Continúa la investigación por parte de la fiscal Verónica Zamboni para reconstruir y recolectar pruebas para saber lo que ocurrió la madrugada del sábado 18 de enero, donde murió Fernando Báez Sosa. El martes 18 de febrero se cumple el plazo que tiene para solicitar o no la prisión preventiva para los 10 rugbiers acusados de matar al joven de 19 años.
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Se conocieron los chats de los amigos de Fernando antes de su muerte
A tres emanas del trágico hecho se conocieron siete cuerpos de expediente con 1.400 hojas, más de 20 declaraciones testimoniales y cuatro jornadas de ruedas de reconocimiento. Una de las claves es el resultado de las pericias de los teléfonos celulares de los detenidos y de los amigos de Fernando, el joven que viajó a Villa Gesell para disfrutar del verano y tuvo un final fatal.
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Según el testimonio de los amigos de la víctima, el problema comenzó dentro del boliche cuando un amigo de Fernando tropezó con uno de los jóvenes de Zárate y en ese momento volcó el trago sobre la camisa de uno de los rugbiers. Esta situación provocó una respuesta violenta inmediata por parte de los rugbiers contra uno de los amigos de Fernando.
En ese momento es donde aparece Fernando Báez Sosa. Intentó defender a su amigo y frenar el golpe pero en medio de la pelea los patovicas del boliche sacaron al grupo de rugbiers y también a Fernando. Ante esa situación todos los amigos de Fernando decidieron salir del boliche, uno de ellos escribió en el grupo de WhatsApp que habían creado y llamado “Geselllardo”.
“Salimos porque lo sacaron a Fer”, escribió en dos mensajes uno de los amigos. Según publicó Infobae que accedió a los expedientes de las conversaciones.
Uno de los testigos, amigo de Fernando, expuso ante las autoridades que en ese momento alertó en el grupo de Whatsapp mientras intentaba escapar de la violencia de los rugbiers. “Nos están cagando a piñas”. Sus amigos pensaban que era una broma: “jajaja cállate”, “jajaja son unos idiotas”, escribieron sin creerle. “En serio” insiste el joven que afortunadamente escapó.
El testigo, denominado J, declaró ante la fiscal: “Alguien me pegó una piña en la oreja y en el pómulo derecho, quede aturdido, camine por la avenida 3 y 102, sentí que me estaban persiguiendo, saque el celular y les avise a los chicos por WhatsApp”- Cuando vuelvo a la zona del boliche, a Fernando ya se lo habían llegado al Hospital y T. tenía la boca ensangrentada”.
Otro de los amigos también habló por WhatsApp y les pidió a los demás “que salgan todos, los que quedan” y, tras un audio, pasó en mayúsculas: “Salgan que Fer está inconsciente”.
La Dirección de Operación Técnicas de la Agencia Regional de la Policía Federal realizó el análisis a los celulares teniendo en cuenta todo su contenido: fotos, videos, transcripción de chat.
Fueron diez los dispositivos analizados, entre ellos el celular de Pablo Ventura, el joven que fue falsamente acusado por los rugbiers y que luego fue liberado y desvinculado de la investigación.
De los diez teléfonos seis tuvieron complicaciones para ser desbloqueado. Los seis teléfonos son de la marca Apple y pertenecen a Máximo Thomsen (20)- acusado de ser el coautor del homicidio-, Lucas (18) y Luciano Pertossi (18), Matías Benicelli (20), Alejo Milanesi (20) y Juan Pedro Guarino (19).
Por su parte, la investigación avanza y los diez rugbiers se encuentran imputados por “homicido premeditado cometido por dos o más personas”, y continúan con la postura de no declarar.