La estrategia de la Reserva Federal de sostener un tipo de cambio bajo, con el objetivo de potenciar los aranceles y encarecer los productos importados, está teniendo un impacto positivo en los activos de Argentina, especialmente en el nivel de reservas y en la cotización de los bonos. En ese contexto, el oro registró ayer un salto superior al 6%.
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El salto histórico del oro y su efecto positivo en las cuentas externas de la Argentina
El metal precioso superó los USD 5.500 la onza y reforzó las reservas del BCRA. Las claves del repunte y su vínculo con un objetivo central del Gobierno.
De esa forma, alcanzó un máximo histórico de USD 5.449 la onza troy. A la debilidad del dólar se sumó el agravamiento del conflicto con Irán, lo que volvió al metal precioso el principal refugio de valor.
Ese movimiento impulsó las reservas locales: las 62 toneladas de oro que las componen, junto con la apreciación del euro, la libra esterlina, el yen y el yuan, aportaron cerca de 400 millones de dólares adicionales.
El efecto refugio impulsa las reservas y fortalece la posición del BCRA
¿La consecuencia inmediata? Los activos externos crecieron en USD 380 millones, una cifra que supera ampliamente —por más de diez veces— los USD 33 millones adquiridos por el Banco Central en la última rueda del Mercado Libre de Cambios (MLC). Este movimiento va en línea con la estrategia oficial de fortalecer las arcas del BCRA, que alcanzaron su nivel más alto de los últimos cuatro años y medio.
En un contexto que funciona como círculo positivo por la mejora de las reservas líquidas, los títulos de deuda bajo legislación extranjera —los que utiliza JP Morgan para calcular el riesgo país— mostraron alzas de hasta 0,6%. A su vez, continúa el ingreso de capitales desde el exterior, un fenómeno que se refleja en la caída del dólar financiero, tanto en su variante cable como en el contado con liquidación (CCL).
En este escenario, el indicador de riesgo país mostró una baja de 10 puntos, equivalente a un descenso del 2%, y se ubicó en 484 unidades. Ese retroceso lo deja más cerca del umbral que le permitiría al Gobierno replicar la estrategia aplicada por Ecuador esta semana: canjear deuda con vencimientos entre 2026 y 2030 por nuevos títulos que expiren entre 2036 y 2040.
Para que esa reestructuración sea viable, el riesgo país argentino debería converger al nivel ecuatoriano, actualmente en torno a los 420 puntos básicos. Si los bonos locales mantienen su tendencia ascendente, crece la probabilidad de que la operación pueda concretarse antes de los compromisos de deuda previstos para junio. En definitiva, el desenlace depende del mercado: mientras los inversores continúen respaldando los papeles argentinos, el intercambio jugará a su favor.
Caen los dólares financieros y se consolida la calma cambiaria
En el mercado de cambios también se observó una corrección a la baja de los dólares financieros. El MEP finalizó la jornada en $1.462, con una caída del 0,2%, mientras que el contado con liquidación cerró en $1.497, tras retroceder 0,3%. En paralelo, el dólar informal cedió $5 y terminó la rueda en $1.485.
La última colocación de deuda del Tesoro, considerada una instancia clave por el mercado ya que marca la referencia de las tasas, tuvo un resultado favorable. El organismo logró captar fondos por encima de los vencimientos que buscaba renovar, una situación que le da margen para absorber liquidez, reducir la cantidad de pesos en circulación y contener la presión sobre los rendimientos.
De acuerdo con el economista y asesor financiero Nau Bernues, la estrategia apunta a retirar del sistema monetario parte de los pesos generados por las compras de divisas que realiza el Banco Central. “Con un rollover del 124%, se llevaron $2 billones a la cuenta del Tesoro”, explicó. Para Bernues, esta dinámica se ajusta al mensaje oficial: regular la cantidad de pesos disponibles según la demanda de dinero y vigilar que ese excedente no termine impactando en los precios.
Para alcanzar esa meta, el Palacio de Hacienda debió asumir un costo adicional. La LECAP con vencimiento en marzo, que concentró la mitad de los $10,3 billones colocados, se adjudicó con un rendimiento efectivo mensual del 2,99%, por encima del 2,7% que mostraba en la rueda previa. En tanto, las letras con vencimiento en julio —otro de los instrumentos más demandados— ofrecieron una tasa del 2,75%, frente al 2,59% del día anterior, y absorbieron $1,8 billones. En conjunto, ambas emisiones concentraron cerca del 70% del total adjudicado.
El costo de absorber pesos: suben las tasas y se ajusta la liquidez
De acuerdo con F2, la consultora encabezada por Andrés Reschini, “la liquidez del Tesoro está en una situación algo ajustada, sobre todo teniendo en cuenta que necesita continuar comprando divisas para enfrentar compromisos. Al 26 de enero contaba con depósitos en el BCRA por $2,3 billones y por esa razón adjudicó ofertas en la licitación de deuda por $10,34 billones habiendo enfrentado vencimientos por $8,32 billones. Así, $2 billones pasarían a engrosar el poder de fuego en el equivalente a USD 1.400 millones al tipo de cambio del cierre”.
El mercado accionario local atravesó una jornada de ajuste moderado, con ventas puntuales que llevaron al S&P Merval a retroceder 0,4% medido en pesos, mientras que, expresado en moneda dura, terminó prácticamente sin variaciones.
En el cierre de la rueda extendida, los indicadores reflejaban que el interés por el oro continuaba en alza, consolidándolo como refugio predilecto en un contexto de incertidumbre económica. El precio del metal trepaba más de 3% y superaba por primera vez la barrera de los USD 5.500 por onza. A fines del año pasado, los pronósticos de los especialistas ubicaban su valor en torno a los USD 6.200 para fin de año, aunque el ritmo reciente de subas sugiere que esas proyecciones podrían haber quedado cortas.
En términos interanuales, el oro ya acumula una apreciación cercana al 91%. En paralelo, Wall Street mostraba señales de cautela: los principales índices estadounidenses operaban con dudas ante las valuaciones exigentes de las compañías asociadas a la inteligencia artificial. Los descensos en papeles de peso como Microsoft y Meta afectaron el clima inversor y reforzaron la prudencia en los mercados.
América Latina resiste el efecto Estados Unidos y sostiene el apetito inversor
La jornada de hoy asoma favorable para los mercados latinoamericanos, incluida la plaza argentina, donde los inversores mantienen una mirada optimista sobre la evolución de la deuda soberana. A diferencia de otros episodios de tensión global, la suba en los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense —que alcanzaron el 4,25% tras una baja en sus precios— no está generando un drenaje de capitales desde la región.
En escenarios anteriores, esos niveles de tasa funcionaban como un fuerte atractivo que impulsaba la salida de fondos desde los activos emergentes hacia Estados Unidos. Sin embargo, el contexto actual muestra una dinámica inversa: la inestabilidad y las dudas que rodean a la economía norteamericana reducen su capacidad de seducción y sostienen el interés por los bonos latinoamericanos.