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1 de septiembre de 2026 - 17:27 Espectáculos.

Brad Pitt y un exigente rodaje: entre frío extremo y ríos helados para su nueva película

“En el corazón de la bestia”, dirigida por David Ayer, narra una historia de supervivencia centrada en el vínculo entre un soldado y su perro.

Brad Pitt encabeza el elenco de En el corazón de la bestia, una película centrada en la supervivencia que fue filmado bajo situaciones climáticas especialmente exigentes. Para esta producción, el actor tuvo que enfrentarse a ríos de aguas heladas y temperaturas de frío extremo, condiciones que estuvieron presentes durante buena parte del rodaje.

De acuerdo con información publicada por la revista británica Empire, la película tendrá su estreno cinematográfico en Estados Unidos el 25 de septiembre de 2026. La distribución del título estará a cargo de Paramount Pictures.

La nueva película está a cargo de David Ayer, cineasta que anteriormente dirigió obras como En la mira, Corazones de hierro y Sabotage. La trama tiene como protagonista a James Belmont, un integrante de las Fuerzas Especiales del Ejército al que interpreta Brad Pitt. Después de sobrevivir a un accidente aéreo, el militar queda aislado en el territorio salvaje de Alaska junto a Odín, su antiguo perro de combate, ya retirado.

Ante la necesidad de alcanzar un lugar seguro, James y su compañero de cuatro patas deberán recorrer cerca de 93 kilómetros, equivalentes a unas 58 millas, mientras se enfrentan a las dificultades propias de un entorno completamente hostil.

El libreto de la producción fue escrito por Cameron Alexander, mientras que el reparto se completa con las participaciones de J.K. Simmons y Anna Lambe. Si bien los acontecimientos de la película están ambientados en Alaska, las cámaras se trasladaron hasta Nueva Zelanda para realizar la filmación.

Gran parte de las escenas fueron registradas en la Isla Sur, además de distintos sectores de glaciares ubicados en zonas de acceso complejo. Debido a las características del terreno, el equipo de producción debía trasladarse en helicóptero para poder llegar hasta algunas de esas locaciones.

Una filmación marcada por la exposición y el desgaste físico

Según relató Empire, el equipo de En el corazón de la bestia tuvo que enfrentarse durante la producción a un escenario tan exigente como el que atraviesan los protagonistas de la historia. David Ayer contó al medio británico que Brad Pitt sufrió numerosos golpes mientras realizaba el rodaje.

Las grabaciones se desarrollaron en medio de zonas montañosas, corrientes de ríos y condiciones climáticas extremas, lo que convirtió al trabajo en una experiencia particularmente exigente. El propio director explicó que Pitt pasaba gran parte del tiempo dentro del agua y expuesto al frío, una situación que se mantuvo de manera constante durante la filmación.

Ayer admitió que ni él ni Brad Pitt habían previsto hasta dónde llegarían las exigencias físicas del rodaje. El director explicó que, una vez iniciada la producción, ambos comprendieron que estarían permanentemente expuestos a las condiciones del entorno y que prácticamente no existían posibilidades de resguardarse o abandonar temporalmente las locaciones para descansar.

El propio Pitt asumió gran parte de las escenas que requerían esfuerzo físico, sin recurrir de manera habitual a un doble. En declaraciones realizadas a la revista GQ, Ayer precisó que únicamente fue reemplazado en dos tomas aproximadamente y describió la experiencia como un “desgaste físico enorme” para el protagonista.

Antecedentes del elenco y la producción

El nuevo proyecto vuelve a poner a David Ayer y Brad Pitt a trabajar juntos después de Corazones de hierro (2014), película bélica en la que ambos ya habían abordado una historia marcada por las situaciones de máxima tensión y los vínculos que surgen en contextos extremos. Para Ayer, además, el filme representa un nuevo encuentro profesional con J.K. Simmons, con quien había trabajado anteriormente en Tiempo para morir (2005).

Además de ocupar el rol protagónico, Brad Pitt forma parte de la producción a través de Plan B Entertainment, su compañía. El equipo de productores también está integrado por Olivia Hamilton, Marty Bowen y el propio David Ayer.

El duelo personal que Ayer volcó en la película

Sin embargo, las dificultades que atravesó Ayer durante la producción no se limitaron a las exigencias físicas del rodaje. El cineasta también encontró en la historia un componente emocional que lo afectó de manera personal. El vínculo que se desarrolla entre James Belmont y Odín despertó en él recuerdos relacionados con una experiencia de pérdida que marcó su propia vida.

El director contó a Empire que la muerte de su padre, ocurrida cuando todavía era muy joven, hizo que la película adquiriera para él una dimensión especialmente íntima, ya que la trama le permitió conectar con su propia experiencia del duelo.

Para David Ayer, la evolución emocional que atraviesa la historia terminó funcionando como una representación de su propia manera de procesar una pérdida. El director explicó que el lazo afectivo construido entre los dos protagonistas le permitió reconocer en la película un recorrido similar al que él mismo había transitado durante su duelo.

Además, Ayer considera que el vínculo establecido entre una persona y un animal le aporta a la narración una posibilidad expresiva especial, ya que permite desarrollar determinadas emociones y sentimientos con una libertad diferente a la que ofrecería una relación exclusivamente entre personajes humanos.

Hay algo universal y muy humano en eso, lo cual es irónico porque es una persona y un animal. Eso casi te da permiso para ser aún más emocional”, apuntó en sus declaraciones a Empire.

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