Los cubanitos rellenos con dulce de leche supo ser un clásico presente en cada plaza, en los estadios de fútbol e incluso dentro de las salas de cine. Al igual que la tradicional manzana cubierta de caramelo, este dulce ocupa un lugar imprescindible en la memoria de generaciones de argentinos.
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Cómo hacer cubanitos de dulce de leche caseros: el secreto de esta receta para compartir
un recorrido por la historia de este emblemático dulce de la infancia y te compartimos una manera sencilla de prepararlo en casa junto a los más chicos.
Se lo consideraba la golosina itinerante por excelencia, con gran popularidad y un precio al alcance de todos. Además, podía encontrarse tanto en la playa como en las puertas de circos y cines, en los zoológicos o en plena calle.
El paso del tiempo hizo que perdiera protagonismo frente a la avalancha de dulces industriales, envueltos en llamativos envases brillantes que inundan los kioscos. Sin embargo, en este espacio lo recuperamos para que tengas la oportunidad de recrearlo en tu hogar y disfrutarlo junto a tus seres queridos con una preparación simple.
Receta para hacer cubanitos con dulce de leche caseros
Ingredientes:
Para el hojaldre:
- 250 gramos de harina
- 200 gramos de manteca fría
- 120 ml de agua fría
- 1 pizca de sal
Para el relleno:
-
Dulce de leche (cantidad necesaria, aproximadamente 300 gramos)
Para el acabado:
- Azúcar glas (opcional)
- Preparar la masa de hojaldre: Colocá la harina junto con la sal en un recipiente amplio. Incorporá la manteca cortada en trozos pequeños y unila a la mezcla seca. Con las yemas de los dedos, deshacé la manteca hasta lograr una textura similar a migajas algo gruesas. Verté lentamente el agua bien fría mientras integrás con las manos hasta obtener una masa uniforme. Evitá amasarla de más; lo importante es que los ingredientes se unan. Luego envolvé la preparación en papel film y llevála a descansar en la heladera por al menos media hora.
- Estirar y doblar la masa: Espolvoreá un poco de harina sobre la mesa y extendé la masa formando un rectángulo. Plegala en tres, como si estuvieras cerrando una carta, luego rotala 90 grados y estirala nuevamente en forma rectangular. Repetí este procedimiento de estirar, doblar y girar alrededor de cuatro veces más. Entre cada par de pliegues, llevá la masa a la heladera para que se mantenga fresca y manejable.
- Preparar los cubanitos: Primero, encendé el horno y precalentalo a 200°C. Estirá la masa hasta que quede delgada, con un grosor cercano a los 2mm. Cortá tiras largas y finas de aproximadamente 1cm de ancho. Enrollá cada tira alrededor de moldes cilíndricos diseñados para cubanitos; si no contás con ellos, podés usar moldes de canelones o incluso improvisar tubos con papel aluminio. Colocá los cilindros en una bandeja apta para horno y cocinalos hasta que tomen un color dorado y queden crocantes, alrededor de 15 a 20 minutos.
- Rellenar los cubanitos: Cuando los tubos de hojaldre ya estén dorados y se hayan enfriado lo suficiente, retiralos con delicadeza de los moldes. Con la ayuda de una manga repostera, rellená cada cilindro cuidadosamente con dulce de leche hasta completarlos por dentro.
Terminación:
Para darle un toque final atractivo y un extra de dulzura, espolvoreá los cubanitos con azúcar impalpable antes de servirlos.
De dónde viene el cubanito relleno con dulce de leche
No existen registros verificables sobre cuándo apareció este dulce en Argentina. Se trata de un cilindro de masa de barquillo —un clásico en pastelería— relleno de dulce de leche, cuya forma recuerda a un cigarro, lo que algunos creen inspiró su nombre.
Se comenta que el primer cubanito habría sido elaborado por un polaco llamado Juan Gabriel Gregorius, quien produjo los primeros ejemplares en la ciudad de Bahía Blanca. Lo cierto es que, aunque hace varias décadas era un producto habitual en plazas, cines y fiestas infantiles, en la actualidad resulta mucho más difícil de conseguir.
“Con el paso de los años, los cubanitos quedaron relegados; hoy forman parte de la historia más que de la pastelería contemporánea. Actualmente se encuentran sobre todo en versión industrial, fabricados en grandes plantas, y prácticamente ya no se elaboran en las confiterías tradicionales”, explica Néstor Reggiani, reconocido Campeón Nacional de Pastelería y referente del sector.
Por su lado, Javier Alonso, presidente de la Cámara de Confiterías y dueño de La Nueva San Agustín, comenta: "Durante una época lo hicimos, pero es un producto muy perecedero y rápidamente se pone gomoso, sobre todos en días donde hay mucha humedad. Incluso lo llegamos a bañar en chocolate para que resista más la humedad, pero no logramos conservarlo adecuadamente, por eso lo dejamos de producir”.