Verse saludable, mantener un peso adecuado, hacer ejercicio y no sentir ninguna molestia no siempre significa que el corazón esté sano. Algunas enfermedades cardiovasculares pueden avanzar durante años sin generar síntomas evidentes y manifestarse cuando el daño ya existe.
- Todo Jujuy >
- Jujuy >
- Salud >
"Sentirse bien no significa estar bien del corazón": las enfermedades silenciosas
¿Alcanza con un electrocardiograma? ¿Sirve el smartwatch? El cardiólogo Pablo Clementti respondió dudas frecuentes sobre la salud del corazón.
En el Día Mundial del Corazón, el cardiólogo Pablo Clementti (MP 2249) puso el foco justamente allí: no esperar necesariamente una señal del cuerpo para empezar a cuidarse.
“Hay personas que fenotípicamente están bien, significa que tienen buen peso, se cuidan con las comidas, tienen buena presión arterial; sin embargo, pueden tener enfermedades cardiovasculares”, explicó durante una entrevista en Arriba Jujuy.
Puede ocurrir por una cardiopatía congénita, pero también por factores mucho más frecuentes como colesterol o glucemia elevados, que pueden no producir síntomas mientras progresivamente generan daño. Por eso Clementti dejó una definición que resume buena parte de la prevención cardiovascular:
Hipertensión sin síntomas: cuando el cuerpo no avisa
La presión arterial es uno de los ejemplos que utilizó el especialista.
Clemente contó que es frecuente encontrar en el consultorio pacientes que creen tener valores normales porque no experimentan síntomas y, cuando se realiza la medición, aparece la hipertensión. Incluso relató un caso reciente: una paciente llegó a registrar 200/100 de presión arterial sin presentar síntomas, pese a encontrarse medicada.
El especialista también puso especial atención sobre la hipertensión nocturna y explicó que eventos cardiovasculares como el infarto, la insuficiencia cardíaca y el ACV presentan una relación con el ritmo circadiano y pueden aparecer con mayor frecuencia alrededor del despertar.
¿Alcanza con hacerse un electrocardiograma?
Otra advertencia de del Doctor Clementti apunta a una práctica habitual: realizar un electrocardiograma, recibir una aptitud y considerar que ese único estudio descarta cualquier problema cardíaco.
La evaluación debe contemplar edad, antecedentes familiares, peso, altura, presión arterial y factores de riesgo particulares. A partir de ese análisis, el profesional determinará si hacen falta estudios complementarios.
Según explicó, una ecografía cardíaca permite observar, entre otras cosas, cómo se mueve el corazón y cómo se encuentran sus válvulas, pero no necesariamente permite determinar directamente el estado de las arterias coronarias. Dependiendo del caso clínico, el médico puede indicar otros métodos diagnósticos.
La clave, entonces, no pasa por pedir indiscriminadamente todos los estudios disponibles, sino por realizar una evaluación médica individual que determine cuáles son necesarios para cada persona.
“Lo importante es encontrar la enfermedad y actuar a tiempo”
El miedo también puede jugar en contra de la prevención. El Dr. Pablo contó que algunos pacientes directamente evitan realizarse estudios porque temen que aparezca un diagnóstico. “Yo no me quiero hacer estudios porque no quiero encontrar enfermedades”, recordó haber escuchado en el consultorio.
Su respuesta cambia completamente esa lógica:
Detectar un factor de riesgo o una patología permite comenzar un tratamiento, modificar hábitos y realizar el seguimiento correspondiente antes de que aparezcan complicaciones. Esto cobra especial relevancia en trastornos intermitentes. Algunas arritmias, por ejemplo, aparecen y desaparecen, por lo que podrían no manifestarse durante el breve período en que se realiza un electrocardiograma convencional.
En determinados pacientes, un Holter permite registrar la actividad durante 24 horas. También existen dispositivos implantables capaces de realizar monitoreos durante períodos más prolongados cuando existe una indicación médica específica.
¿Los smartwatch realmente pueden detectar problemas del corazón?
Los relojes inteligentes abrieron otro escenario. Pueden registrar frecuencia cardíaca, actividad, descanso y, en determinados modelos, obtener registros similares a algunas derivaciones de un electrocardiograma. Pero no reemplazan una evaluación médica.
El doctor considera que pueden ser aliados, especialmente en la detección de algunas alteraciones del ritmo. “¿Los dispositivos digitales ayudan? No hay duda que sí”, aseguró.
Y contó un caso concreto: Un domingo recibió el llamado de un amigo porque uno de sus compañeros estaba en un asado y presentaba dolor de pecho. Mediante un dispositivo vinculado a un teléfono pudieron obtener un registro cardíaco y enviárselo.
Clementti observó alteraciones y recomendó su derivación inmediata. Finalmente, el paciente cursaba un infarto agudo de miocardio y recibió tratamiento. Sin embargo, el especialista hizo una diferenciación importante. Considera útil la tecnología para determinadas arritmias, pero fue más cauto respecto de las mediciones de presión arterial realizadas por estos dispositivos.
“Para la presión arterial es como que es dudoso todavía. Sugiero que se tomen la presión arterial en forma habitual”, señaló. Es decir, un reloj puede aportar información útil, pero sus resultados no deberían utilizarse por sí solos para descartar una enfermedad o establecer un diagnóstico.
Cuando el corazón pierde su ritmo
Las arritmias fueron otro de los puntos centrales de la entrevista. El doctor Clemetti las definió, en términos generales, como una alteración del ritmo normal del corazón y explicó que existen diferentes tipos y niveles de riesgo. Algunas pueden ser benignas, mientras que otras requieren diagnóstico, seguimiento y tratamiento por sus posibles complicaciones.
Entre ellas mencionó la fibrilación auricular. En estos pacientes, explicó, pueden formarse coágulos dentro del corazón que, al desprenderse, pueden provocar un evento cerebrovascular. El tratamiento depende de cada cuadro y puede incluir medicamentos para controlar la frecuencia y anticoagulación cuando corresponda.
En el Día Mundial del Corazón, el mensaje va mucho más allá de comer mejor o hacer ejercicio. También implica no confundir ausencia de síntomas con ausencia de enfermedad, conocer los propios factores de riesgo y realizar controles adecuados a la edad, los antecedentes y la situación clínica de cada persona.
Como sintetizó Clementti: