Un animal volvió a convertirse en la marca visible de un cargamento millonario de cocaína. Esta vez no fue el delfín que apareció en distintos secuestros realizados durante los últimos meses en el norte argentino: fueron 418 paquetes identificados con la imagen de un cebú raza Guzerat y las letras “ST”.
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Un toro marcaba los 456 kilos de cocaína secuestrados en Santa Fe
En Santa Fe no apareció el conocido delfín: casi media tonelada de cocaína estaba identificada con un cebú Guzerat. La pesquisa sigue creciendo.
El cargamento pesaba 456,231 kilos y fue encontrado dentro de una camioneta Volkswagen Amarok abandonada en la provincia de Santa Fe. La investigación avanzó durante los últimos meses y ahora ya son siete las personas imputadas por su presunta participación en la logística y el transporte de la droga.
El caso comenzó durante la madrugada del 28 de febrero, cuando Gendarmería realizaba un control en el cruce de las rutas provinciales 4 y 61, en inmediaciones de la localidad santafesina de Elisa. Al advertir el operativo, el conductor de una Amarok gris escapó y se inició una persecución de aproximadamente 30 kilómetros. El vehículo fue finalmente encontrado abandonado a la vera de la ruta, a unos 15 kilómetros del acceso a San Cristóbal.
Cuando los efectivos revisaron la caja encontraron la carga: 418 ladrillos de cocaína, todos con una presentación prácticamente idéntica. La imagen estampada era la de un cebú Guzerat y los paquetes también tenían grabadas en bajo relieve las letras “ST”.
Una carga de alta concentración y más de 3,5 millones de dosis
Las pericias posteriores determinaron que los 456,231 kilos de cocaína tenían una concentración del 84,86%. De acuerdo con el informe incorporado a la causa, la cantidad secuestrada equivalía a 3.542.916 dosis umbrales. En la camioneta también encontraron tres teléfonos celulares y una antena de conexión satelital Starlink.
La investigación permitió reconstruir además una estructura que habría utilizado al menos tres camionetas y una distribución de tareas entre sus integrantes para movilizar la droga. La hipótesis fiscal sostiene que el traslado habría comenzado un día antes del secuestro y que la cocaína fue transportada inicialmente en otra Amarok, de color negro. Posteriormente, la carga habría sido transferida al vehículo gris que terminó abandonado después de la persecución.
Los investigadores consideran que los involucrados integraban distintos eslabones de la maniobra, desde la coordinación hasta el movimiento de los vehículos. Cuatro hombres fueron imputados recientemente y quedaron con prisión preventiva, mientras que otras tres personas ya habían sido incorporadas anteriormente a la causa.
El toro volvió a aparecer en otros procedimientos
El detalle del animal impreso sobre los envoltorios no quedó limitado al cargamento de Santa Fe. El 21 de abril, durante un procedimiento realizado en Villa Ángela, Chaco, fueron encontrados otros seis paquetes con 2,530 kilos de cocaína que llevaban la misma imagen del cebú.
Meses después, el 4 de agosto, otro procedimiento permitió secuestrar cerca de 22 kilos de cocaína distribuidos en 20 ladrillos. En ese caso, los paquetes estaban envueltos en nailon negro y tenían nuevamente el relieve con las letras “ST”. Estas coincidencias fueron incorporadas como elementos de la investigación.
La aparición de estas marcas resulta relevante para quienes investigan el recorrido de los cargamentos. Los sellos y características de los envoltorios pueden transformarse en elementos para conectar distintos secuestros, aunque por sí solos no permiten atribuir automáticamente una carga a una organización determinada.
En el norte argentino, durante este mismo año, otros importantes procedimientos habían llamado la atención por un símbolo diferente: el delfín. En mayo se incautaron más de 150 kilos de cocaína con esa marca en una investigación que incluyó allanamientos en Yuto, Jujuy, y en junio volvieron a encontrarse ladrillos con el mismo símbolo dentro de un colectivo que había salido desde San Salvador de Jujuy.
Ahora apareció otra imagen en una carga mucho mayor.
No un delfín, sino un toro cebú estampado en casi media tonelada de cocaína, mientras la Justicia intenta establecer hasta dónde llegaba la estructura encargada de moverla desde el norte hacia otros puntos del país.