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29 de agosto de 2023 - 17:56 Salud.

Comer sin sal ayuda a disminuir el riesgo de arritmias

Mediante un análisis que involucró a más de medio millón de individuos en el Reino Unido, se revelaron estos hallazgos. El proceso de análisis duró 11 años.

La sal, también denominado cloruro de sodio, intensifica los sabores de los alimentos y cumple la función de aglutinante y estabilizador. Se estima que el organismo humano requiere aproximadamente 500 miligramos de sal en cada jornada. Sin embargo, el consumo desmedido de este elemento puede resultar en la manifestación de hipertensión, enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares (ACV). Asimismo, contribuye a la disminución de los niveles de calcio.

Desde el viernes de la semana anterior, está en marcha el ESC Congress 2023, un evento científico cardiológico de Europa, en Amsterdam, Países Bajos. Durante el congreso, se compartió un estudio investigativo que puso de manifiesto los aspectos positivos derivados de la disminución del consumo de alimentos con contenido adicional de sal o de su completa omisión.

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La investigación se llevó a cabo en territorio surcoreano, y los científicos lograron identificar que suprimir la presencia de sal en las preparaciones alimentarias podría disminuir en casi un veinte por ciento el peligro asociado a enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares (ACV). Esta investigación es el estudio más extenso de su índole jamás realizado.

Los científicos lograron constatar que aquellos individuos que nunca incorporan sal a sus preparaciones culinarias presentan una reducción del 18% en las posibilidades de experimentar fibrilación auricular, en comparación con aquellos que la incorporan siempre. La fibrilación auricular, una afección que involucra una frecuencia cardíaca irregular y frecuentemente acelerada (arritmia), puede dar origen a la formación de coágulos sanguíneos en el corazón.

En una conversación mantenida con el portal Infobae, Marcos Marín, previo líder de la Sociedad Argentina de Hipertensión, resaltó la relevancia del análisis en cuestión: “Comer con menos sal es muy saludable. Este nuevo estudio demuestra que las persona que no le agregan sal a las comidas, tienen 18% menos de riesgo de tener fibrilación auricular. Es decir, no sumar sal es una medida de protección vascular”.

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De acuerdo con las estadísticas proporcionadas por el Framingham Heart Study, la incidencia de fibrilación auricular ha experimentado un aumento de tres veces durante el lapso de los últimos 50 años. Sus manifestaciones pueden incluir vértigos, problemas respiratorios y fatiga. Los individuos que padecen fibrilación presentan un riesgo cinco veces mayor de enfrentar un accidente cerebrovascular (ACV).

El principal investigador de la investigación fue el doctor Yoon Jung Park, perteneciente al Hospital Universitario Nacional Kyungpook, ubicado en Corea del Sur. “Nuestro estudio indica que una menor frecuencia de agregado de sal a los alimentos se asoció a un menor riesgo de fibrilación auricular”, detalló.

Durante el proceso de estudio, los investigadores emplearon la información almacenada en el Biobanco del Reino Unido. La muestra incluyó a un contingente superior a las 500.000 personas, con edades comprendidas entre los 40 y 70 años, residentes en distintas áreas del Reino Unido, durante el período entre 2006 y 2010. Fueron excluidos de la indagación aquellos individuos que presentaban diagnósticos previos de fibrilación, afecciones coronarias, insuficiencia cardíaca o accidentes cerebrovasculares (ACV) al comienzo del estudio.

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A cada uno se le consultó con qué frecuencia ponía sal a las comidas, desde “nunca/raramente”, “a veces”, “habitualmente” o “siempre” lo hacía. Los científicos realizaron un monitoreo de la evolución durante un período de 11 años para observar los impactos en los participantes.

En contraste con aquellos que solían condimentar sus comestibles con sal de manera constante, aquellos que nunca lo realizaban mostraban una disminución del 18% en el riesgo de padecer fibrilación auricular. En el caso de las personas que ocasionalmente añadían sal a sus preparaciones, esta cifra descendía en un 15%.

La investigación insinúa que incluso aquellos que modifican su régimen alimentario de agregar sal en todo momento a hacerlo "habitualmente" podrían experimentar una notable variación en su nivel de riesgo. Los individuos del conjunto que incorpora sal de manera habitual presentaban una disminución del 12% en las posibilidades de desarrollar fibrilación auricular en comparación con aquellos que la incorporan "siempre".

El profesor James Leiper, perteneciente a la Fundación Británica del Corazón, expresó su apreciación con respecto a los hallazgos obtenidos en la investigación: “Es bien sabido que comer demasiada sal puede acarrear problemas de salud. Esta investigación es un útil recordatorio de que a todos nos vendría bien seguir la recomendación gubernamental de no consumir más de 6 gramos de sal al día, aproximadamente una cucharadita”.

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En una perspectiva diferente, Mhairi Brown, colaboradora de la entidad Acción Colectiva sobre Sal, Azúcar y Salud, opinó que “esta nueva investigación es un valioso aporte a la base de pruebas y refuerza la necesidad de políticas estrictas que ayuden a reducir la cantidad de sal en nuestros alimentos y protejan nuestra salud de muertes evitables”.

“Gracias a estudios anteriores, se sabía que un consumo de sal menos a 5 gramos por día ayuda a bajar la tensión arterial, y a disminuir el riesgo de enfermedad cardiovascular en los adultos. Este nuevo estudio contribuye con el hallazgo de que eliminar la sal de las comidas puede reducir el riesgo de problemas cardíacos y ACV en casi una quinta parte. Debería ser tenido en cuenta por la población para bajar los niveles de consumo de sal a diario”, compartió Ramiro Heredia, especialista en medicina interna del sector de Medicina Interna en el Hospital de Clínicas José de San Martín de la Universidad de Buenos Aires (UBA), en una conversación con colegas de Infobae.

En territorio argentino, se calculó que la ingesta diaria promedio de sal supera los 10 gramos. La mayor proporción de sal ingerida proviene de los productos alimenticios que han sido sometidos a procesamiento, en lugar de ser resultado de la adición en el proceso de cocción o al momento de la comida, tal como lo señala el Ministerio de Salud de la Nación.

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Basándose en los descubrimientos del reciente análisis, el doctor Marín sugirió que sería conveniente que las personas modifiquen sus patrones de consumo de sal. “Deberían dosificar la sal. No consumir más de 2 gramos de sal por día y tener en cuenta que en promedio se ingieren entre 3 y 4 gramos de sal que es invisible en diferentes productos procesados y ultraprocesados”, aseguró. A su vez, resaltó que “las personas deberían incorporar más potasio en su alimentación. Por ejemplo, hay sales con cloruro de potasio”.

La Sociedad Argentina de Hipertensión (SAHA) ha hecho hincapié en que la ingesta de sodio no se limita únicamente a la sal añadida en la mesa mediante el salero. Existe un 75% del contenido de sodio que se presenta camuflado en forma de "sal oculta" en productos como los embutidos, fiambres, aperitivos variados, caldos, aceitunas en conserva, comidas de preparación rápida y sopas instantáneas.

Igualmente, los productos de panificación que se manufacturan utilizando harina que propicia la fermentación: galletitas dulces y saladas, medialunas, facturas, tortas, budines y pizzas. Un gran número de individuos opta por el pan de salvado (conocido como pan negro) bajo la suposición de que carece de sal. Sin embargo, el nivel de sal presente en este tipo de pan es idéntico al que se halla en el pan blanco.

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En lo que concierne a los quesos, tanto los de textura firme como los de untar, suelen contener una cantidad significativa de sodio. Por lo tanto, se sugiere evitar su consumo en situaciones de hipertensión, o bien optar por aquellos que presentan un contenido reducido de sodio.

La normativa de Fomento de la Alimentación Saludable en Argentina establece que los productos deben incluir señales de alerta en formato de octágono negro en aquellos casos en los que presenten excesos de azúcares, grasas totales, grasas saturadas, calorías y sodio.

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