La Justicia de Santa Fe resolvió la quiebra de la cooperativa láctea SanCor, luego de que la propia firma solicitara esa instancia tras varios años de dificultades económicas y el fracaso del concurso preventivo de acreedores iniciado el año pasado.
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SanCor en quiebra: la Justicia de Santa Fe confirmó la caída de la histórica láctea
La Justicia santafesina tomó la decisión tras el pedido de la propia empresa la semana pasada, ante la imposibilidad de cumplir con sus compromisos financieros.
La empresa acumula pasivos por unos USD 120 millones y, ante la imposibilidad de cumplir con sus compromisos, el juez Marcelo Gelcich dispuso la “quiebra indirecta por frustración anticipada y expresamente reconocida del trámite preventivo”.
Fundamentación de la declaración de quiebra de SanCor
El fallo sostuvo que la compañía no presenta condiciones de sustentabilidad económica en el mediano plazo, ya que atraviesa una situación de insolvencia que no puede revertirse mediante los mecanismos del proceso preventivo, lo que justifica la quiebra como la salida jurídica correspondiente.
Asimismo, la resolución judicial detalla que la empresa mantiene una deuda posterior al proceso concursal vinculada a obligaciones fiscales y previsionales por $6.349.470.914,68 de capital, además de salarios netos impagos entre mayo de 2025 y enero de 2026 por $12.788.850.187,16. A ello se suman compromisos con obras sociales, ART y aportes sindicales por un total de $3.380.071.061,39.
En ese contexto, desde la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina (ATILRA) señalaron que la compañía mantiene una deuda salarial de ocho meses, además de aguinaldos, con su personal, que en este tiempo ha debido recurrir al fondo solidario del sindicato para sostenerse.
“Esta realidad que algunos de sus directivos nos supieron reconocer en forma privada y que ahora oficializan, demuestra que SanCor CUL se viene sosteniendo con el patrimonio de los trabajadores”, había expresado la organización sindical.
A su vez, la resolución judicial subrayó que el incremento del pasivo posterior al proceso concursal se calcula en torno a los $3.000 millones por mes, sin que la operatoria habitual de la empresa alcance a generar ingresos suficientes para cubrirlo.
Diagnóstico productivo y situación operativa de las plantas de SanCor
En esa línea, el fallo también advierte que las seis plantas industriales operan muy por debajo de su capacidad productiva instalada, y que la de Sunchales —la de mayor volumen de procesamiento— es la que presenta el mayor nivel de inactividad. Esta situación se ve agravada por la estacionalidad del negocio y la pérdida de contratos de fason.
La planta ubicada en San Guillermo permanece detenida desde diciembre de 2025, mientras que el resto de las instalaciones trabajan por debajo del nivel necesario para alcanzar rentabilidad. Las únicas excepciones son Devoto y La Carlota, que aunque se acercan a su capacidad de funcionamiento, lo hacen dentro de una estructura de costos laborales e impositivos que igualmente las convierte en unidades deficitarias en el resultado general de la compañía, según detalló el magistrado.
En ese sentido, los jueces entendieron que el escenario “excede la mera iliquidez coyuntural y configura lo que la se denomina insolvencia estructural”, es decir, una imposibilidad sostenida de la compañía para generar los ingresos necesarios que le permitan cumplir con sus compromisos habituales, incluso más allá de eventuales intentos de reorganización operativa.
Continuidad de la actividad y efectos sobre el empleo
Asimismo, señalaron que la declaración de quiebra habilita a la firma a seguir funcionando, ya que la interrupción total de sus actividades “causaría un perjuicio a los 914 trabajadores en relación de dependencia, a los acreedores laborales con créditos prontopagables pendientes de cancelación, a proveedores y a los acreedores en general”.
Sin embargo, el magistrado estableció que la continuidad de la actividad productiva no podrá generar la toma de nuevas obligaciones o deudas. La medida fue dictada de manera provisoria y se ordenó además la elaboración de un plan de liquidación de bienes que permita optimizar la recuperación de fondos para los acreedores.
En ese marco, cabe recordar que en enero de 2025 SanCor —que contaba hasta ese momento con 1.350 trabajadores— prescindió de 300 empleados en sus establecimientos de Córdoba y Santa Fe (Gálvez, Sunchales, La Carlota y Balnearia), argumentando motivos de “fuerza mayor”.
A modo de referencia, en 2017 la empresa empleaba a unos 4.000 trabajadores y procesaba cerca de 4 millones de litros de leche por día, cifra que en la actualidad se redujo a aproximadamente 500.000 litros diarios.
Crisis previa, intentos de reestructuración y caída productiva histórica
Es importante recordar que, luego de atravesar una fuerte crisis en ese mismo período, la cooperativa inició un proceso de reordenamiento interno que se desarrolló en diferentes fases. Dicho esquema incluyó una etapa extrajudicial, junto con la venta y el cierre de diversas unidades productivas, comerciales y administrativas.
El año pasado, la compañía informó que, con el correr del tiempo, SanCor evaluó diferentes opciones y llevó adelante conversaciones con un grupo inversor interesado en encarar su recuperación a través de un fideicomiso. Sin embargo, tras dos años de gestiones, la propuesta no logró concretarse, lo que representó un punto de quiebre en la evolución de la cooperativa.
Asimismo, señalaron que la producción se vio fuertemente afectada por la interrupción total de las operaciones en las plantas entre octubre de 2023 y agosto de 2024, a raíz de conflictos salariales, lo que derivó en la pérdida de alrededor de 3.000 litros de leche.