En tiempos de vacaciones, cumpleaños económicos y meriendas con chicos en casa, la pastelería se volvió laboratorio de ingenio. Y en Jujuy, una propuesta empezó a circular con fuerza: una sola masa base que permite hacer siete variedades diferentes de galletitas, desde alfajorcitos hasta conitos de dulce de leche.
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Una masa, siete variedades: la pastelera jujeña que enseña a ahorrar en la mesa dulce
Desde San Salvador de Jujuy, Julieta Méndez enseña a sacar siete variedades de galletas con una sola masa base: técnica, freezer y ahorro para vacaciones.
La autora del método es Julieta Méndez, pastelera jujeña, quien propone enfocarse en recetas “comodín” para evitar frustraciones, optimizar insumos y aprender pastelería sin memorizar decenas de preparaciones. “Uno se pone en modo ahorro: no quiero aprender 70 recetas, quiero economizar producto y tiempo”, explicó en diálogo con Canal 4.
Para Méndez, el mayor error cuando alguien inicia en pastelería es intentar abarcar demasiado: “El que quiere aprender se frustra porque son muchísimas recetas. Yo siempre sugiero empezar con una sola”. La masa que enseña es la clásica sablé o quebrada, utilizada en masas finas, tartas y galletas.
Cómo funciona la masa que detalló la pastelera jujeña
La masa se arma con manteca pomada, azúcar impalpable, un huevo y harina 0000. La clave está en la técnica: no se amasa, se une. “Si la amasás como un pan, queda piedra”, advirtió. El objetivo es no activar el gluten para que la galleta quede arenosa y quebradiza, no dura.
También es importante el manejo del frío. Méndez recomienda estirar la masa entre dos láminas plásticas, dejarla en heladera toda la noche y recién al día siguiente cortar las formas. “El mejor secreto de la pastelería es el tiempo y la paciencia”, sostuvo. Para quienes no quieren esperar, existe la versión rápida: freezer diez minutos.
Con esa única base entran en juego las variantes:
“Con una masa podés hacer conitos, alfajorcitos, ojitos, de coco, corazones, estrellas y las simples para el mate", sostuvo. La pastelera detalla que casi todas las piezas parten de pequeños círculos de 4 cm: “Las masas finas son chiquititas, dos bocados como máximo”. Las formas se completan con toppings y rellenos: dulce de leche repostero, coco rallado, chocolate blanco o negro, cerezas o mermelada.
Ahorro, freezer y venta: por qué esta receta creció
El foco económico está presente. Méndez señaló que las masas finas “en panadería salen carísimas” y que hacerlas en casa cuesta la mitad, además de funcionar para vender en cajas, para cumpleaños, para mesas dulces o para vacaciones con niños.
A su vez, la masa se puede freezar hasta tres meses antes del horneado, lo que reduce el tiempo de producción. “Se estira, se congela y listo. Es ideal para tener de stock”, explicó. También existe una ventana “terapéutica”. Muchos alumnos llegan por ansiedad o estrés. “Hay gente que empieza cursos de pastelería porque lo mandó el terapeuta a trabajar la ansiedad", comentó la pastelera icónica.
Méndez no descarta que la receta sirva para emprender. “Se puede vender. Solo hay que sacar costos y medir el tiempo de elaboración”, acotó.