La iniciativa que propone limitar el subsidio al gas dentro del esquema de Zona Fría continúa siendo discutida en el Congreso y ya consiguió media sanción en la Cámara de Diputados. Si el Senado aprueba los cambios impulsados por el Gobierno, el beneficio tendría un alcance más reducido.
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Zona Fría: el Gobierno busca recortar subsidios al gas y podrían subir fuerte las tarifas
El proyecto en debate reduciría el subsidio a zonas frías y sectores vulnerables. En algunas ciudades, las tarifas podrían duplicarse.
De esa forma, la medida quedaría concentrada únicamente en zonas de bajas temperaturas y en determinados sectores vulnerables. La medida apunta a disminuir el gasto estatal, con un ahorro fiscal calculado en $272.099 millones.
La legislación actual —vigente hasta 2031— provoca en la actualidad un rojo de $485.000 millones. De acuerdo con la postura oficial, el fideicomiso financiado mediante un recargo del 7,5% sobre las tarifas de gas no alcanza para sostener el nivel de subsidios, por lo que requiere aportes del Tesoro Nacional.
En ese contexto, si el proyecto obtiene aprobación definitiva, alrededor de 1,2 millones de hogares de provincias como Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, La Pampa y San Luis dejarían de acceder al beneficio diferencial incorporado tras la ampliación del régimen en 2021.
La iniciativa impulsada por el Poder Ejecutivo y enviada al Congreso conserva el descuento total únicamente para la Región Patagónica, el departamento mendocino de Malargüe y la zona de la Puna.
En las demás regiones incorporadas al régimen en 2021, el beneficio seguirá disponible solo para usuarios residenciales que encuadren dentro de los requisitos del Subsidio Energético Focalizado (SEF). Entre ellos se encuentran quienes perciban ingresos inferiores a tres Canastas Básicas Totales, cuenten con Certificado de Vivienda Familiar del ReNaBaP, sean veteranos de Malvinas o posean Certificado Único de Discapacidad.
Para gran parte de los usuarios incorporados a la ampliación del régimen que no cumplan con esas condiciones, el subsidio dejará de aplicarse y deberán abonar la tarifa completa del servicio.
Además, el esquema de cálculo del beneficio sufriría cambios. Si la iniciativa es aprobada, la bonificación ya no cubrirá el total de la factura, sino únicamente el valor del gas en el Punto de Ingreso al Sistema de Transporte (PIST), reduciendo así el alcance del descuento. Actualmente, la rebaja varía entre el 30% y el 50%, según la región.
La modificación deja específicamente fuera del régimen diferencial a 55 distritos de Buenos Aires, 13 de Córdoba, 12 de La Pampa, 8 de San Luis y otros 8 de Santa Fe. Según el IERAL, el cambio afectaría principalmente a los sectores de mayores ingresos de las zonas incorporadas al esquema en 2021.
En cambio, los usuarios comprendidos dentro de la denominada zona fría histórica continuarán recibiendo el subsidio, aunque calculado sobre una base más reducida. Esto también representará incrementos en las facturas, pero de menor magnitud en comparación con el resto de los beneficiarios.
Impacto tarifario
El estudio simuló cómo impactaría la reforma en usuarios residenciales encuadrados en la categoría R2-2. En Bahía Blanca, por ejemplo, una vivienda con un consumo medio de 118 m³ por mes pasaría de pagar $19.945 a $39.890, lo que implica un incremento del 100%.
En esa misma ciudad, los hogares que continúen dentro del SEF bajo las nuevas condiciones afrontarían una suba cercana al 22%. En tanto, en la denominada zona fría histórica —con casos como Neuquén— los aumentos proyectados rondarían el 20%. Por otro lado, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde este esquema nunca estuvo vigente, las tarifas no registrarían modificaciones.
Con esta reorganización, los usuarios quedarían divididos en cuatro categorías:
- Usuarios vulnerables incluidos en la zona ampliada y alcanzados por el SEF: conservarán parte del beneficio, aunque reducido respecto al esquema actual, debido a que el descuento solo se aplicará sobre el PIST.
- Usuarios de la zona ampliada que queden fuera del SEF: afrontarán las subas más elevadas, con facturas que en algunos casos podrían duplicarse.
- Usuarios pertenecientes a la zona fría histórica: continuarán percibiendo el subsidio, pero calculado sobre una base más baja, por lo que el incremento sería más moderado.
- Usuarios que no integran ninguno de los dos esquemas: no sufrirán modificaciones en sus tarifas, ya que actualmente no reciben bonificaciones y presentan consumos promedio más bajos.
Reducción del gasto público y protección social focalizada
El esquema de Zona Fría nació en 2002 con el objetivo de aliviar el costo del gas para los habitantes de regiones con temperaturas bajas y garantizar un acceso más accesible al servicio. En 2021, la ampliación promovida por Máximo Kirchner elevó la cantidad de beneficiarios de 950.000 a 4 millones de hogares, alcanzando así a casi la mitad de los usuarios de gas por red en la Argentina.
El Gobierno nacional sostuvo en el texto remitido al Congreso que la ampliación del régimen incorporó áreas que no presentan climas extremos, mencionando como ejemplos a provincias como Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe, y consideró que el sistema actual resulta “inviable desde el punto de vista fiscal”.
La iniciativa que se debate apunta principalmente a dos objetivos: achicar el gasto público y rediseñar los subsidios para que se ajusten con mayor precisión a los costos reales del esquema energético.
De acuerdo con el análisis del IERAL, “el pasaje hacia el nuevo esquema podría provocar fuertes incrementos tarifarios” en determinados sectores, motivo por el cual plantea la necesidad de aplicar mecanismos graduales y criterios transparentes para proteger a los usuarios más vulnerables.
El informe también remarca que, al momento de establecer quiénes accederán al beneficio, deberían contemplarse variables vinculadas al clima, los ingresos y el nivel de consumo, con el fin de evitar exclusiones injustificadas.