Con la Resolución General 1091 de la Comisión Nacional de Valores (CNV), los adolescentes de 13 a 17 años pueden invertir en una gama más amplia de fondos comunes de inversión abiertos. Esto incluye fondos que toman exposición a acciones, bonos y otros activos financieros, siempre dentro del sistema regulado y a través de cuentas a su nombre supervisadas por sus representantes legales.
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Adolescentes de 13 a 17 años ya pueden entrar a fondos de acciones y bonos
Hasta ahora solo podían entrar a fondos Money Market y desde hoy se habilitan otros fondos abiertos ligados a acciones y bonos.
En términos simples, ya no quedan restringidos solo al “plazo fijo del mercado de capitales” (los Money Market), sino que pueden sumar fondos que siguen al mercado de renta variable o de renta mixta. La idea oficial es que los chicos tengan más herramientas para ahorrar e invertir de manera guiada, y que vayan incorporando educación financiera desde temprano.
¿Qué estaba permitido antes?
Desde 2023, con la RG 977, los jóvenes de 13 a 17 años solo podían invertir en Fondos Comunes de Inversión Abiertos Money Market.
Esos fondos se usan como una alternativa muy conservadora:
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Invierten en instrumentos de corto plazo y bajo riesgo.
Se usan sobre todo para “estacionar” dinero, con liquidez casi inmediata.
Esa fue la primera puerta de entrada de los menores al mercado de capitales: podían tener una subcuenta comitente a su nombre (habilitada por otra norma, la RG 1023) y participar únicamente de esos productos de bajo riesgo, siempre con la intervención de sus padres o tutores.
Con la nueva resolución, se amplía el menú, pero se mantiene la lógica de acceso gradual; primero dinero “casi en efectivo”, ahora fondos que se mueven con el mercado pero siguen siendo carteras diversificadas y reguladas.
Adolescentes de 13 a 17 años ya pueden entrar a fondos de acciones y bonos
Edades, cuentas y controles: cómo se opera
Para operar, la clave es la edad y el rol de los adultos:
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Pueden acceder los adolescentes de 13 a 17 años.
La cuenta se abre en el mercado de capitales a nombre del menor, pero siempre como subcuenta vinculada a un adulto (representante legal).
Toda operación (suscripción, rescate, cambio de fondo) debe hacerse con intervención y autorización de los representantes legales.
Las ALyC (sociedades de Bolsa) y bancos que ofrezcan estos productos deben adaptar sus controles, formularios y validaciones para identificar que se trata de operaciones de un menor.
La CNV insiste en que el acceso es “temprano pero guiado”: no se trata de que un chico pueda entrar solo a comprar y vender cualquier cosa desde el celular, sino de que pueda participar de inversiones simples, transparentes y supervisadas.
Qué instrumentos se habilitan y cuáles siguen prohibidos
Lo que se habilita ahora:
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Fondos Comunes de Inversión Abiertos que pueden invertir en
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Acciones.
Bonos.
Instrumentos que repliquen índices o cestas de activos.
Carteras diversificadas de renta fija y renta variable.
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Lo que sigue prohibido para menores de 13 a 17 años, incluso con sus padres
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Fondos Comunes de Inversión Cerrados.
Fondos abiertos exclusivos para Inversores Calificados (productos complejos, de alto riesgo o con montos mínimos muy altos).
Es decir, se abre el juego dentro de un rango de productos considerados aptos para público general, pero se mantiene cerrado el acceso a los vehículos más sofisticados y riesgosos, que siguen reservados a inversores con más espalda y experiencia.
¿Por qué el Gobierno impulsa este cambio?
La CNV plantea varios objetivos
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Educación financiera: que los adolescentes aprendan qué es ahorrar, diversificar, asumir riesgos razonables y pensar a mediano plazo.
Autonomía progresiva: el derecho argentino reconoce que, a medida que crece, un menor puede ir tomando ciertas decisiones con acompañamiento adulto.
Mercado de capitales más inclusivo: incorporar desde temprano a las nuevas generaciones a un mercado formal y regulado, frente a un mundo donde ya operan con billeteras virtuales, cripto y otras herramientas.
El organismo además remarca que todo esto va de la mano de controles y trazabilidad: cada movimiento queda registrado, las entidades están supervisadas y los adultos responsables deben acompañar, informar y validar las decisiones de inversión.