Dormir por debajo de lo recomendado tiene un impacto directo en el bienestar físico y psicológico. Diversas investigaciones, junto con entidades como la Sleep Health Foundation, la Mayo Clinic y el CDC, alertan que la falta de sueño no solo genera fatiga: cuando el descanso es insuficiente, afecta el rendimiento cerebral, el sistema cardiovascular y los procesos metabólicos, además de alterar el ánimo y reducir la concentración.
Cuántas horas conviene dormir según la ciencia y cuáles son los riesgos de excederse
Expertos en el tema señalan que dormir lo necesario protege la salud, mientras que el exceso o la falta de descanso afecta el bienestar.
¿Qué puede pasar al dormir menos de 7 horas por la noche?
Dormir de forma habitual menos de siete horas por noche eleva las probabilidades de desarrollar problemas cardiovasculares, como infartos o ACV, así como alteraciones metabólicas —entre ellas la diabetes tipo 2— y trastornos de salud mental, como depresión y ansiedad.
Además, la falta de descanso se asocia con un mayor riesgo de cáncer y una menor expectativa de vida. Desde la clínica estadounidense advierten que esta situación también está vinculada con aumento de peso, obesidad (IMC de 30 o más), hipertensión arterial y eventos cerebrovasculares.
Las consecuencias de dormir mal se manifiestan tanto en el corto como en el largo plazo. Después de una sola noche de descanso deficiente, es habitual sentir cansancio, irritabilidad, mayor estrés y dificultades para mantener la atención en las actividades diarias.
Con el tiempo, la falta de sueño sostenida puede empeorar problemas de salud previos y limitar la capacidad del organismo para recuperarse, fijar recuerdos y gestionar las emociones. Especialistas citados por Healthline señalan que también puede debilitar el sistema inmunológico, elevar el cortisol y alterar el apetito, lo que puede traducirse en cambios de peso y afecciones en la piel.
Cuántas horas de sueño son saludables
La evidencia científica indica que los requerimientos de sueño no son iguales en todas las edades. A medida que pasan los años, la cantidad ideal de descanso se modifica según el desarrollo del organismo, el metabolismo y los ritmos biológicos propios de cada etapa.
Instituciones como la Mayo Clinic, la Sleep Health Foundation y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) coinciden en que cumplir con esas horas recomendadas no solo optimiza el desempeño cotidiano, sino que también ayuda a evitar enfermedades y mejorar la calidad de vida.
Las necesidades de descanso varían según la edad, y cada etapa de la vida demanda una cantidad específica de horas para rendir adecuadamente a nivel físico y mental. A continuación, se detallan los parámetros más reconocidos a nivel internacional:
- Bebés de 4 a 12 meses: de 12 a 16 horas por día, incluidas las siestas.
- Niños de 1 a 2 años: de 11 a 14 horas, incluidas las siestas.
- Niños de 3 a 5 años: de 10 a 13 horas, incluidas las siestas.
- Niños de 6 a 12 años: de 9 a 12 horas.
- Adolescentes de 13 a 18 años: de 8 a 10 horas.
- Adultos (de 18 a 64 años): entre 7 y 9 horas por noche.
- Adultos mayores (65 años o más): de 7 a 8 horas por noche.
Estos rangos surgen del consenso de especialistas y descansar dentro de ellos contribuye al desarrollo cognitivo, la memoria, el equilibrio emocional y el buen funcionamiento metabólico. En cambio, dormir por debajo o por encima de esos niveles puede estar vinculado a efectos negativos para la salud.
Riesgos de dormir en exceso
Dormir menos horas de lo recomendado es una práctica frecuente y múltiples estudios ya han demostrado sus efectos perjudiciales en el organismo. Sin embargo, excederse en el descanso también puede generar consecuencias negativas.
En adultos, superar las nueve horas de sueño por día se asocia con un mayor riesgo de enfermedades y de mortalidad. De acuerdo con especialistas citados por The Independent, la probabilidad de fallecimiento puede incrementarse hasta un 34% en comparación con quienes duermen entre siete y ocho horas, el rango considerado saludable.
Los estudios señalan que dormir en exceso está asociado a una mayor frecuencia de depresión, dolores persistentes, incremento de peso y alteraciones metabólicas. No obstante, los especialistas aclaran que esta relación no implica una causa directa: en muchos casos, el exceso de sueño puede ser un síntoma de problemas de salud preexistentes, más que el origen de esas afecciones.
Por ejemplo, un estudio señala que quienes padecen enfermedades crónicas suelen permanecer más tiempo en cama, ya sea por los síntomas, los efectos de la medicación o porque el organismo necesita más descanso para recuperarse.
Además, se detectó que en personas que duermen en exceso suelen aparecer factores como tabaquismo, sobrepeso o una mala calidad de sueño, lo que refuerza la idea de que no siempre es la causa, sino una señal de problemas de salud previos. Desde la Sleep Health Foundation advierten que descansar de más puede ser un indicador de que el cuerpo requiere atención médica o cambios en los hábitos diarios.