Picnic de verano en Jujuy: recetas rápidas y freezables ideales para acompañar unos mates
Una pastelera jujeña explica cómo preparar chipá y scones que se congelan crudos y se hornean en 10 minutos para resolver picnics y meriendas de verano.
Cuando llega enero, aparecen los planes improvisados como un picnic en el parque, mate en la plaza tarde en el dique o merienda familiar sin mucho aviso. Para estos escenarios, la pastelera jujeña Julieta Méndez recomienda recetas que “se arman en una tarde, se freezan y después salen directo al horno”.
El concepto es simple porque implica producir una tanda cuando hay tiempo y evitar la corrida del mismo día. “A veces nos levantamos sin ganas de ponernos a cocinar, pero sí con ganas de comer algo rico”, resumió.
Un método que ahorra tiempo: producir y freezar
La técnica consiste en armar la masa, cortar, acomodar en placa y llevar al freezer crudo. Una vez congelado, se pasa a bolsitas identificadas. “Lo que hacemos es frizar ya cortado, como si fuera para el horno, pero va al freezer. Después, cuando están ‘piedritas’, los levantamos y los guardamos”, explicó.
Méndez insiste en etiquetar porque “si no, queda la bolsita misteriosa y nadie sabe qué masa es”. El resultado es práctico, para el picnic solo hay que hornear. “Sacás la bolsita, horno 10 minutos y listo”, puntualizó.
Te compartimos una receta auténtica y sencilla para que puedas disfrutar del verdadero chipá casero.
El chipá, un clásico de la gastronomía regional del noreste argentino y Paraguay. | Picnic de verano en Jujuy
Chipá y scones: dos recetas que funcionan en verano e invierno
Entre las preparaciones preferidas para el verano, Méndez destacó dos clásicos que se pueden freezar sin perder forma ni sabor: chipá y scones, tanto en versión dulce como salada. En el caso del chipá, aclaró que la duración en freezer es más corta por el uso de leudantes: “Las masas con polvo de hornear duran menos porque no crecen igual después”.
Los scones, en cambio, tienen una ventaja adicional: no requieren descanso de la masa. “Se mezclan, se cortan y van directo al horno o al freezer”, señaló. La pastelera también marcó una diferencia de formatos que facilita la organización: “Los dulces suelen ser redonditos; los salados, triangulares tipo Starbucks”.
Para quienes buscan opciones sin gluten, recomendó partir de premezclas específicas o trabajar con fécula de mandioca y quesos, aunque advirtió sobre un punto clave. “Sirve para quienes se cuidan del gluten, pero ojo con la contaminación cruzada si en la cocina hay harina”, explicó.
A la hora de lograr buenos resultados, Méndez compartió tres principios básicos: manteca fría, amasado mínimo y horno correctamente precalentado. “Para el arenado, la manteca va fría siempre. Si se amasa demasiado, se activa el gluten y endurece. Y no vale prender y mandar: primero el horno, después la bandeja”, resumió.
Más allá de la técnica, insistió en el enfoque práctico: “Son recetas fieles, no fallan, y lo más lindo es que te salvan cuando querés comer rico sin planear demasiado”.