Al realizar la limpieza del hogar, suelen quedar algunas tareas relegadas que no siempre reciben la atención necesaria, como ocurre con las persianas, que tienden a acumular polvo con rapidez. Esto no solo genera una impresión de descuido en el ambiente, sino que además puede deteriorar la calidad del aire,.
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Truco: ¿Cómo limpiar las persianas en pocos minutos y evitar que acumulen polvo?
Un método sencillo permite mantenerlas en buen estado, prolongar su vida y reducir la presencia de alérgenos, además de prevenir el desgaste y la decoloración.
Esto representa un riesgo especialmente para quienes padecen alergias. Realizar una limpieza frecuente contribuye a prolongar su durabilidad, evita inconvenientes como el desgaste y la pérdida de color, y disminuye la presencia de agentes alérgenos.
Aunque somos conscientes de que mantener esta zona del hogar en condiciones es fundamental, muchas veces postergamos la tarea al considerarla compleja. No obstante, esa dificultad quedó atrás, ya que especialistas han dado a conocer el método más adecuado para llevarla a cabo.
El truco para limpiar las persianas
Según explicaron los especialistas de English Blinds, información recogida por el medio británico Daily Express, todo aquello que genere un “efecto antiestático” contribuye a evitar que el polvo se adhiera a las persianas y, además, ralentiza su acumulación.
Una limpieza superficial con un paño o un plumero suele alcanzar para retirar la suciedad visible, aunque al poco tiempo las partículas vuelven a notarse. Por ese motivo, los expertos recomiendan utilizar toallitas para lavarropa como una solución eficaz, ya que no solo eliminan la suciedad, sino que también “producen un efecto antiestático que ayuda a repelerla durante meses”.
Los expertos aconsejan emplearlas en persianas de madera, de imitación madera y de PVC. También recomiendan permitir que actúen durante aproximadamente cinco minutos para disminuir la electricidad estática y evitar la acumulación de polvo.
Para una limpieza más completa, sugieren utilizar “un par de guantes de tela viejos” y deslizar los dedos —previamente humedecidos en agua con jabón— sobre las lamas. No obstante, advierten que en ningún caso debe aplicarse agua directamente sobre las persianas de madera.
Mantener las persianas en buen estado y accionarlas con frecuencia ayuda a prevenir la acumulación de suciedad, lo que permite extender los intervalos entre limpiezas profundas. Aun así, resulta conveniente realizar limpiezas ocasionales con un paño ligeramente humedecido.
Otras formas de limpiar las persianas
Para una higiene efectiva, se recomienda utilizar un plumero o un paño de microfibra, recorriendo cada lama de arriba hacia abajo al menos una vez por semana.
En casos de suciedad más marcada, puede emplearse una solución de agua tibia con unas gotas de jabón neutro. Un recurso práctico consiste en cubrir ambos lados de una pinza de cocina con paños de microfibra, lo que permite limpiar simultáneamente las dos caras de cada lama.
En el caso de persianas de aluminio o PVC, es posible recurrir al uso de vinagre blanco diluido, que funciona como desinfectante y ayuda a eliminar la grasa. Para reducir la adhesión del polvo, se recomienda aplicar un aerosol antiestático una vez finalizada la limpieza. Cuando se trata de persianas exteriores que no pueden desmontarse, una alternativa práctica es utilizar una aspiradora equipada con un cepillo de cerdas suaves.
Otra opción consiste en emplear un cepillo de dientes de cerdas blandas para llegar a rincones, bordes y ranuras donde suele acumularse la suciedad y que resultan difíciles de alcanzar con paños tradicionales.