Un equipo de investigadores argentinos desarrolló una proteína experimental que logró reducir los daños provocados por quemaduras químicas en la córnea, una de las estructuras fundamentales para la visión. El avance representa una alternativa prometedora para tratar lesiones oculares graves, aunque todavía se encuentra en etapa preclínica y no está disponible para su aplicación en pacientes.
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Un avance argentino podría cambiar el tratamiento de las quemaduras químicas en los ojos
Investigadores argentinos lograron resultados prometedores con una proteína experimental para tratar lesiones en la córnea. El avance sigue en etapa preclínica
En diálogo con Radio City, Juan Eduardo Gallo, director del Instituto de Investigación en Medicina Traslacional de la Facultad de Ciencias Biomédicas de la Universidad Austral y del CONICET, explicó cómo funciona este desarrollo y cuáles son los pasos necesarios para que pueda convertirse en un tratamiento médico.
Cómo funciona la proteína desarrollada por científicos argentinos
El investigador explicó que se trata de una proteína de fusión, es decir, una molécula formada por la unión de dos componentes que cumplen funciones diferentes.
Una de sus partes tiene propiedades antiinflamatorias, mientras que la otra permite que el medicamento se adhiera específicamente a la zona afectada por la lesión.
Esta característica resulta especialmente importante en los tratamientos oculares, debido a que la superficie del ojo se encuentra constantemente expuesta al lavado de las lágrimas y al movimiento de los párpados, factores que pueden reducir la permanencia de los medicamentos.
Según detalló, esta estrategia permitió obtener resultados que serían difíciles de conseguir mediante otros mecanismos. Entre los efectos observados se encuentra la reducción del crecimiento anormal de vasos sanguíneos en las capas profundas de la córnea, una alteración que puede comprometer la transparencia del tejido y afectar la visión.
Qué productos pueden provocar quemaduras químicas en los ojos
Durante la entrevista, Gallo también explicó cuáles son las sustancias que pueden provocar lesiones graves en la córnea.
Entre los principales ejemplos mencionó la cal y la soda cáustica, productos utilizados habitualmente en actividades vinculadas con la construcción y otros trabajos.
Además, advirtió que ciertas sustancias presentes en los hogares también pueden representar un riesgo, especialmente cuando se utilizan en concentraciones elevadas.
Señaló el investigador, quien también mencionó los accidentes con lavandina altamente concentrada.
Este tipo de lesiones pueden producir daños importantes en la superficie ocular y requieren atención médica inmediata.
Ante una salpicadura química en el ojo, es fundamental comenzar a enjuagarlo inmediatamente con abundante agua corriente durante al menos 20 minutos y acudir de urgencia a un servicio médico. No se deben utilizar otras sustancias para intentar neutralizar el producto.
Cuándo podría comenzar a utilizarse en pacientes
Si bien los resultados de la investigación son alentadores, Gallo aclaró que todavía falta completar etapas fundamentales antes de que el tratamiento pueda probarse en seres humanos.
El científico estimó que el desarrollo preclínico se encuentra aproximadamente en un 95% de avance, aunque esto no significa que el medicamento esté próximo a comercializarse.
El siguiente paso será producir la proteína bajo normas internacionales de calidad que permitan avanzar hacia su evaluación clínica. También será necesario conseguir financiamiento, ya sea mediante un laboratorio farmacéutico o un grupo inversor interesado en continuar el desarrollo.
El investigador consideró que, en caso de superar las etapas de evaluación necesarias, el tratamiento podría tener posibilidades de aplicación en distintos países de Latinoamérica.
Una investigación argentina que busca mejorar la calidad de vida
El trabajo se desarrolla de manera conjunta entre distintos grupos científicos, entre ellos el del investigador del CONICET Eduardo Churullán, quien participó en la elaboración de la proteína experimental.
Más allá de los resultados obtenidos, Gallo destacó la importancia de la investigación científica como una forma de devolver a la sociedad los recursos destinados al desarrollo del conocimiento.
También señaló que estos proyectos contribuyen a la formación de nuevos investigadores. En este caso, parte de los resultados integra una tesis doctoral que será defendida próximamente por el doctor Salica.
El avance abre una nueva línea de investigación para el tratamiento de quemaduras químicas en la córnea. Sin embargo, sus responsables remarcan que todavía será necesario completar los estudios correspondientes para determinar si la proteína resulta segura y eficaz en pacientes.