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14 de febrero de 2026 - 14:53 Redes sociales.

Un joven de 33 años está casado y se propuso el desafío de 90 días sin eyacular

Tras superar adicciones y un duro trauma personal, dejó la ciudad para instalarse en las sierras de Córdoba. Hoy comparte su experiencia de autocontrol.

En las sierras de Traslasierra, Córdoba, el joven Valentín Virasoro creó un estilo de vida que hace diez años le habría parecido inimaginable. Lejos del bullicio de Buenos Aires y de los hábitos que lo dañaban, hoy se dedica a ser coach de propósito, invierte en distintos proyectos y desarrolla técnicas de crecimiento personal.

No obstante, lo que lo colocó recientemente en el centro de la atención mediática no fue su rutina ni su trabajo, sino una decisión muy personal y extrema: lleva más de 40 días sin eyacular y comparte en sus redes los motivos detrás de este desafío.

A pesar de lo que muchos puedan pensar, Valentín no renunció al placer ni a la intimidad.

Virasoro no es alguien que se deje vencer fácilmente por las adversidades. Durante su adolescencia, sus aspiraciones de convertirse en futbolista se vieron frustradas por el acoso escolar y la presión social. A los 19 años, vivió el golpe más duro de su vida cuando un amigo falleció en un accidente de tránsito con un vehículo que él le había prestado.

Empecé a duplicar el nivel de lo mal que estaba. Tapaba todo con drogas, fiestas electrónicas y marihuana”, reveló Valentín en diálogo con colegas de TN. Sin embargo, tras atravesar un proceso profundo de sanación que incluyó coaching, biodescodificación y un viaje mochilero por el Caribe, logró reconectar con un propósito renovado.

Actualmente, su vida gira en torno a guiar a otras personas para que descubran y amplíen su propósito, aunque su mayor laboratorio sigue siendo su propio cuerpo. “Yo voy realizando distintas prácticas y comparto lo que hago. Mi mensaje es el camino del medio: que la espiritualidad de la India y la estructura de Estados Unidos hagan el amor”, explicó, detallando su perspectiva integradora.

A través de sus redes sociales, donde documenta su progreso, Valentín recibe tanto apoyo como críticas feroces.

El desafío de los 90 días

Conocido como “retención seminal”, Valentín se propuso el reto de mantenerse tres meses sin eyacular. Esta práctica, inspirada en enseñanzas del taoísmo y el yoga, plantea que el semen contiene una energía esencial que, al no liberarse, puede ser transformada y utilizada de manera interna.

“Si el semen tiene el poder de crear vida, imaginate si dejás eso adentro tuyo. No se trata de aguantar ‘a cara de perro’, sino de mover esa energía mediante la respiración. En el yoga le dicen Kundalini; la ciencia lo llama elevar el líquido cefalorraquídeo”, explica con profundidad. Hasta el momento lleva más de 40 días siguiendo este método y su propósito es completar los 90 días, no como un objetivo estricto, sino como un ejercicio de autodisciplina y control personal.

Contrario a lo que podría suponerse, Valentín no ha eliminado el disfrute ni la vida íntima. Está casado desde hace un año y afirma que mantiene relaciones sexuales regulares con su esposa sin problemas.

Tiene 33 años, está casado e impulsa un reto de 90 días sin eyacular.

“Hacemos el amor y sentimos mucha más conexión emocional. Esto me permite no tener un sexo ‘pornográfico’ o de conejito, donde la mujer termina siendo un vehículo al orgasmo. Al no eyacular, el hombre no pierde su energía. La retención me permite tener sexo más veces, más tiempo y que mi mujer quede más contenta”, explicó sobre la manera en que vive su intimidad de pareja.

Pornografía, vitalidad y el “control” masculino

Uno de los ejes de la filosofía de Valentín es su cuestionamiento al consumo de pornografía y la búsqueda de gratificación inmediata. Según su perspectiva, la sobreexposición a estímulos digitales genera hombres enfocados en recompensas rápidas, limitándolos para emprender proyectos ambiciosos o mantener vínculos estables y duraderos.

“El sexo real no tiene nada que ver con el ficticio de la pornografía. El consumo diario de porno es como si te metiera kilos de azúcar en la boca; después comés una lechuga y no sentís nada”, reflexionó Valentín. Para él, abandonar la masturbación compulsiva y el consumo de contenido pornográfico permite que la energía se canalice hacia la creatividad, el trabajo y la actividad física.

Valentín Virasoro dejó atrás las adicciones.

“Cuando un hombre se masturba tres veces por día, no puede ni matar un mosquito. En cambio, el autocontrol te da poder. Yo fui adicto a muchas cosas, pero hoy elijo renunciar a placeres instantáneos para conectarme con algo trascendental. Me levanto a las seis de la mañana sin alarma y tengo energía de sobra”, explicó.

A través de sus cuentas en redes sociales, donde comparte día a día su experiencia, Valentín recibe tanto elogios como comentarios muy duros.

Es un desafío, pero lo respiro y lo dejo pasar. No existen buenas o malas personas, sino personas cerca o lejos del amor. Muchos me ridiculizan, pero eso habla más de ellos que de mí”, expresó con tranquilidad. Para él, la práctica de la retención seminal es simplemente un recurso para reconectar con su equilibrio interno y recuperar la capacidad de actuar en un mundo lleno de distracciones.

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Cualquier persona puede cambiar cualquier hábito si se lo propone. Yo estuve muy mal y hoy soy un buscador de mi propia libertad”, concluyó.

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