La posible intervención de Estados Unidos en Venezuela, país que posee las mayores reservas petroleras a nivel mundial, podría generar consecuencias significativas, dando lugar a un nuevo equilibrio global tanto en el ámbito económico, especialmente para la industria energética, como en la esfera geopolítica.
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Detención de Maduro: cómo podrían reaccionar los mercados y producción del petróleo
Los bancos Morgan Stanley y Wells Fargo analizan los posibles efectos económicos y geopolíticos a nivel mundial tras la operación de EE.UU en Venezuela.
La dirección que tome la transición política será determinante para redefinir el contexto regional. Por su parte, el banco de inversión Morgan Stanley proyecta que las medidas estadounidenses impactarán con mayor fuerza en los bonos emitidos por Venezuela, mientras que los efectos sobre los precios internacionales del crudo y los mercados latinoamericanos en general serían más moderados.
Impacto diferenciado en mercados y petróleo
El gigante financiero de Wall Street destacó que persiste un elevado nivel de incertidumbre tanto política como operativa. No obstante, a corto plazo, proyecta que los bonos venezolanos (VENZ y PDVSA) registren los mayores movimientos, con posibles incrementos de hasta cinco puntos, “a medida que los mercados incorporan una mayor probabilidad de una reestructuración de la deuda y también una tasa de recuperación potencialmente más alta”.
Además, los especialistas del banco estiman que los títulos de PDVSA podrían comportarse mejor, dado que sus precios tienden a comprimirse en comparación con los bonos soberanos.
Se espera que el efecto sobre el crédito soberano de América Latina sea relativamente contenido, aunque este evento podría reforzar la disparidad entre rendimientos, beneficiando a las naciones percibidas como más cercanas a Estados Unidos, especialmente en un año con varias elecciones en la región.
“El impacto sobre los precios del petróleo es más matizado: los riesgos de corto plazo de interrupciones en la producción probablemente se vean compensados por la perspectiva de una mayor producción en el mediano plazo si las condiciones políticas se estabilizan. Los precios del oro también muestran un sesgo al alza debido al aumento de la incertidumbre geopolítica”, señaló el último informe de Morgan Stanley dirigido a sus clientes.
Producción petrolera: proyecciones a mediano plazo
Por otro lado, indicaron que a mediano plazo se prevé un crecimiento sostenido de la producción, al menos considerando los recursos disponibles y la capacidad técnica existente.
Según un análisis reciente de la consultora especializada Wood Mackenzie, las labores de rehabilitación de los pozos podrían aumentar de manera significativa la extracción, alcanzando nuevamente cerca de 2 millones de barriles diarios —niveles registrados a mediados de la década pasada— dentro de uno a dos años.
“Aun así, el factor clave para que eso ocurra sería la estabilidad del (nuevo) gobierno, el régimen de sanciones y los términos fiscales, y no solo la existencia de petróleo en el subsuelo. Nuestra proyección actual es que el precio del Brent caiga a la zona de los USD 50 en promedio en los próximos meses. Un aumento de la producción venezolana reforzaría ese sesgo prudente”, puntualizó.
Por su lado, Wells Fargo resaltó: “No creemos que la destitución de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos actúe como un catalizador capaz de desestabilizar los mercados financieros globales o de América Latina, ni los precios del petróleo”, pese al alto grado de incertidumbre —en particular en relación con cómo será el régimen político venezolano en el corto plazo y quién terminará moldeando el gobierno finalmente.
Bonos venezolanos: repunte histórico y geopolítica regional
De manera similar a lo señalado por Morgan Stanley, el informe del banco destaca que los bonos soberanos de Venezuela y los títulos de PDVSA, ambos en situación de impago, se han convertido en algunos de los instrumentos financieros más rentables desde la llegada de la administración Trump en enero de 2025, casi duplicando su cotización en el último año.
“Si bien casi todos los activos de mercados emergentes subieron el año pasado, el grado de sobreperformance de los activos venezolanos, en nuestra opinión, responde a que los participantes del mercado comenzaron a descontar un mayor nivel de confianza en un escenario de cambio de régimen”, apuntó Wells Fargo.
Desde el punto de vista geopolítico, el análisis subraya que Latinoamérica ya presenta una marcada división entre naciones más cercanas a Estados Unidos y otras con vínculos estrechos con China, y que la remoción de Maduro promovida por Washington probablemente profundice estas brechas.
Algunos alineamientos parecen consolidarse, como el caso de Argentina con Estados Unidos o Nicaragua con China, aunque también podrían producirse cambios: Colombia y Brasil podrían inclinarse hacia China tras recientes fricciones con Washington y la crítica de sus líderes a la situación en Venezuela.
En sentido opuesto, Chile, actualmente más próximo a Pekín, podría reajustar su orientación hacia Estados Unidos con la llegada de José Antonio Kast a la presidencia.
“Creemos que vale la pena destacar que, independientemente de cómo se alineen los países y de cómo esos alineamientos cambien, la economía global probablemente seguirá experimentando consecuencias negativas derivadas de la fragmentación y de la formación de bloques. La magnitud del impacto negativo dependerá de qué países se alineen, pero, en términos agregados, un menor crecimiento del PBI global es el resultado de una economía mundial fracturada”, precisó.
Escenario político y riesgo regional
Wells Fargo se cuestionó si la tendencia de reducción del riesgo político en Latinoamérica podría verse alterada. El banco destacó que, durante el último año y medio, las elecciones presidenciales y legislativas en la región evidenciaron un respaldo creciente a propuestas de corte conservador.
Este cambio se percibió incluso en naciones históricamente vinculadas a la izquierda, como Ecuador, Bolivia y Argentina, y más recientemente en Chile y Honduras, donde “candidatos conservadores resultaron vencedores en las elecciones presidenciales”.
En reportes anteriores, Wells Fargo señaló que Latinoamérica está viviendo una segunda “oleada conservadora”, y que este viraje político podría reflejarse en una disminución del riesgo político en la región.
Desde esa perspectiva, la entidad estima que, aunque la incertidumbre respecto a Venezuela probablemente se extienda en el tiempo, la tendencia general de menor percepción de riesgo político en América Latina debería sostenerse durante los próximos meses.
El análisis subraya que Venezuela constituye un caso particular, cuyos eventos no modificarían la trayectoria regional ni afectarían significativamente a los mercados financieros, incluso ante escenarios de prolongada inestabilidad o una eventual intervención estadounidense.