Recorrer el norte argentino es siempre una oportunidad para descubrir escenarios incomparables y localidades que parecen haberse detenido en el tiempo. Sus montañas, valles y rutas sinuosas ofrecen vistas que fusionan paisaje, cultura y tradición de manera única. Entre todas las opciones, existe este pueblo ideal para unas escapadas en familia.
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El pueblo del norte que sorprende a los turistas por su estilo colonial y su naturaleza
En pleno corazón de los Valles Calchaquíes, este pueblo conserva intacto el legado colonial, su gastronomía y el patrimonio histórico que caracteriza al norte.
En cada destino norteño, el pasado convive con la vida diaria: desde festividades típicas hasta sabores autóctonos que transmiten historias más profundas de lo que aparentan. Quienes visitan la región quedan impresionados por la habilidad del norte para preservar antiguas costumbres mientras abre sus puertas a los viajeros.
Entre la variedad de lugares que ofrece Salta, existe un rincón que muchas veces queda fuera de la atención frente a pueblos más conocidos.
Aun así, posee un encanto singular que atrae a los viajeros: calles serenas con construcciones de estilo colonial, una historia vinculada a los movimientos independentistas y una cocina apreciada en toda la región. Este destino es El Carril.
Dónde queda El Carril
El Carril se encuentra a unos 37 kilómetros al sur de la ciudad de Salta, en el corazón del Valle de Lerma, dentro del departamento de Chicoana. Su denominación, que significa “camino” o “huella”, remite a su importancia estratégica en el siglo XVIII como vía de conexión entre la capital provincial y los Valles Calchaquíes.
Esta función lo transformó en un lugar clave para el tránsito de turistas, mercancías e incluso contingentes militares durante las guerras de independencia.
Actualmente, el entorno de El Carril mantiene la tranquilidad característica de un pueblo de la sierra, rodeado por colinas, terrenos agrícolas y la flora autóctona del noroeste argentino. Esta mezcla de paisajes y atmósfera serena lo convierte en un destino ideal para quienes buscan lugares con personalidad propia, alejados del bullicio de la ciudad.
Escapadas: ¿Qué puedo hacer en El Carril?
El Carril presenta diversas alternativas para quienes decidan explorarlo. Entre ellas, resulta imprescindible visitar el Museo Histórico Regional, abierto al público en 2012, que preserva las tradiciones gauchas y exhibe objetos vinculados tanto a la vida rural como a acontecimientos históricos locales.
Otro punto destacado es el predio del Bañao, donde se conmemora la batalla de 1817, en la que las tropas de Güemes se enfrentaron a los realistas. Para numerosos turistas, este lugar demuestra cómo un pueblo pequeño puede mantener viva la memoria de los sucesos que marcaron la historia del país.
En materia culinaria, El Carril se destaca gracias a su Feria de Comidas Regionales, ubicada en la histórica estación Facundo de Zuviría. Allí se pueden degustar platos típicos como locro, humita y, sobre todo, las reconocidas empanadas carrileñas, consideradas patrimonio provincial. Su sabor se ha transformado en un símbolo del lugar, y muchos aseguran que están entre las mejores de toda Salta.
Además, el pueblo sobresale por su producción de tabaco, centrada en las variedades Burley, Virginia y Criollo. Estos cultivos no solo forman parte del paisaje diario, sino que también aportan un carácter agrícola distintivo a la localidad.
Cómo llegar a El Carril
La forma más sencilla de llegar es tomando la Ruta Nacional 68 desde la ciudad de Salta. En vehículo particular, el recorrido se completa en aproximadamente 40 minutos, aunque también hay colectivos diarios que salen desde la terminal local. El trayecto constituye por sí mismo un atractivo: recorre campos abiertos, cerros y pintorescos parajes, anticipando la atmósfera típica que se encontrará al llegar.
Aquellos que transitan los Valles Calchaquíes suelen considerar a El Carril como una parada conveniente, pero tomarse el tiempo para explorarlo ofrece mucho más que un breve respiro en el camino.
Entre paisajes increíbles, tradiciones culinarias y vestigios históricos, este pueblo demuestra que la auténtica esencia del norte argentino no siempre se encuentra en los destinos más populares, sino también en aquellos rincones donde la vida se disfruta con otra cadencia.