualquier causa, los vínculos con los decesos por enfermedades cardíacas y cáncer resultaron menos uniformes en el caso de este producto lácteo.
El hallazgo más sólido del análisis indicó que el chocolate —elaborado a partir de granos de cacao fermentados— se vinculó con una disminución del riesgo de mortalidad total y también de muertes por patologías cardiovasculares. En contraste, otros alimentos fermentados como el miso (una pasta obtenida de soja fermentada) y el pan de masa madre no mostraron patrones consistentes en relación con una menor probabilidad de fallecimiento.
Los posibles efectos favorables del yogur y de otras leches fermentadas se vinculan a la presencia de microorganismos beneficiosos y de sustancias que podrían influir en la regulación de la inflamación, el metabolismo y la respuesta del sistema inmunitario.
En el caso del chocolate, los beneficios se relacionan con los polifenoles presentes en el cacao, compuestos que ayudarían a cuidar la salud cardiovascular al favorecer el funcionamiento de los vasos sanguíneos y disminuir el estrés oxidativo.
La fermentación, considerada una de las técnicas más antiguas para conservar y modificar alimentos, produce distintos compuestos y derivados que no solo ayudan a prolongar la vida útil de los productos, sino que también podrían aportar efectos protectores frente a enfermedades y reducir el riesgo de mortalidad a largo plazo, según señalaron los autores del metaanálisis.
El impacto de la calidad y el procesamiento en los alimentos fermentados
Los efectos no fueron uniformes en todos los alimentos fermentados. Robin DeCicco, nutricionista holística certificada con base en Nueva York y ajena a la investigación, subrayó que quienes busquen aprovechar estos posibles beneficios deberían optar por “productos que contengan cultivos vivos y activos y que requieran refrigeración”, en lugar de alimentos altamente procesados o de larga duración en estantería.
DeCicco señaló que tanto el yogur como el kéfir suelen destacarse como alternativas adecuadas debido a la diversidad de sus cultivos probióticos.
Además, mencionó al tempeh, los pepinillos conservados en refrigeración, el chucrut y el kimchi como opciones recomendables, aunque advirtió que varios de estos alimentos pueden contener niveles elevados de sodio, lo cual representa un riesgo para personas con hipertensión.
La especialista también puso el foco en el alto contenido de azúcar que presentan muchas marcas industriales. En ese sentido, explicó: “Muchos yogures, kéfires y kombuchas utilizan azúcar añadido, transformando lo que parece un ‘alimento saludable’ en una comida con alto contenido de azúcar”.
Límites científicos y factores de confusión
El estudio aclaró que los hallazgos se basan en análisis de tipo observacional, por lo que no es posible afirmar una relación causal directa entre el consumo de alimentos fermentados y una mayor longevidad.
Los investigadores destacaron además que “los patrones dietéticos, los estilos de vida y otras conductas de salud también pueden influir en los resultados observados, a pesar de los intentos de ajustar estos factores en los estudios incluidos”.
El análisis mostró diferencias entre los estudios revisados, que podrían explicarse por las distintas características de las poblaciones evaluadas, los hábitos alimentarios y las formas de procesamiento o consumo de los alimentos. Para confirmar de manera concluyente la hipótesis planteada, los investigadores señalan que serán necesarios trabajos más sólidos en el futuro, incluyendo ensayos clínicos controlados que permitan determinar si la ingesta de estos productos tiene un efecto directo sobre la longevidad humana.