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21 de mayo de 2026 - 13:09 Espectáculos.

Moria Casán y Georgina Barbarossa hablaron tras 26 años: "Nunca dejé de quererte"

En un cruce inédito entre El Trece y Telefe, las conductoras dejaron atrás sus diferencias, repasaron su historia y sellaron el reencuentro con emoción.

En ocasiones, la televisión deja momentos que parecen escritos para una ficción, aunque suceden de verdad. Eso ocurrió el lunes por la noche en los Martín Fierro 2026, cuando Georgina Barbarossa y Moria Casán protagonizaron una imagen inesperada: después de más de veinte años de distancia, se reencontraron con un abrazo que sorprendió a todos.

Lo que alguna vez fue una relación muy cercana y después derivó en un fuerte enfrentamiento mediático, terminó convirtiéndose frente a las cámaras en un emotivo gesto de paz que impactó a distintas generaciones de televidentes. Sin embargo, la historia no quedó solo en esa imagen: el jueves por la mañana ambas protagonizaron un reencuentro cargado de emoción en vivo desde sus respectivos programas, donde compartieron recuerdos, sentimientos y experiencias ante millones de personas.

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El primer cruce en vivo que sorprendió a todos

El intercambio, en una de esas escenas tan propias de la televisión argentina, comenzó entre aplausos y con la inconfundible voz de Moria Casán desde su programa en El Trece: “Bueno, Georgi, bienvenida a mi vida. Bienvenida a mi vida”. Desde la otra pantalla, Georgina Barbarossa, al aire por Telefe, respondió al saludo con emoción: “Bienvenida”.

El momento dio inicio a un intercambio atravesado por la emoción, las risas, los guiños y la evocación de recuerdos compartidos. “Nos separa una pantalla y nos une nuestra historia, es separada por unos cuantos años y quiero decirte que me da mucha felicidad este reencuentro y no puedo creer que estemos atravesadas por la pantalla, pero nosotros vivimos dentro de un estudio televisivo, por suerte, porque nos da trabajo. Y esto que parece que hay una separación, hay una gran unión, nos ha unido nuestra historia y te agradezco muchísimo que este dúplex haya salido de tu parte. Así que súper agradecida, me parecía un acto de amorosidad más allá de que me puedas perdonar o no”, dijo Moria Casán fiel a su estilo único y la voz quebrada por la emoción.

Georgina Barbarossa fue la primera en expresar lo que significó ese encuentro y lo resumió con honestidad: “Para mí fue muy lindo encontrarnos. Yo no tenía ningún problema si compartíamos el Martín Fierro. En una época estaba muy enojada que ni te saludaba, ¿te acordás?”.

Moria Casán y Georgina Barbarossa.

Con la misma naturalidad, Moria Casán recogió el comentario y respondió sin rodeos: “Claro. Vos, como yo, y como una pared”. Barbarossa continuó sumando humor al intercambio: “Una columna decía que eras para mí”. A lo que Casán retrucó entre risas: “Una columna egipcia”. Entre carcajadas, ambas dejaron en evidencia que el humor y la ironía siguen siendo el lenguaje que mejor las une.

De la distancia al reencuentro: una historia atravesada por la emoción

La conversación fue dejando el tono superficial para transformarse rápidamente en una mirada más profunda sobre la división social en la Argentina, el clima político y la importancia de reconstruir vínculos aun en contextos de fuerte desacuerdo. Georgina Barbarossa expresó: “En este momento, de la Argentina, donde hay una grieta tan espantosa y donde la gente no se habla, y donde hay familias separadas, siempre pasó esto de la grieta, pero lo que se está viviendo ahora es horrible e impensado y donde todos sufrimos mucho. Yo sufro mucho, vos también amás este país. Entonces, poder hablarnos…”.

A su turno, Moria Casán coincidió en el sentimiento general y agregó con énfasis: “Obvio. Trabajamos acá todos, amamos este país. Yo me envuelvo con la bandera. Amo, tengo todo lo que tengo, lo conseguí acá. Amo, amo, amo. Y la grieta no tiene por qué existir. Ojalá todo… basta de grieta, la grieta entre las piernas solamente”, cerró con su habitual ironía, provocando risas y distendiendo el clima del intercambio.

En una trasmisión simultánea entre El Trece y Telefe, las conductoras dejaron atrás los malos recuerdos y volvieron a retomar su amistad con emoción, risas y complicidad.

Entre risas y evocaciones, las dos conductoras fueron repasando recuerdos de otros tiempos y situaciones compartidas: comidas en conjunto, los tradicionales “bollitos de verdura”, largas noches de televisión, confidencias personales e incluso romances intensos, como el de aquel “señor que estaba en Estados Unidos” mencionado por Moria Casán entre bromas y complicidad. “No vamos a contar esas cosas, porque vos contás cualquier cosa”, le advirtió Georgina Barbarossa, mientras el intercambio se teñía de picardía.

Viejas heridas, humor y confesiones entre Georgina Barbarrosa y Moria Casán

La charla también abrió espacio para momentos más duros, como la muerte de la madre de Casán, conflictos afectivos, situaciones de estafa y el desafío de atravesar la vida sin perder la sonrisa ni la continuidad profesional. “Nunca me enfermé”, remarcó “La One”. “Nunca falté. Y salud, salud, salud. El laburo no era por adicta al trabajo, pero seguía. Vos estabas en una época que el Vasco estaba mal, internado. Le compraste una casa, te mudaste a una casa especial para él”, recordó.

Moria Casán remarcó que en aquel momento ambas atravesaban múltiples responsabilidades y presiones personales: “Éramos enfermeras, proveedoras. Y teníamos que mantener nuestras casas con todos nuestros problemas. Los hijos, todo”, enumeró.

En ese repaso íntimo, las dos dejaron en evidencia que el distanciamiento se originó en situaciones dolorosas para ambas partes. “La separación por alguna cosa que yo dije te dolió a vos y a mí me dolió lo otro. Lo de mi hija me dolió, que lo llevaras a Vadalá a tu living… Yo lo había recontra soltado, no me interesaba, pero que fuera con la novia a tu living, que habías estado en mi casa y todo, obvio, me sentí rara”, expresó Casán.

El histórico reencuentro entre Georgina Barbarossa y Moria Casán.

Por su parte, Georgina Barbarossa intervino luego con tono conciliador y de disculpa para aclarar su postura: “Pero no fue para molestarte, te juro. Lo último que quiero en la vida es que cualquier invitado se sienta mal y lo pase mal”.

Recuerdos, trabajo y resiliencia: el costado más íntimo

El repaso continuó con recuerdos vinculados al trabajo en común, a hijos que compartieron etapas de crecimiento entre camarines y hogares, y a las funciones teatrales como un espacio de contención frente a los momentos difíciles, además de la idea de que el escenario y la televisión funcionaron siempre como formas de sostén y resiliencia. Moria Casán recordó: “El teatro es como sanador. El día que murió mi madre, ese día no fui, pero el día que la enterramos sí fui”.

En esa línea, agregó su mirada sobre cómo enfrentó el dolor: “No lograba nada quedándome a llorar. Mi madre no resucitaba yendo o no yendo al teatro. Necesité hacer el trabajo de siempre y salir bien”.

Y Georgina recordó: “Yo he llorado sobre tu hombro porque nadie sabía, porque Vasco estaba internado y yo no quería que se supiera. Era un momento complicado y vos venías y me decías: ‘Tomá, ponete estos zapatos, traele esto’, siempre fuiste generosa y nos reímos mucho”.

El lunes por la noche, los Premios Martín Fierro 2026 sorprendieron con una postal inesperada.

El humor funcionó como un eje constante a lo largo de toda la emisión. Entre risas, repasaron intervenciones en consultorios de cirugía estética, las primeras liposucciones de Moria Casán —que Georgina Barbarossa evocó diciendo “Estaba toda vendada tipo momificada, ¿no?”—, anécdotas de travesuras en los estudios de grabación y hasta la notable memoria de Barbarossa para conservar VHS y registros de la época dorada de la televisión.

Reproches, afectos y segundas lecturas del distanciamiento

El ida y vuelta también abrió espacio para que salieran a la luz viejas heridas y reclamos que habían quedado sin resolver durante años. Georgina Barbarossa reconoció: “Creo que me enojé tanto porque estaba muy dolida. Si te lo dice alguien que querés mucho, te duele muchísimo más. No es lo mismo pelearte con un hijo que con el vecino de la esquina”. Ante eso, Casán asintió y respondió con franqueza: “Me bloqueaste, claro...”.

El reencuentro dejó lugar tanto para la risa como para una conversación honesta y sin filtros. Ambas hablaron sobre sus experiencias sentimentales, las dificultades para volver a enamorarse tras distintas vivencias y el proceso de reinventarse en la etapa adulta. Georgina Barbarossa admitió: “Yo no me enamoro tan rápido como vos, tengo que admirarlos”.

El cruce, que solo la televisión argentina puede regalar, arrancó con una ovación y la voz inconfundible de Moria Casán desde su ciclo de El Trece.

Por su parte, Moria Casán cerró con su estilo característico: “Yo he tenido muchos hombres, pero no sé si me he enamorado. Ahora estoy muy bien en la adultez extrema con Galmarini. Me siento acompañada por un hombre noble, leal, que no vive de tu vida ni te quiere comprar la vida”.

El momento más distendido llegó cuando Georgina Barbarossa habló con humor sobre sus vínculos con hombres más jóvenes, a quienes definió como “colágenos clandestinos”. “Un poco de colágeno me viene bien, porque me divierto. No de la edad de mis hijos, siempre tienen que ser más grandes que ellos”, la higiene personal y hasta la necesidad de “bañar al clandestino” antes de ir a dormir.

En ese clima relajado, Barbarossa remarcó con ironía: “Las uñas de los pies, que estén limpias, es fundamental”, mientras Moria Casán acompañaba desde el otro lado de la pantalla con gestos de aprobación y complicidad.

Las conductoras dejaron atrás los malos recuerdos y volvieron a retomar su amistad con emoción, risas y complicidad.

El impacto en redes

El reencuentro tuvo fuerte repercusión en redes sociales y en distintos medios, donde tanto el público como colegas destacaron la madurez y el costado humano de dos figuras que, pese a los años y las diferencias, decidieron poner en primer plano el vínculo y la historia compartida antes que los viejos conflictos. La imagen de Moria Casán y Georgina Barbarossa abrazadas en los Martín Fierro, sumada a su posterior emoción en vivo, funcionó como un gesto de alivio en un contexto social atravesado por la división y el desencuentro.

El episodio también reavivó la discusión sobre el valor de la empatía, el perdón y la habilidad de tomarse con humor los propios errores. Sin rodeos, Moria Casán y Georgina Barbarossa lo sintetizaron con una frase contundente: “La grieta no tiene por qué existir. Basta de grieta”, algo que además quedó respaldado por sus acciones en vivo, en horario central y ante millones de espectadores, sin artificios ni máscaras.

Moria Casán y Georgina Barbarossa, cara a cara después de 26 años.

Lejos de quedar como una simple curiosidad televisiva, el reencuentro terminó funcionando como una reflexión sobre la resiliencia, la posibilidad de sanar viejas heridas y el efecto transformador del humor y la complicidad. Para Barbarossa y Casán, el pasado dejó de ser un peso y pasó a convertirse en el punto de partida de una nueva etapa, en la que la amistad y la risa vuelven a ocupar el centro de la escena.

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